Mosquitos, bulos y plagas institucionales que amenazan el Sureste Madrileño

Desde hace algunos años se repite la misma alarma sobre las molestias que causan los mosquitos en el valle del Jarama. Los vecinos se quejan de las picaduras, exigen medidas, y algunos ayuntamientos atienden estas quejas fumigando con pesticidas las calles, los parques, las riberas …y a sus vecinos. Lo hacen incluso sin autorización de la Administración Regional. El resultado es que al año siguiente vuelven los mosquitos, desaparecen numerosas especies de invertebrados, hay menos aves insectívoras o se han provocado riesgos para la salud. Los grupos ecologistas creemos que hay otras herramientas, basadas en la prevención, que deberían ponerse en marcha y abandonar esta peligrosa e inútil espiral.

La declaración de una plaga es una decisión técnica y corresponde a la Administración Regional de Madrid. La Consejería de Sanidad no ha declarado en los últimos años ninguna plaga por mosquitos, ni los centros de salud han detectado una especial relevancia sanitaria, a pesar de lo cual varios ayuntamientos siguen fumigando todos los años a sus vecinos y las riberas de los ríos, en parte por continuar la rutina, también para calmar la ansiedad de los vecinos y vecinas. Este año 2019 los tratamientos con plaguicidas se han disparado a raíz de la eclosión, durante 48 horas, del inofensivo pulgón.

Algunos ayuntamientos han decidido fumigar las calles, y a sus vecinos y vecinas. Una grave irresponsabilidad y un procedimiento inútil como advierten los expertos. Los tratamientos sobre ejemplares adultos son muy poco eficaces y suponen un riesgo sanitario. 

En 2019 estos tratamientos se están aplicando en San Fernando, Mejorada del CampoAranjuez, Alcalá de Henares o Torrejón de Ardoz. En estos municipios se han puesto en marcha tratamientos con plaguicidas, a veces en las calles, a plena luz del día y sin ninguna autorización de la Consejería de Sanidad. El Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz ha adquirido incluso un barco para retirar la vegetación del cauce del río Henares (donde prosperan las larvas de la mosca negra), una inversión tan inútil como la de fumigar. Los insectos tienen presencia en todo el valle, ningún tratamiento local o barco municipal tendrá efectividad frente a la dispersión comarcal o regional del supuesto “problema”. Si es muy efectivo para la propaganda política y para garantizar que al año siguiente se repetirán los mismos tratamientos. Mientras tanto la aplicación de pesticidas (a criterio de cada ayuntamiento) puede causar riesgos graves para la salud de las personas, acaban con otras especies de insectos, reducen aun más las poblaciones de insectívoros (por reducción de presas) y son inútiles cuando se emplean sobre ejemplares adultos.

Esta alfombra de vegetación acuática es el refugio de las larvas de la mosca negra. Es un escenario habitual en el Jarama y en el Henares, tiene que ver con la contaminación del río y con la ausencia crónica de caudal. Una simple crecida controlada reduciría el problema y nos ahorraría gastos de dinero público en ocurrencias inútiles como el barco de Torrejón de Ardoz (66.220 euros).

Las localidades ribereñas del Jarama y el Henares forman parte del paisaje natural de estos valles. Y en el campo hay cierto nivel de vida silvestre, hay mosquitos. Lo extraño y peligroso es que no formaran parte de nuestro entorno. Los insectos son esenciales para nuestra vida, de ellos dependen, por ejemplo la polinización de las plantas o la fertilidad del suelo. El empleo de pesticidas es la causa principal de que estén desapareciendo muchas especies. Ya está ocurriendo en nuestra Comarca, en muchas zonas del valle del Jarama ya no se ven grillos, saltamontes, libélulas, polillas, mariquitas…, que a su vez han provocado una caída  drástica en las poblaciones de quirópteros (murciélagos) y de las aves insectívoras. Esta alteración, junto al estado de degradación de los ríos Henares y Jarama, las malas prácticas agrícolas, o los efectos del cambio climático que ya sufrimos, si que pueden suponer una combinación de factores de riesgo para potenciales plagas. El empleo insistente de pesticidas sin duda tienen mucho que ver con estos desequilibrios y que las futuras plagas o especies invasoras encuentren un escenario sin depredadores (de hecho ya está ocurriendo con el mosquito tigre, la mosca negra, la avispa asiática…). Fumigar aumenta el riesgo de tener que volver a fumigar.

La solución no puede ser insistir en el envenenamiento ambiental con plaguicidas. Hasta la propia Administración Regional advierte a los ayuntamientos de los riesgos sanitarios de estos productos. Una elemental prudencia y responsabilidad de las instituciones públicas debería ser suficiente para evitar estas rutinas de fumigaciones masivas, que muchas veces son inútiles (se actúa sobre ejemplares adultos y no en la fase larvaria) y peligrosas para la salud de las personas y el medio ambiente. Estamos hablando de productos de alto riesgo sanitario, no debería ser una opción preferente, como lo es ahora.

La alarma social sobre la amenaza del mosquito ha sido estimulada por algunos medios de comunicación, llegando incluso a informar de falsos desbordamientos del sistema de atención sanitaria.

Las administraciones deberían trabajar sobre las causas que podrían desencadenar plagas en el futuro, hacerlo coordinadamente, con la supervisión de equipos técnicos de la Administración Regional, y en el marco de la legislación y los criterios y objetivos de prevención sanitaria y de conservación de los escenarios de la Red Natura 2000 (ríos Jarama y Henares). Los Ayuntamientos no deberían actuar por su cuenta.

Las organizaciones ecologistas venimos proponiendo medidas de prevención. Seguramente lucen menos como publicidad institucional, pero son más eficaces. Se trata de actuaciones de carácter comarcal, con efectos estructurales para corregir causas, en el ámbito de las competencias, recursos y capacidad técnica de la Administración Regional. Por ejemplo:

  • Elaborar un plan de recuperación de las especies insectívoras.
  • Que el Canal de Isabel II provoque crecidas anuales controladas en los ríos Jarama y Henares (tienen la “llave” de los embalses de cabecera), que regeneren los cauces y arrastre la vegetación acuática en la que prosperan las larvas de algunas especies invasoras (como la mosca negra).
  • Que la Comunidad de Madrid y la Confederación Hidrográfica del Tajo ayuden a corregir las malas prácticas agrícolas y el riego por inundación que todavía se practica en gran parte de las parcelas agrícolas.
  • Elaborar un plan comarcal de prevención, control y erradicación de las especies invasoras que están apareciendo (mosca negra, mosquito tigre, avispa asiática…).
  • Los ayuntamientos tienen también la importante función de informar rigurosamente a sus vecinos y vecinas para que las molestias reales de los mosquitos no se conviertan en bulos y alarmas infundadas.

Estas iniciativas se trasladarán a los Ayuntamientos y a la Comunidad de Madrid para que se pongan en marcha y se eviten más intervenciones fallidas y costosas, basadas en máquinas anfibias o fumigaciones con pesticidas.


Más información:

Comunicación dirigida a los ayuntamientos de la Comarca del Jarama-Henares (proximamente)
Comunicación a las Consejerías de Sanidad y Medio Ambiente (próximamente)
Nota de prensa
Noticia en radio (minutos 5:00 a 16:00)
Informe sobre la mosca negra
Artículo científico sobre los simúlidos (mosca negra)
Cada vez menos vencejos
Desaparecen los insectos

2 Responses to Mosquitos, bulos y plagas institucionales que amenazan el Sureste Madrileño

  1. Silvestre Saiz Orozco dice:

    Por qué es una mala.pråctica el riego por inundaciòn?. Esta forma de riego, donde haya disponibilidad de agua, favorece la biodiversidad de flora y fauna, el desarrollo radicular de las especies arbòreas y el agua sobrante recarga los acuíferos.

    • El Soto dice:

      En primer lugar el río Jarama está sometido a un estiaje crónico que coincide con la época de riegos. Acaba de ocurrir hace pocas semanas cuando ha comenzado la temporada de riegos (el río se ha quedado casi sin corriente, probablemente por el funcionamiento de pozos que captan agua del freático (la red de regadío de la presa de Mejorada ya no puede atender la demanda por su estado ruinoso).
      No es la única causa, también la mala gestión de los embalses de cabecera por parte del Canal de Isabel II, que trata los ríos como “canales por donde se escapa el agua” y libera caudales casi de supervivencia, insuficientes para disolver la mala calidad de lo que desagüan las depuradoras. Lo que pasa por debajo del puente de Mejorada es en gran parte la suma de lo que sueltan las deficientes depuradoras (también del Canal, la mayoría).
      Por otro lado el riego por inundación que se practica en el Jarama (y en el Tajuña, por ejemplo) es un derroche innecesario de un recurso escaso. Se inundan las tierras, convirtiéndolas en zonas pantanosas. Se riega ya hasta las vides de Carabaña.
      No hay control del consumo porque los usuarios ya han pagado a la Mancomunidad de Regantes por Ha., después cada uno decide el agua que quiere utilizar. No hay caudalímetros, se demostró incluso en los grandes aprovechanientos, como el de la presa del Rey en Rivas.
      Esa manera de regar genera un uso insostenible de un recurso cada vez más escaso y geners zonas encharcadas en las que prosperan algunas especies de insectos.
      Creemos que el sector agrícola debe evolucionar a una actividad que consuma menos recursos. No sólo necesitan ayudas y formación, también adaptar los cultivos al clima de nuestro país. Es insostenible producir maíz (una especie propia de climas húmedos) en el clima mesetario madrileño. Antes que la libertad de mercado está el interés general.
      Regar si. Pero mejor.

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