Una mina de sepiolita, nueva amenaza para el Jarama

La Plataforma “Jarama Vivo” ha solicitado de nuevo a la Consejería de Medio Ambiente que deniegue la autorización que actualmente tramita la empresa TOLSA para poner en marcha un proyecto minero para la explotación de sepiolita, en Paracuellos del Jarama

Este proyecto se trata de una modificación de otro presentado en 2003, manteniendo similares características. Tan sólo varía la ubicación de las instalaciones auxiliares, alejándolas de la ribera del río, pero colocándolas a tan sólo 200 metros del Residencial el Jarama.

Según el proyecto presentado, la extracción de la sepiolita se llevaría a cabo mediante dos túneles de acceso que alcanzan los 195 m. de profundidad. La explotación se localizaría  en la margen izquierda del río, cerca del límite con San Fernando de Henares y a escasos 100 m. del cauce. La explotación ocuparía 113 ha. y los trabajos se prolongarían durante 15 años. La ribera del Jarama está propuesta por la Comunidad de Madrid como Lugar de Interés Comunitario (LIC).

De ejecutarse el proyecto se causaría un grave impacto a la hidrología y la calidad del cercano río Jarama. Se producirían filtraciones y pérdida del nivel del freático, vertidos de lodos, emisiones de partículas tóxicas a la atmósfera, destrucción de restos arqueológicos y paleontológicos (presentes 15 yacimientos catalogados y en buen estado de conservación), hundimientos del terreno (hasta 7 m.), destrucción del bosque de ribera, impactos sobre las poblaciones de 11 especies animales catalogadas en la legislación regional y nacional, etc.

La combinación de estas amenazas y  las ya producidas con el cercano desvío del cauce que ocasionó la ampliación del aeropuerto de Barajas, creará una grave situación para todo el entorno y la supervivencia de un amplio tramo del principal río de Madrid.

La emisión de partículas en la zona afectará a los vecinos de Paracuellos, muy especialmente a los residentes de las cercanas urbanizaciones de “Residencial el Jarama” y “Los Berrocales”.

En estos momentos la tramitación administrativa se encuentra en fase de Evaluación Ambiental, para la que “Jarama Vivo” ha solicitado “declaración negativa” ante la Consejería de Medio Ambiente. Un proyecto similar, en la margen derecha del río (mina “El Reguerón”), ya fue rechazado por la Administración Regional en julio de 2000.

Una actividad peligrosa …también para los fondos públicos

La sepiolita es una roca absorbente de la humedad, de la que nuestro país tiene importantes yacimientos sin explotar en Teruel y Toledo. Dos grandes empresas TOLSA y SEPIOLSA se reparten la explotación de ese recurso minero en la periferia de Madrid, a través de las instalaciones de Vicálvaro y la zona del aeropuerto de Barajas. La minería de sepiolita ha sido motivo de fuertes polémicas por las fuertes indemnizaciones que exigen a la Administración por derechos mineros que no llegan a ejecutarse, al quedar afectados por planes de infraestructuras. Algunos profesionales del sector consideran que las reclamaciones por derechos constituyen una expectativa de plusvalías muy superior a los rendimientos de la explotación, si se ejecutara.

Las emisiones de partículas desde la planta de tratamiento de Vicálvaro ha sido motivo de protestas ciudadanas por las graves afecciones respiratorias que provoca (silicosis) y los efectos cancerígenos.