Soltaban miles de truchas exóticas sin autorización ni control sanitario

El Consejo Regional de Pesca celebrado el 2 de abril de 2019 ha aprobado en una sesión de urgencia un protocolo para regular la autorización previa que permitiría poder soltar legalmente miles de peces exóticos a las cabeceras de los ríos madrileños en los últimos tramos fluviales bien conservados de la Comunidad Madrileña. Se convocó esta sesión extraordinaria para atender la demanda de los gestores privados de los cotos intensivos de trucha arco iris. Se les había prometido que se volverían a soltar truchas de granja, exóticas e invasoras (como es el caso de la trucha arco iris) para alimentar el modelo de pesca de comprar truchas-soltarlas-cobrar-capturar un cupo. Una nueva sesión del Consejo de Pesca que ignora y evita tratar de los problemas de los ríos madrileños, de sus caudales, del estado de las poblaciones de peces salvajes, de la contaminación, etc. El Consejo Regional de Pesca se limita desde hace muchos años a tratar sobre las necesidades de un puñado de cotos que gestionan entidades privadas de pescadores, el resto de los ríos, y de sus problemas y oportunidades, son ajenos al interés del Consejo y de la Consejería de Medio Ambiente.

En esta ocasión se trató monográficamente de la vuelta de las “repoblaciones” de truchas arco iris, tras los avatares legales que afectan a esta especie (ver al final de esta entrada). La trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss) es una especie originaria de EEUU, declarada varias veces “invasora” por el carácter perjudicial para otras especies, como la trucha común autóctona, de las que quedan escasos ejemplares en los ríos madrileños. La suelta de estos peces en escenarios fluviales donde hay especies autóctonas está expresamente prohibida porque vulnera lo previsto en el artículo 54.2 de la Ley 42/2007, de Patrimonio Natural y Biodiversidad, que dice que

“La Administración General del Estado prohibirá la importación o introducción en todo el territorio nacional de especies o subespecies alóctonas cuando éstas sean susceptibles de competir con las especies silvestres autóctonas, alterar su pureza genética o los equilibrios ecológicos.”

La propia Consejería de Medio Ambiente reconoce la presencia de trucha autóctona en los cotos intensivos de los ríos Manzanares, Lozoya, Cofio y Aceña. No sólo es un acto que podría ser ilegal si no que la Administración encargada de aplicar políticas de conservación actúa a sabiendas del daño que producen estas “repoblaciones” de miles de individuos al año en tramos limitados de las cabeceras de esos ríos. La UICN considera a la trucha arco iris una de las principales amenazas para la biodiversidad cuando se desplaza fuera de su hábitat. Algunos de estos tramos pertenecen incluso al Parque Nacional de Guadarrama o a escenarios de la Red Natura 2000. Hay un amplio consenso en el mundo científico sobre los daños y las consecuencias negativas de las sueltas masivas de ejemplares de esta especie. Sorprende que la Consejería de Medio Ambiente siga estimulando estas sueltas y limitando prácticamente toda su gestión piscícola a la atención de estos cotos de pesca intensiva (consorciados) basados en la compra de peces exóticos e invasores en piscifactorías, soltarlos periódicamente en tramos fluviales (cotos) previamente entregados a la gestión privada de asociaciones de pescadores, para ofrecerlos a la pesca de un cupo a cambio del pago de un permiso.

La reunión del Consejo sólo tenía por finalidad atender a las demandas de las asociaciones privadas de pescadores, para que se empiecen a soltar peces exóticos de granja en los ríos. Pero el documento “Protocolo” para regular las autorizaciones de sueltas de peces es también la prueba del descontrol en el que se vienen haciendo las “repoblaciones” en los cotos madrileños. Mientras que la legislación obliga a una autorización expresa de la administración, los gestores de los cotos han realizado las sueltas sin esas autorizaciones, al menos en el primer semestre de 2016. El control sanitario de lo que se suelta a los ríos (entre 600 y 900 ejemplares por camión cisterna) se convierte en un acto de buena voluntad. En ese semestre tan sólo 2 de las 37 sueltas detectadas se han controlado por agentes forestales y se han levantado actas. Una situación caótica, ilegal y peligrosa.

La Consejería de Medio Ambiente sigue sin atender y trabajar sobre los problemas de los ríos, de los caudales, de las especies autóctonas, de los abusos y controles, no hay planes ni proyectos sobre conservación o recuperación de la vida piscícola …todo se resume en satisfacer las necesidades de la red clientelar creada alrededor de estos cotos y de este modelo de pesca, en desuso en la mayoría de las comunidades autónomas de nuestro país. La Consejería de Medio Ambiente sigue anclada en la rutina y en echar culpas sobre quienes denunciamos su opacidad (ver ejemplos pulsando aquí). Esta clase de gestores son parte del problema desde hace ya muchos años, no van a ser parte de las soluciones, sus criterios y prioridades están en las antípodas de la conservación.

Nuestra opinión sobre este “Protocolo”, y sobre el descontrol y abandono de funciones de la Administración, en relación con estas sueltas de peces, quedó reflejada entre otras en esta intervención que consta literalmente en el acta de la sesión:

La propuesta de resolución que se trae a esta sesión pretende regular el vacío administrativo y el descontrol en el que se desarrollan las sueltas de peces en los cotos de pesca intensiva de la Comunidad de Madrid.

La transparencia en el funcionamiento de estos escenarios deportivos es una responsabilidad de la Administración, y debería ser materia de conocimiento de este Grupo de Trabajo en Pesca Fluvial o Consejo de Pesca. Lo cierto es que el funcionamiento de estos cotos de pesca es desconocido en muchos aspectos básicos por los miembros de este órgano de asesoramiento y participación. Por poner sólo tres ejemplos: desconocemos los ejemplares y especies que se liberan en los ríos a pesar de que así lo venimos reclamando, ignoramos los contenidos de las resoluciones que regulan el funcionamiento de cada uno de los cotos de pesca, tampoco se informa de los contenidos de las memorias anuales que los gestores deben presentar al comienzo de cada año. Esos y otros datos son fundamentales para conocer la actividad piscícola y deberían ofrecerse entre la documentación que forma parte del expediente de cada convocatoria ordinaria de este Consejo de Pesca.

Cuando nos dirigimos al Área de Conservación de Flora y Fauna para recabar esta clase de datos se nos deniega la información o se nos facilita parcialmente. Pasan meses y años hasta conseguir algunos de estos datos, que son de carácter público, la mayoría de las veces a través de la presentación de quejas ante el Defensor del Pueblo. El desafío de opacidad se expresa incluso en el rechazo más o menos explícito al Defensor del Pueblo, que en varias ocasiones ya ha incorporado a esta administración en su informe anual a las Cortes. Lo cierto es que más de un 70% de las solicitudes de datos de carácter público se quedan sin responder o no se facilitan, lo que constituye una vulneración, entre otras, de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre.

Entre los datos que solicitamos porque no se ofrecen en este Consejo están, como digo, las sueltas de ejemplares de trucha común y trucha arco iris a los ríos madrileños. Lo hacemos todos los años, se ha convertido en una costumbre, al igual que recibir la negativa de la Consejería de Medio Ambiente y tener que recurrir a instancias de amparo. Así lo hicimos para el primer semestre de 2016, antes de que el 17 de junio entrara en vigor en la Comunidad de Madrid la condición de “especie invasora”. En enero de 2017 presentamos la solicitud de datos de las llamadas “repoblaciones” de arco iris. El 6 de febrero se nos respondió desde el área de Conservación de Flora y Fauna “no se ha realizado ninguna repoblación piscícola…, ni se ha autorizado a las sociedades de pescadores que gestionan los cotos de pesca consorciados la realización de ningún tipo de sueltas“. Una respuesta que volvimos a recibir en mayo de 2017 en el marco de una queja ante el Defensor del Pueblo (expediente 13026497).

No entendíamos que la Administración que gestiona la pesca fluvial en la Comunidad de Madrid pudiera ignorar las decenas de sueltas de truchas arco iris que se habían realizado en los cotos de pesca intensiva y, sobre todo, que estas sueltas de peces comerciales se hubieran llevado a cabo sin la autorización expresa que se recoge en la Disposición Transitoria Tercera del Decreto 630/2013, de 2 de agosto, ni un elemental control sanitario de lo que se estaba liberando al medio natural. Las sueltas de peces eran de conocimiento público, se publicitaban, incluso en 2 de los 37 casos conocidos se personaron agentes forestales para levantar acta y ejercer algún seguimiento sobre lo que se estaba haciendo, tal y como establece el Reglamento de Pesca de 1943, que es el que está en vigor en la Comunidad de Madrid. Una situación muy alarmante porque pone en evidencia la falta de control que tienen estas sueltas.

Los cotos de pesca intensivos habían hecho lo que era habitual en años anteriores, soltar truchas arco iris para ofrecer su pesca a posibles interesados. La expedición de permisos era también la habitual en comparación con otros años.

Para aclarar lo que podía haber sucedido, solicitamos también copia de las memorias de los cotos. La primera solicitud la hicimos en marzo de 2017, tras denegaciones y la intervención del Defensor del Pueblo el Área de Conservación de Flora y Fauna aceptó que pudiéramos consultar estas memorias en sede oficial. Desde octubre de 2018 seguimos esperando, junto con el Defensor del Pueblo, a que se nos responda a la nueva solicitud y se nos facilite la consulta a la que tenemos derecho.

Ante la gravedad de las irregularidades detectadas y el abandono de funciones por parte de la Administración Regional decidimos presentar toda la información disponible ante la fiscalía de Medio Ambiente para que llevara a cabo la investigación y el esclarecimiento de los hechos. El resultado, hasta ahora, es la presentación de varias denuncias por parte de la fiscalía, por delito continuado contra la fauna.

Como le hemos hecho saber a la fiscalía, en nuestra opinión hay una evidente responsabilidad de las autoridades ambientales de la Comunidad de Madrid. Hay un claro descontrol en muchos aspectos básicos del funcionamiento de los cotos intensivos, muchos de los cuales se localizan o afectan a escenarios de la Red Natura 2000. La Consejería de Medio Ambiente simplemente ha entregado la gestión de estos tramos fluviales a asociaciones privadas desentendiéndose de su funcionamiento y de las consecuencias para la conservación.

La autorización previa para llevar a cabo estas sueltas de peces ha sido siempre una obligación administrativa, como no podía ser de otra forma, en el ejercicio de la tutela y competencias que le corresponden a la Administración para el caso de sueltas de especies al medio natural. Y con más motivo en escenarios protegidos. Estaba presente antes, en el art. 25 de las órdenes de pesca, en el Reglamento de Pesca y, desde 2013, en el RD 630/2013 por el que se regula el Catálogo de especies exóticas e invasoras. Y es evidente que esa autorización administrativa no se estaba facilitando, prueba de ello es el objeto de este Consejo, la regulación de una autorización que no existía.

La gestión de la actividad piscícola que aplica la Administración debería tener prioridades claras, en políticas de conservación, en recuperación de especies, en calidad de aguas y caudales en nuestros ríos, etc. No se entiende que consideren, en el caso de la Comunidad de Madrid, que las repoblaciones de trucha arco iris se llevan a cabo en hábitat donde ya no está presente la trucha común. Es inaceptable que pretendan dar por desaparecidas las poblaciones de trucha común autóctona en las cabeceras de los ríos Cofio, Aceña, Manzanares, incluso en el Lozoya por debajo de Pinilla. La trucha común no sólo no debería ser un “estorbo” para la Administración, debería ser objeto de planes de recuperación urgente, y una oportunidad para que el día de mañana se pueda practicar una pesca de calidad.

No compartimos la propuesta de resolución que se trae al Consejo porque facilita e insiste en uno de los problemas que tienen nuestros ríos y que impiden su recuperación. Pero además, la propuesta de resolución insiste en ignorar los daños que provocan estas sueltas masivas de truchas arco iris sobre las poblaciones de peces autóctonos (muchas de ellas “Especies Red Natura”), o el “efecto llamada” sobre las poblaciones de cormoranes. La Administración debería basar sus conclusiones en evidencias científicas documentadas.

Ustedes saben que este modelo de gestión de los ríos y de la actividad piscícola no tiene futuro. Está demostrado que la recuperación de los ríos, su conservación y su promoción ecológica ante todos los ciudadanos, aporta mejores beneficios sociales y económicos que la simple explotación ictícola intensiva mediante la compra, liberación y pesca de un cupo de peces.

Esta clase de demanda nunca debería satisfacerse sobre escenarios donde está presente la trucha común autóctona, o donde sería posible la recuperación de sus poblaciones. Así se hace en muchas regiones donde los escasos cotos intensivos se localizan generalmente fuera de los territorios salmonícolas. Los cotos intensivos de trucha arco iris no pueden ser la única herramienta de conservación de la trucha común en la Comunidad de Madrid. Su obligación es poner en marcha un plan urgente e integral de recuperación de la trucha autóctona. Ya les presentamos algunas sugerencias documentadas en el Consejo de Pesca de 22 de octubre de 2013.

La propuesta de resolución que traen no respeta la legislación más elemental. El art. 54.2 de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural dice claramente que

La Administración General del Estado prohibirá la importación o introducción en todo el territorio nacional de especies o subespecies alóctonas cuando éstas sean susceptibles de competir con las especies silvestres autóctonas, alterar su pureza genética o los equilibrios ecológicos.

Pero ustedes reconocen que en varios escenarios hay presencia histórica de trucha común, caso de los cotos de Lozoya, Manzanares y Aceña.

Reunión tras reunión venimos exponiendo las irregularidades que detectamos en la gestión de los cotos de pesca y con actitud totalmente acrítica, por parte de los vocales de este órgano -incluyendo a los miembros que representan a las diferentes administraciones presentes- se ignora y se informa una y otra vez favorablemente. Entendemos que cada cual asume su responsabilidad.

Por nuestra parte queremos dejar claro nuestro rechazo a esta propuesta de resolución y al modelo caduco y excepcional de actividad piscícola que se sigue practicando en los ríos madrileños.


QUIENES TOMABAN LAS DECISIONES DESDE LA ADMINISTRACIÓN

En el momento de celebrarse esta sesión, los responsables de la conservación de los ríos de la Comunidad de Madrid eran los siguientes:

José Lara Zabía. Jefe del Área de Conservación, Flora y Fauna. Presente en la sesión.
Felipe Ruza Rodríguez. Subdirector General de Conservación del Medio Natural. Presente en la sesión.
Luis del Olmo Flórez. Director General de Medio Ambiente y Sostenibilidad.
Pablo Altozano Soler. Viceconsejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Presidía la sesión.
Carlos Izquierdo Torres. Consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.


La tortuosa historia de la especie invasora llamada trucha arco iris:

  • Sin irnos más atrás en las recomendaciones y prohibiciones legales, normativas europeas o convenios firmados por España para prevenir la introducción de especies ajenas a las aguas continentales, incluso el Código Penal (art. 333), hay que referirse a la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, de Patrimonio Natural y Biodiversidad deja claro que las especies consideradas alóctonas (ajenas a nuestras aguas) no pueden soltarse al medio natural. Casi es de sentido común. Aún así los cotos intensivos de arco iris llevaban funcionando en la Comunidad de Madrid desde muchos años antes, ya en 1989 se hacían “repoblaciones” con esta especie invasora y siguieron haciéndolo después de 2007.
  • Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre. Pretendía desarrollar el primer Catálogo de especies invasoras. La trucha arco iris (“Oncorhynchus mykiss”) se declara como especie con “potencial invasor” y sus sueltas quedan en suspenso. Era la oportunidad para que la Comunidad de Madrid cambiara de modelo y pusiera en marcha planes de recuperación de las truchas comunes, las bogas o los barbos; especies piscícolas cuyas poblaciones estaban en declive evidente. Nada de eso se quiso hacer a pesar de que desde 2011 venimos ofreciendo nuestras alternativas para hacer compatible conservación y gestión de pesca deportiva. La Administración dedicó sus esfuerzos en intentar revertir las limitaciones del Catálogo y volver a soltarles truchas arco iris a los gestores privados de los cotos. Esta regulación, basada en estudios científicos solventes, cedió a las presiones del lobby de la pesca extractiva y sus terminales institucionales (caso de la Comunidad de Madrid), el resultado fue que la respuesta administrativa sobre “repoblaciones” ya dependía del año de introducción en nuestros ecosistemas. Se acabó anulando la totalidad del listado de las especies con “potencial invasor”.
  • El resultado de las presiones dio lugar al RD 630/2013, de 2 de agosto, Catálogo español de especies exóticas e invasoras. Aquí ya se daba una “relación indicativa” de las especies con potencial invasor sin mayor valor normativo. Las presiones para continuar con las sueltas dan sus frutos. La Disposición Transitoria Tercera facilita la pesca de la arco iris sólo en los cotos donde ya se autorizaba antes de la entrada en vigor del RD
  • El Tribunal Supremo declara especie invasora a la trucha arco iris. La sentencia atiende al recurso de asociaciones ecologistas y de pescadores conservacionistas, se referencia en artículos científicos que se añaden como anexos y declara que determinadas especies no se habían incluido en el Catálogo (RD 630/2013) a pesar de su acreditación científica. El fallo devuelve a la especie al Catálogo y se vuelve a prohibir la introducción de esta especie.
  • A pesar de las evidencias científicas y regulaciones fallidas, las presiones del lobby de la pesca extractiva vuelven a la carga y ahora de dirigen a intentar cambiar la Ley 42/2007, el fundamento original de las diferentes normas sobre especies invasoras. Durante 2017 se llega a un acuerdo entre PSOE-PP-Ciudadanos para cambiar la norma. El resultado es la Ley 7/2018, de 20 de julio, de modificación de la Ley 42/2007. Los cambios que introduce vienen a facilitar la introducción y pesca de la especie de trucha arco iris, a pesar de que oficialmente sigue formando parte del Catálogo de Especies Invasoras. Es decir, si sirve para mantener el modelo de explotación de los ríos, se puede hacer un paréntesis en los daños colaterales. Y por ahí vamos hasta ahora.

Más información:

Acta sesión 2-4-2019
Borrador de protocolo para autorizaciones propuesto por la Administración ambiental
Informe sobre los problemas que causan las especies invasoras como la trucha arco iris (2018)
borrador acta de la sesión del Consejo de pesca del 28-9-2018
Orden de vedas, temporada 2019
Ley 7/2018, de 20 de julio, de modificación de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad
Enlaces a otros informes de pesca y Consejos de Pesca (al final de esta página)

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