Renovables si, pero no así

En los últimos meses se están presentando para consultas decenas de proyectos de plantas fotovoltaicas. No se trata de cubiertas de viviendas y pequeñas instalaciones, son proyectos que ocuparán miles de has, algunos alcanzan superficies de hasta 1.000 ha que cambiarían el paisaje que conocemos de la campiña madrileña. La casi totalidad de estas plantas se instalarían en el Sureste de Madrid, el mismo escenario elegido tradicionalmente para localizar aquellas actividades de riesgo ambiental o sanitario: graveras, vertederos regionales, ríos contaminados, aeropuertos, plantas de lodos, proyectos de centrales térmicas, etc. Ahora nos llega una nueva amenaza.

Esta potencial invasión del territorio se produce porque grupos de inversión han calculado grandes beneficios en un territorio sin ordenación comarcal, donde la instalación de estos complejos carece de una regulación suficiente. Si estas plantas consiguen su aprobación algunas localidades verían ocupado hasta un 30% de su término municipal. Son 7.000 ha que alterarán los valores naturales, culturales y el turismo de la zona. A las grandes superficies de “espejos” hay que añadir cerca de 700 Kms de nuevos tendidos aéreos para transportar la energía, la mayoría de estos tendidos igualmente en nuestras localidades del Sureste.

Este tsunami de proyectos privados contrasta con la escasa promoción pública de esta energía en nuestra zona. Ni los ayuntamientos ni la administración regional están ofreciendo iniciativas a los vecinos y vecinas, ni están impulsando proyectos viables en las localidades basados en estas fuentes de energía. Este escenario lo están aprovechando, con su habitual carencia de escrúpulos, los dueños del dinero. Necesitamos que la iniciativa pública despliegue todas sus capacidades y recursos (incluidos los que están llegando de Europa) para facilitar el desarrollo de proyectos y de iniciativas energéticas colectivas en nuestras comunidades locales, que nos libere del asalto energético y económico al que estamos sometidos por las grandes compañías y grupos de inversores sin alma.

Más información:

Relación de proyectos conocidos (hasta noviembre de 2021)
Tríptico de los grupos ecologistas

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