Se extingue la trucha autóctona en la cuenca del río Cofio

El inventario de especies ictícolas realizado en 2020 en tramos trucheros y cotos de la Comunidad de Madrid confirma que no es posible localizar ejemplares de trucha común autóctona (Salmo trutta) en el río Cofio y su principal afluente, el Aceña. Una situación que arrastran estos ríos desde hace años, ya en 2019, en 2016, y en años anteriores, era difícil capturar algún ejemplar de trucha común. El documento de Alcance de la Estrategia de Ríos de la Comunidad de Madrid ya reconocía en 218 la ausencia de trucha común en la cuenca del río Cofio (ver pág 418 pulsando aquí) Hay otros puntos de muestreo en los ríos Lozoya y Madarquillos donde tampoco ha sido posible extraer en 2020 un sólo ejemplar de esa especie. Esta lamentable noticia confirma el grave estado de conservación por el que atraviesa la principal especie de nuestros ríos y los hábitats fluviales en los que sobrevive. También otras especies como la pardilla (Rutilus lemmingii) o la colmilleja (Cobitis paludica) están prácticamente desaparecidas desde hace años. Otras como la boga de río (Chondrostroma polypepis), la bermejuela (Chondrostroma arcasii) o la colmilleja (Cobitis paludica), están en franco declive en toda la Comunidad de Madrid (ver pag. 95 en el documento de Estrategia de ríos de la Comunidad de Madrid).

El Cofio es un afluente del Alberche. Discurre a caballo de la provincia de Ávila (Peguerinos) y la Comunidad de Madrid (Santa Mª de la Alameda) hasta desembocar en el embalse de San Juan. Tiene un recorrido de 51 Kms y una morfología de río de montaña en el que siempre estuvo presente la trucha común autóctona.

La “memoria-resumen” de la Consejería de Medio Ambiente no informa sobre las causas de este declive generalizado, o sobre a la desaparición de la trucha común autóctona en el Cofio (la posible existencia de ejemplares aislados no garantiza la supervivencia por razones de consanguinidad). Es probable que al igual que en otros ríos la causa sea la suma de presiones diversas: agotamiento de caudales, reducción de alimento disponible (larvas), calidad de las aguas, competencia de especies alóctonas e invasoras. En este último caso la Administración reconoce que en el Cofio está presente el gobio (Gobio gobio o luzanoi) y la trucha arco iris (Onchorhyncus mykiss).

Este último pez, la trucha arco iris, es una especie exótica calificada invasora en el Catálogo Nacional de EEII. Su presencia procede de las autorizaciones que concede la Consejería de Medio Ambiente para que quincenalmente se suelten en gran número en los 4 Kms. de los los cotos de pesca intensiva de los ríos Aceña y Cofio (cotos “Santa María de la Alameda”). Sólo en cuatro meses de 2019, último año del que se tienen datos, se liberaron más de 2.400 ejemplares (790 Kg.) La competencia por el refugio y las presas de esta especie está documentada y perjudica de manera muy notable a las especies autóctonas. La trucha arco iris está considerada por la UICN como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, a pesar de lo cual se liberan en gran número en los tramos de cabecera de los ríos madrileños, reduciendo la biodiversidad natural de esos tramos.

La gestión de la pesca en la Comunidad de Madrid se basa en la suelta de truchas exóticas en escenarios donde está presente la trucha común o reúne condiciones para su recuperación. Un tipo de cotos que en el resto de las regiones se limita a los tramos medios y bajos de los ríos, precisamente para no interferir con la supervivencia de la trucha nativa.

A pesar de la opacidad informativa de la Administración Ambiental se sabe que en el río Cofio también se han soltado, con el mismo fin y desde hace décadas, numerosas truchas comunes exóticas de origen centroeurpeo, que han hibridado con nuestras truchas salvajes, reduciendo la capacidad de supervivencia de las nuevas generaciones de truchas.

El desastre del Cofio y la ausencia de políticas de conservación

La responsabilidad de esta pérdida de biodiversidad es de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. La desaparición o declive de las truchas salvajes en la Comunidad de Madrid es la consecuencia de un modelo de gestión de la pesca y de conservación de los ecosistemas fluviales arcaicos y ajeno a la conservación de los hábitat y las especies. En cualquier Comunidad Autónoma, con mejor o peor fortuna, se aplican desde hace años medidas, planes, normativas y recursos dirigidos a recuperar o conservar especies tan emblemáticas y críticas como la trucha común autóctona. En cambio en la C. de Madrid se mantienen las mismas inercias desde hace décadas:

  • No hay planes de gestión.
  • No tiene ley de pesca propia. En la C. de Madrid está en vigor la de 1942.
  • Mientras en el resto de España los escasos cotos de pesca intensiva se localizan en tramos medios y bajos de los ríos para no interferir con la supervivencia de la trucha común autóctona, en la C. de Madrid estos cotos de pesca, donde se sueltan truchas exóticas e invasoras, se localizan en los tramos de cabecera donde sobreviven las últimas poblaciones de trucha común salvaje. La gestión de estos cotos se entrega a entidades privadas.
  • La suelta de peces exóticos a los ríos carece del preceptivo control sanitario, como quedó de manifiesto en el primer semestre de 2016, cuando sólo 2 de las 37 sueltas se certificaron por funcionario público y levantamiento de actas.
  • Los datos de carácter público relacionados con la pesca o la gestión de los ecosistemas ni se publican en el portal de transparencia, ni se facilitan cuando se solicitan. El Área de Conservación de Flora y Fauna practica un permanente desafío a las leyes de transparencia.

En el caso de la regulación de los cotos de pesca intensiva de los ríos Cofio-Aceña, y otros, ni siquiera se aplican las vedas elementales de la zona truchera para facilitar la freza y la supervivencia de la trucha nativa. Pescar todo el año es un privilegio para los gestores de esos cotos que sale muy caro en términos de biodiversidad (ver anexo V en la orden de vedas de 2020). Sorprende que la Dirección General de Medio Natural siga insistiendo en ofrecer la pesca de truchas comunes donde ya no existe oficialmente (ver caso del río Aceña en el Anexo II de la orden de vedas de 2021). O se trata de una estafa a los pescadores o se están soltando también truchas comunes procedentes de piscifactoría, algo que siempre se había negado desde la Consejería de Medio Ambiente y expresamente prohibido en el art.54.5 bis de la Ley de Patrimonio Natural para evitar las hibridaciones que dan lugar a ejemplares poco viables.

Mientras esta situación continúe la desaparición de especies y el deterioro de los hábitats seguirá imparable. En las zonas trucheras una de cada tres especies de peces son exóticos y en el conjunto de los ríos de la Región ya son el 50%. No hay planes de erradicación de estas especies salvo actuaciones puntuales, ni de recuperación de especies autóctonas. Los ríos agonizan con altos niveles de contaminación o desecación (todos los veranos el Lozoya prácticamente se queda sin caudal en Rascafría por los abusos en el aprovechamiento para las ganaderías). Sin voluntad desde la Administración y con gestores que se desentienden de la conservación sólo puede empeorar la situación. Y eso es lo que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo. El último ejemplo es lo sucedido en el Cofio.


Aun es posible impedir la desaparición de los peces autóctonos en la Comunidad de Madrid

Si en la Comunidad de Madrid se respetaran las obligaciones y prioridades de conservación que se establecen en las legislaciones autonómica, nacional y las Directivas de Aguas y de Hábitats, el cambio a corto plazo sería notable. En nuestra opinión hay alternativas para frenar este proceso de pérdida de biodiversidad en los ríos madrileños, estas son algunas:

  • Planes de gestión para especies autóctonas con poblaciones en retroceso: pardilla, bermejuela, trucha común, boga, barbo comizo…
  • Traslado de los cotos intensivos a escenarios cerrados sin contacto con cursos fluviales.
  • Estrategia y planes para la erradicación de especies exóticas.
  • Ordenación de la pesca priorizando la conservación del medio y las especies.
  • Gestiones ante la CHT para aplicar la legislación de aguas que permite la demolición de las barreras fluviales abandonadas (en algunos ríos como Tajuña, una por cada kilómetro de río) y construcción de escalas en aquellas que siguen activas.
  • Ampliación de la zona truchera a todos los tramos donde hay presencia de trucha común o que reúnen condiciones para ello (Alberche, Jarama…).
  • Renovación de los gestores que dirigen el Área de Conservación de Flora y Fauna, que han demostrado su incapacidad para adaptarse a las nuevas técnicas y prioridades de gestión.

Muchas de estas propuestas , y otras, se le han trasladado a la Consejería de Medio Ambiente en diversas ocasiones sin ninguna respuesta.

La opacidad de la Administración Ambiental

Si un ciudadano quiere tener conocimiento de lo que sucede en los ríos madrileños, su conservación, la evolución de parámetros de calidad, los muestreos de especies o los peces exóticos que se sueltan y sus condiciones sanitarias, entre otros datos de interés ambiental, se encontrará seguramente con muchas dificultades para acceder a estas informaciones de carácter público. En la Consejería de Medio Ambiente siguen “custodiando” “sus” documentos como en el siglo pasado, ignorando la existencia de leyes de transparencia. Tenemos decenas de ejemplos de esta situación, que ha obligado incluso al Defensor del Pueblo a recordar en varias ocasiones al Área de Conservación de Flora y Fauna que debe cumplir con la legislación y facilitar los datos que se le solicitan.

Desde hace ocho años venimos intentando conseguir copias y la publicación de los inventarios de fauna ictícola que se han realizado en 2013, 2015 y 2017. Se nos deniega sistemáticamente (ver casos 6, 13 y 20 pulsando aquí) y por supuesto no se publican en la web institucional. En febrero de este año tuvimos la agradable sorpresa de recibir una “memoria-resumen” sobre los muestreos realizados en 2020. Pero la alegría duró poco, la mutilación de la información era tan importante que la interpretación de muchos contenidos era inútil, simplemente se ocultaba gran parte de los datos que debe recoger un informe de ese tipo. Cualquier parecido con los informes que publica cualquier otra Comunidad Autónoma en sus portales de transparencia es pura coincidencia (ver ejemplos al final).

Desde hace años venimos reclamando que la Administración Ambiental de la Comunidad de Madrid dedique sus energías y recursos a la conservación y a una gestión sostenible de los ecosistemas, es lo que dicen sus propias leyes. También a respetar los principios de transparencia que llevan años en vigor, también en la Comunidad de Madrid, y publicar y facilitar públicamente toda la información que no esté sometida a la protección de datos que recoge la normativa sectorial. También en esto la Comunidad de Madrid es una anomalía respecto al conjunto del país.

 


Más información:

Sueltas de truchas en el Cofio y otros ríos madrileños 
Sobre la gestión de la pesca en la Comunidad de Madrid
Estrategia de ríos de la C. de Madrid
(pags 77 en adelante)
“Memoria-resumen” facilitada por la Consejería de Medio Ambiente de la C. de Madrid
Ejemplos de estudios de ictiofauna de Castilla y LeónCastilla la ManchaNavarraValenciaGuipuzcoaLa RiojaAndalucia Cataluña, etc.
Trucha común (Salmo trutta). características

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *