Visitando el Henares con Grama (y poder contarlo)

(No solo no aprobamos el relato que hacen aquí los compañeros de Grama, si no que estamos en condiciones de asegurar que esto que han publicado no coincide con lo “sufrido” por los asistentes. No obstante respetaremos el relato para que quede constancia de las malas artes de estos de Grama. -Por cierto muy recomendable visitar ese soto de ribera del Henares-)

Los Santos de la Humosa es un pueblo situado en lo alto de la campiña del Henares, dominando el valle invadido por la actividad industrial. Sin embargo el aire que se respira allí es distinto, es incluso rural. No parece que estemos a unos pocos kilómetros de la metrópoli complutense. Puntuales como clavos, disciplinados como un regimiento alemán, unas 60 personas están ávidas de correr experiencias por las laderas y sotos del río.

Ruta-Henares-2015-5Las sonrisas en la cara del personal llama la atención entre la población local. Nunca se ha visto en aquellas tierras un grupo tan alegre, compacto y bienavenido. Una mujer sale al balcón y vitorea al personal. Los gorriones pían y revolotéan entre los arbustos. Una golondrina ha preferido no migrar para ver lo que allí ocurre.

Una pendiente pronunciada de unos cuatro kilómetros nos lleva hasta el valle del Henares. No importa a nadie que a la vuelta haya que subirlo. Estamos todos encantados. A izquierda del camino se abre un quejigar imponente. Junto a un regato de agua se agarra un bosquete de arces de Montpellier que naranjean y rojean que da gusto. Cultivos trabajados con esfuerzo cubren el horizonte. Hay incluso cultivos labrados con mala baba que ciegan caminos y arroyos. Una liebre se cruza en el camino y pregunta si hay algún podenco entre los chuchos que nos acompañan.

Ruta-Henares-2015-4Sobre los cortados que dan al río se divisa parte de las instalaciones del campo de golf del Encín. Un enteradillo de GRAMA nos cuenta la triste historia de este lugar, de cómo la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá fueron capaces de cambiar normativas para adaptarlas a este proyecto; de cómo comenzaron las obras sin contar con declaración de impacto ambiental; de cómo se cambiaron informes técnicos que declaraban la incompatibilidad del proyecto; de cómo comenzaron las obras sin contar con los instrumentos de planeamiento urbanístico imprescindibles; de cómo se cambió el plan de urbanismo sin someterse a información pública; de como se dio la gestión de la instalación a una empresa de un implicado en la trama Gurtel y los papeles de Bárcenas; de cómo Esperanza Aguirre inauguró el campo de golf sin licencia de actividad; de cómo el campo de golf se riega con agua reciclaa de una depuradora que no está en activo… Y, por último, de cómo gracias al trabajo de los compañeros de Ecologistas en Acción de Alcalá, de sus abogados y a la cabezonería, obstinación, sabiduría y esfuerzo de la compañera coordinadora-jefa de Ecologistas en Acción de Madrid, el Tribunal Supremo anuló el Plan del urbanismo y por tanto declaraba la ilegalidad del campo de golf abierto. Pero a pesar de todo, el campo de golf, su pijo-Hotel y demás instalaciones, siguen abiertos, gastando agua no autorizada y ocupando un suelo que jamás deberían haber ocupado.

Llegamos al soto del Henares. Bajo unos cortados que despiertan la tierna e inocente imaginación de Simón, se nos ofrece uno de los mejores ejemplos de soto de ribera de la Comunidad de Madrid. Un enteradillo de ARBA nos cuenta la distribución y composición vegetal de la zona, su riqueza e importancia y el porqué de las cosas. El enteradillo de GRAMA nos habla sobre los problemas del río en la zona. Resulta que no está en su mejor momento (el río), víctima de una regulación a conciencia de su cuenca hidrográfica, de la modificación de sus riberas para beneficio agrícola y de los vertidos que han de sufrir aquí y allí sus sufridas aguas.

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el “firme del camino”.

Nos adentramos en el soto. El sendero es de ensueño. Echamos alimento al coleto. Darío nos instruye en sus últimas lecturas y reflexiones sobre los presocráticos. Solo nos queda volver. Para ello, nos llegamos hasta el puente de la carretera, atravesando por las instalaciones de NaturAlcalá (ligadas a toda la operación del campo de golf), y cogemos el camino de la Perucha. Camino sin dificultad alguna que nos ha de llevar hasta Los Santos de la Humosa. Los pies del personal se deslizan por el firme del camino, algunos bailan más que andan. La subida se hace en un plis, casi sin enterarnos. Hay quien propone bajar de nuevo al río y hacer de nuevo el camino de la Perucha.

Al llegar solo nos queda refrescarnos en el bar del pueblo. Da gusto hacer excursiones planificadas hasta el último milímetro, sin dar lugar jamás a la improvisación. Así es GRAMA, así es ARBA, así es Jarama Vivo.

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