Primeros pasos para desmantelar la presa de El Porcal

El pasado 27 de agosto se publicaba en el BOE una notificación de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) informando del inicio de un procedimiento de caducidad sobre la presa de El Porcal. La presa es una barrera fluvial del Jarama, abandonada desde hace muchos años y localizada en los límites entre Rivas, Arganda y Velilla. La falta de uso durante más de tres años, o el incumplimiento de las condiciones de la concesión, es una de las causas de la retirada de estas infraestructuras.

La llamada “presa de El Porcal” se ha convertido desde hace tiempo en una barrera inútil, no tiene ningún aprovechamiento y supone una importante presión sobre la calidad ecológica y la conservación de este tramo fluvial de la Red Natura 2000. Como se indica en la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas “la fragmentación y pérdida de conectividad suponen la modificación de la dinámica fluvial natural así como la pérdida de conexión a un lado y otro de la infraestructura, impidiendo el paso de sedimentos, semillas y fauna acuática, con la consiguiente fragmentación de poblaciones de flora y fauna”.

Ejemplar de barbo común intentando superar la presa de El Porcal (Rivas Vaciamadrid).
(fotografía de Alvaro García/El País).

La CHT ni siquiera parece haber encontrado referencias históricas de los titulares de la concesión. La retirada de estas barreras transversales está previsto en la legislación de aguas, así el artículo 126 bis del RDPH (Reglamento del Dominio Público Hidráulico, aprobado por Real Decreto 849/1986, de 11 de abril) establece las condiciones para garantizar la continuidad fluvial:

4. El Organismo de cuenca promoverá la eliminación de infraestructuras que, dentro del dominio público hidráulico, se encuentren abandonadas sin cumplir función alguna ligada al aprovechamiento de las aguas, teniendo en consideración la seguridad de las personas y valorando el efecto ambiental y económico de cada actuación.

Las instalaciones asociadas a la presa están en estado ruinoso y la presa se ha convertido en un simple depósito de sedimentos que condiciona la recuperación del río, ni siquiera cuenta con paso de fauna ictícola que facilite la freza de las especies nativas de peces. Su retirada ya figuraba en el Plan Nacional de Restauración de Ríos desde 2010. La publicación en el BOE del pasado mes de agosto abre un procedimiento administrativo del que puede derivarse la retirada definitiva de esta barrera si no hay titular que alegue derechos y si se demuestra el abandono de las instalaciones desde hace más de tres años, lo que es evidente (así está previsto en  el artículo 161.2 del mencionado Real Decreto 849/1986.

La publicación en el BOE del anuncio viene precedida de una solicitud formal de demolición presentada en el mes de abril por nuestra Asociación. La solicitud formaba parte de una campaña de denuncia de las decenas de infraestructuras similares, abandonadas, especialmente en los ríos Jarama, Henares y Tajuña. Desde entonces varios azudes están sometidos a procedimientos de caducidad y demolición posterior. Queremos creer que esta vez si se aplicará la legislación de aguas que tantas veces se ha ignorado en los ríos madrileños.

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