Retirando barreras fluviales en los ríos madrileños

Uno de los síntomas del mal estado de los ríos madrileños es la gran cantidad de azudes, presas y obstáculos artificiales que tienen sus cauces. Según los datos del proyecto presiones hay al menos 80 azudes (sólo en los cauces principales) y 18 grandes presas. Los ríos madrileños están altamente fragmentados, compartimentados, estas barreras impiden el desplazamiento de las especies de peces, se convierten en depósitos de lodos, impiden la natural dinámica fluvial, el traslado de de semillas, etc. Las barreras transversales provocan cambios en el transporte de sedimentos del río, que a largo plazo derivan en cambios geomorfológicos, asociados con el proceso de erosión, llegando a cambiar la forma y estructura de los ríos. La práctica totalidad de los azudes de los ríos madrileños carecen de escalas o pasos naturalizados para peces.

La mayoría de estas barreras están abandonadas desde hace años, ni siquiera están registradas en la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). Una vergonzosa situación a la que ahora parece que tímidamente se quiere poner fin. A pesar del gran número de barreras en la Comunidad de Madrid ha sido excepcionales los casos de azudes y barreras artificiales retirados. Fue un acontecimiento, en 2011, la retirada de la pequeña presa del río Cofio, en Robledo de Chavela. Otros casos de retirada o construcción de pasos naturalizados para peces se han aplicado en dos barreras del río Manzanares. Casi se trata de actuaciones experimentales. Mientras tanto en las cuencas del Duero y del Norte, y sólo en los últimos años, las confederaciones de esas cuencas han retirado decenas de pequeños y grandes obstáculos.

Hay decenas de azudes abandonados en los ríos madrileños, barreras de hormigón que impiden la recuperación ecológica de estos ecosistemas. Los negocios privados abandonados no pueden seguir condicionando la calidad del patrimonio público. Hay legislación, sólo falta voluntad en las administraciones.

Desde abril de 2021 hemos puesto en marcha una campaña de comunicaciones dirigidas a la CHT solicitando la incoación de expedientes de caducidad en unos 50 azudes abandonados desde hace más de tres años, tan sólo en los ríos Jarama, Henares y Tajuña (ver ejemplo pulsando aquí). El requerimiento persigue la aplicación en los ríos madrileños de la normativa de protección del dominio público. En paralelo, la CHT ha ido publicando desde el segundo trimestre de este año 2021 diversas notificaciones de inicio de expedientes de caducidad, dirigidos a los titulares que han abandonado sus obligaciones en el mantenimiento o la funcionalidad de estas infraestructuras, o por corresponder a azudes de los que no consta que hayan sido autorizados en algún momento. Estos son algunos ejemplos:

Río Henares:

Río Jarama

Río Tajuña:

Río Lozoya:

Río Navacerrada:

Hay que seguir insistiendo para liberar a los cauces de estas cadenas inútiles y perjudiciales, que impiden la regeneración de los ríos y el remonte y la recuperación de la fauna autóctona. Si España tiene el triste privilegio de tener encerrados a la mayoría de los ríos en 1.225 de grandes presas, la Comunidad de Madrid acumula un gran número de azudes en desuso, abandonados desde hace años o décadas. No hay recuperación de la calidad ecológica de los ríos, que nos impone la Directiva Europea de Aguas, sin que se retiren estas estructuras de hormigón abandonadas.

Años ignorando la legislación

La retirada de estas barreras abandonadas, o la instalación de pasos de fauna, son obligaciones y competencias de los organismos de cuenca (la CHT, por ejemplo) recogidos en la legislación. La retirada de barreras abandonadas está previsto en el art. 126 bis del Reglamento de Dominio Público Hidráulico:

1. El Organismo de cuenca promoverá el respeto a la continuidad longitudinal y lateral de los cauces compatibilizándolo con los usos actuales del agua y las infraestructuras hidráulicas recogidas en la planificación hidráulica (…)

4. El Organismo de cuenca promoverá la eliminación de infraestructuras que, dentro del dominio público hidráulico, se encuentren abandonadas sin cumplir función alguna ligada al aprovechamiento de las aguas, teniendo en consideración la seguridad de las personas y valorando el efecto ambiental y económico de cada actuación.

El art. 161 de este Reglamento prevé que si una concesión no está activa y las infraestructuras abandonadas, desde al menos tres años, se procederá a la incoación del expediente de extinción concesional, en el que se incorporará un proyecto de retirada de la barrera y demás elementos artificiales. Esta provisión legal, existente desde hace 45 años, no se estaba cumpliendo en la Comunidad de Madrid.

La instalación de pasos para ictiofauna está igualmente prevista en el mismo artículo 126 bis.2:

En los condicionados de las nuevas concesiones y autorizaciones o de la modificación o revisión de las existentes, que incluyan obras transversales en el cauce el Organismo de cuenca exigirá la instalación y adecuada conservación de dispositivos que garanticen su franqueabilidad por la ictiofauna autóctona. Igual exigencia tendrá lugar para las obras de este tipo existentes, vinculadas a concesiones y autorizaciones que incluyan esta obligación en su condicionado o que deban incorporar tales dispositivos en aplicación de la legalidad vigente.


Más información:

Entrada sobre barreras en los ríos madrileños
Artículo El País sobre el millón de barreras en Europa
Mapa de los azudes del Tajuña (uno por cada 1,5 Km. de río)
Relación de azudes del Tajuña (actualizada a julio 2021)
Proyecto europeo AMBER

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *