¿Qué pasa este año con la mosca negra?

Los últimos años a estas alturas vecinos y vecinas de las localidades ribereñas del Jarama o del Henares, se quejaban de las molestias que provocaban los ejemplares adultos del simúlido conocido como “mosca negra”. No es que hayan desaparecido en 2021, pero sus poblaciones se han reducido drásticamente hasta el punto de que casi nos hemos olvidado de su molesta presencia primaveral.

Este año 2021, los macrofitos en los que se refugian las larvas han sido arrastrados por las fuertes crecidas que provocó “Filomena”. Si todos los años se reprodujeran las crecidas primaverales que tenían nuestros ríos estaríamos a salvo de la amenaza de estas especies y se regenerarían los ríos.

Pero, ¿Por qué este año 2021 hay menos eclosiones de este molesto insecto?. La causa está en la desaparición de gran parte de los refugios que necesitan sus larvas para desarrollarse. Las fuertes crecidas que provocó el fenómeno meteorológico de “Filomena” eliminó la vegetación acuática de fondo de nuestros ríos. Con ella desaparecieron gran parte de las larvas del insecto. Esto ha sido evidente en el Jarama y en el Henares, donde las crecidas fueron muy importantes. En el Tajo (Aranjuez) y en el Manzanares (Perales del Río) las crecidas fueron muy limitadas por la extrema regulación de sus caudales y en consecuencia, las molestias han permanecido como otros años. En definitiva, las crecidas reducen las poblaciones de este molesto insecto, además de que regeneran y limpian el cauce.

Reproducir artificialmente las crecidas primaverales que tenían los ríos antes de “encerrarlos” en las presas forma parte de las propuestas que desde hace años venimos reclamando de las instituciones, evitando de paso el empleo masivo de plaguicidas que están contribuyendo a la desaparición de numerosas especies de insectos: libélulas, polillas, mariposas, saltamontes, grillos… y con ellos la disminución drástica de especies insectívoras, especialmente murciélagos.

La explicación a la casi desaparición, temporal, de la “mosca negra” está en la crecida importante que tuvieron los ríos en febrero. Sin necesidad de niveles tan altos es posible reproducir crecidas importantes en marzo-abril todos los años. Los ríos se regenerarían y las molestias habituales de este insecto se reducirían notablemente.

La liberación de caudales estacionales está prevista en el Plan Hidrológico de la cuenca del Tajo para regenerar el cauce, arrastrando sedimentos y vegetación, pero también para minimizar estas posibles plagas de nuevos insectos que se adaptan a cauces de aguas con poca corriente. Nos conviene a todos aprender de la experiencia de este año, especialmente a los ayuntamientos ribereños, para que abandonen la rutina de los tratamientos masivos con pesticidas que no son tan inocuos como pretenden (el biocida “selectivo” que habitualmente se utiliza requiere de autorización previa) y, en su lugar, exijan mancomunadamente al Canal de Isabel II que garantice todos los años una o dos crecidas importantes desde los embalses de cabecera. Salvo situaciones de extrema sequía hay agua suficiente todos los años en los embalses de cabecera para estos desembalses controlados, como ya se comprobó en 2002 liberando 4,3 hm3 (ver en página 8 pulsando aquí).


Más información:

La elevación de las temperaturas y ríos alterados atraen a la “mosca negra” (julio 2017)
Mosquitos, bulos y plagas institucionales que amenazan el Sureste Madrileño (junio 2016)
Sobre la “mosca negra”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *