Ocupas del dominio público hidráulico, muchos y tolerados

En España los ríos y sus riberas son patrimonio público, son de todos. En la Comunidad de Madrid los ríos atraviesan zonas densamente pobladas y ha sido habitual en el pasado que las riberas se ocuparan por asentamientos ilegales. Durante los años 70 y 80 del siglo pasado todavía había numerosas huertas y chamizos en las riberas del Jarama, pero las inundaciones de los años 80 provocaron el abandono definitivo de estas instalaciones que nunca contaron con autorización administrativa.

En la actualidad se han vuelto a reproducir algunas de estas ocupaciones ilegales en las riberas. No sólo se trata de chamizos, huertas, incluso estructuras permanentes de obra; también de actividades agrícolas, graveras, construcciones, etc. La ausencia de control por parte de la Confederación Hidrográfica y de los ayuntamientos (son suelos “No urbanizables”) facilita estas ocupaciones de suelos públicos durante años, poco a poco estas situaciones se van extendiendo y consolidando, llegando incluso a disponer, con el tiempo, de servicios de algunos servicios (electricidad en algún caso del Guadarrama).

Las ocupaciones de estos suelos del DPH (cauce) o de la Zona de Servidumbre se producen por aprovechamientos muy diversos. En algunos ríos como el Guadarrama, Jarama o Manzanares son chamizos, en otros como el Tajuña abundan las explotaciones agrícolas que cultivan hasta el borde del cauce, o se apropian del cauce para usos ornamentales, hay graveras. Si hablamos de la Zona de Policía, donde se requiere una autorización previa de la Confederación Hidrográfica, los aprovechamientos son abrumadores, zonas residenciales, industriales, polideportivos, etc.

La legislación de aguas establece que, en los ríos, el Dominio Público Hidráulico está constituido por varios espacios. El cauce es el terreno cubierto por las aguas en las máximas crecidas ordinarias (no confundir con el estrecho cauce habitual de los ríos-canales madrileños). La Zona de Servidumbre, de 5 m., pretende facilitar el acceso público y el servicio de guardería fluvial. La “Zona de Policía, de 100 m. es una zona de influencia del río, cualquier actividad requiere de autorización previa. La delimitación de estas “zonas” está jalonada en algunos tramos, en otros hay que recurrir al la delimitación cartográfica en el portal Geoportal, muchos tramos siguen esperando una delimitación oficial.

La ocupación de la Zona de Servidumbre y del Dominio Público Hidráulico, además de ilegal en la mayoría de los casos, provoca igualmente graves problemas sobre el ecosistema fluvial que impide su conservación o recuperación. En el Guadarrama parte de los chamizos construidos a lo largo de la ribera, en Móstoles y Arroyomolinos, tuvieron que se retirados por la ingente cantidad de residuos que taponaban el cauce del río. La ocupación por usos agrícolas provoca la desaparición del bosque de ribera, los usos ornamentales o la privatización del cauce supone muchas veces una desviación de caudales crítica para el río, además de una ocupación ilegal del patrimonio de todos. Los ríos son corredores que “conectan funcionalmente espacios naturales de singular relevancia para la flora o la fauna silvestres, separados entre sí, permitiendo, entre otros procesos ecológicos, el intercambio genético entre poblaciones de especies silvestres o la migración de especímenes de esas especies”. Así se reconoce en el art. 3 de la Ley 42/2007 y es el caso de la mayoría de los tramos fluviales de la Comunidad de Madrid que forman parte de la Red Natura 2000, o conectan zonas protegidas. Convertirlos en canales, invadir sus riberas, usar los cauces como vertederos o apropiarse de sus rincones mejor conservados, son indicadores de la baja calidad ecológica de los ríos de la Comunidad de Madrid. No es raro que la propia CHT considere de difícil cumplimiento las obligaciones de recuperación de nuestros ríos que nos impone la Directiva Marco de Aguas, aun con las sucesivas ampliaciones de plazo hasta 2027.

La ocupación de estos suelos provoca graves riesgos derivados de la posibilidad de inundación en caso de crecidas (que inevitablemente se producirán). En la Comunidad de Madrid hay numerosas zonas inundables en las que viven más de 25.000 personas. Este fenómeno de la ocupación generalizada de las Zonas de Policía, que requiere de autorización previa, es una grave negligencia de la CHT por los riesgos que lleva asociados y una importante presión para la calidad del cercano río. Aun más grave e irresponsable es la tolerancia con la ocupación de las zonas más inmediatas al cauce.

El caso de los chamizos merece alguna reflexión. En los años 70-80 desaparecieron el gran número de ellos que ocupaban las riberas del Jarama, Henares y Manzanares. En la actualidad vuelven a aparecer y se expanden gracias a la indiferencia de las administraciones. Además del Guadarrama ya comentado, en el Manzanares hay un tramo fluvial en Perales del Río, justo en el desagüe de aguas fecales del arroyo de La Bulera.

LA TOLERANCIA INSTITUCIONAL EN LA OCUPACIÓN DEL PATRIMONIO PÚBLICO. El caso de San Fernando de Henares
En el Jarama, en pleno Parque Regional del Sureste, hay una línea de 800 m. de asentamientos ilegales en la zona del polideportivo de San Fernando de Henares. Se trata de ilegalidades urbanísticas (competencia del Ayuntamiento), vulneraciones de la legislación del Parque Regional del Sureste (competencia de la Consejería de Medio Ambiente) y daños al Dominio Público Hidráulico (competencia de la CHT). A pesar de tanta administración encargada de la conservación de esos suelos de patrimonio público ninguna parece tener voluntad de intervenir. El siguiente resumen de las gestiones realizadas en los últimos 2 años, explica bien la facilidad con que estos asentamientos han proliferado: 

  1. La CHT. Remitimos denuncia inicial. La primera respuesta tardó en llegar, pero para indicar que se trataba de algo que ya ocurría desde hace tiempo y que estaba fuera del Dominio Público Hidráulico. Tras demostrarles sus errores, la CHT está a la espera de la colaboración del Ayuntamiento de San Fernando.
  2. La Consejería. Lo más relevante de su escueta respuesta fue la indicación de que los chamizos ya estaban en 2014 (como si eso legalizara los daños al PRS).
  3. Las ocupaciones de la ribera llevan asociados riesgos de seguridad por inundaciones. En la imagen la línea de chamizos de San Fernando (línea roja) está dentro de la zona inundable, tal y como se confirmó con las crecidas provocadas por Filomena. Aunque sólo sea por razones de seguridad no se debería de permitir esta situación.

    El Ayuntamiento de San Fernando de Henares. Lo más sorprendente de la respuesta de la Consejería es que se remitían a una comunicación que habían recibido del Ayuntamiento (Concejalía de Planificación y Desarrollo Sostenible) en la que indicaban que se habían dirigido a los propietarios de las parcelas 84 y 85 del polígono 16 del catastro, para que mantuvieran la limpieza y el mantenimiento de las mismas. Ni la limpieza respondía a la recuperación de la legalidad de la ocupación de un suelo NO URBANIZABLE, ni las parcelas citadas tienen nada que ver con la zona de chamizos (ver pulsando aquí).

En este ambiente de inhibición y trucos institucionales no es de extrañar que proliferen situaciones como la del Guadarrama y, con ellos, los daños al patrimonio público y el riesgo para la seguridad de las personas.

 


Más información:

Proyecto linde
Delimitación de las “Zonas inundables” (Geoportal)
Chamizos en el Guadarrama
Inundaciones en las chabolas de Móstoles

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