Los colectivos ecologistas no acudirán a la Sección de Pesca Fluvial en protesta por el abandono de los ríos madrileños

Para el 14 de noviembre se había convocado el Consejo de Pesca de la Comunidad de Madrid. Se trata del único escenario institucional donde la sociedad civil puede aportar propuestas para mejorar la conservación de los ecosistemas fluviales y las especies nativas que los habitan. Desde 2019 los colectivos ecologistas retiramos nuestra presencia en este órgano ante su inutilidad para abordar los problemas que están convirtiendo los ríos en escenarios sin vida. La actividad rutinaria de este Consejo de Pesca se limita a atender las necesidades de cotos de pesca de gestión privada que liberan anualmente para su pesca grandes cantidades de truchas catalogadas invasoras por la normativa. El Consejo de Pesca no sirve a las necesidades de gestión fluvial, es la única Región que aplica la Ley de Pesca de 1942. Tampoco considera prioritarios los objetivos de conservación que establecen las normativas y sus competencias. Es un órgano inútil para el mantenimiento del patrimonio fluvial.

Los ríos madrileños agonizan desde hace años con reducidos caudales, ocupadas sus riberas, poblados por especies invasoras, arrinconadas las últimas poblaciones de especies autóctonas, contaminados por vertidos perfectamente conocidos, fragmentados por barreras abandonadas, etc. Todo esto sucede en tramos fluviales formalmente protegidos en la Red Natura 2000, cuya conservación corresponde a la Consejería de Medio Ambiente, una administración que dedica sus principales esfuerzos a mantener media docena de cotos de pesca intensivos, gestionados por entidades privadas y basados en la suelta de peces invasores y alóctonos que causan graves problemas sobre el ecosistema fluvial y las especies nativas (el último ejemplo ha sido la desaparición de la trucha común en el río Cofio). Nada de todo esto parece estimular cambios en el trabajo y la atención de los responsables de la Consejería de Medio Ambiente.

Luis del Olmo, Director General de Medio Ambiente soltando una especie de origen comercial, al coto intensivo del río Lozoya en mayo de 2019. Es inquietante ver a un responsable institucional soltando a un río madrileño ejemplares de truchas arco iris, una especie catalogada también como invasora y cuya liberación constituye una de las causas del declive de los ecosistemas acuáticos y de las escasas poblaciones de trucha autóctona. Según el mundo científico (la trucha arco iris (Onchorynchus mykiss) es una de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo, según la IUCN).

Por otro lado, la Consejería de Medio Ambiente lleva años practicando una opacidad inaceptable, incluso ante el Defensor del Pueblo. Hay una negativa permanente a publicar o facilitar datos básicos sobre la actividad y la gestión de la pesca y la conservación de los ríos madrileños. Desde 2019 ni siquiera se publican en la web de la Comunidad de Madrid las actas del Consejo ni los informes anuales de pesca. Ni siquiera se informa al Consejo de Pesca de asuntos tan relevantes  como los datos de “repoblaciones” o los informes de gestión de las entidades privadas que administran los cotos de pesca. Esta sesión de noviembre de 2022 se ha convocado con menos de 24 horas de antelación, exigiendo incluso que se facilite previamente un resumen de las intervenciones que se puedan hacer en el apartado de «ruegos y preguntas».

Ante el estado de abandono de los ríos, ya en 2020 los grupos ecologistas nos dirigimos a los responsables de la Consejería (Consejera, Viceconsejero y D.G. de Medio Ambiente) para invitarles a desarrollar una nueva agenda en los Consejos de Pesca, basada en planes de trabajo, medidas dirigidas a recuperar caudales, erradicar especies exóticas, transparencia, planes concretos de recuperación de especies (trucha común, boga, etc.), Ley de Pesca (seguimos con la de 1942), eliminación de barreras fluviales. Ni hubo respuesta ni los Consejo de Pesca cambiaron sustancialmente de rutina. Los responsables del Área de Conservación de Flora y Fauna no están capacitados para gestionar la conservación de los escenarios fluviales porque son también responsables de su degradación. Una actitud inaceptable que podría desembocar en fuertes sanciones para nuestro país si para 2027 no se recupera el “buen estado ecológico” de nuestros ríos, tal y como nos obliga la Directiva de Aguas de la UE.

Frente a esta situación los grupos conservacionistas ARBA, Asociación Ecologista del Jarama «El Soto», Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo, seguimos trabajando para que la Consejería de Medio Ambiente ponga en marcha planes urgentes de recuperación fluvial, y ejerzan de una vez los criterios de conservación tal y como corresponde a una entidad pública que debería velar por el bien común y proteger el patrimonio público fluvial. Es preciso que desde la Comunidad de Madrid y desde el Consejo de Pesca se intervenga con urgencia sobre estos problemas:

  • Aumento y control de los regímenes de caudales en los ríos, poniendo fin a los abusos que están provocando la desecación crónica de tramos de ríos como el Lozoya, Perales, Guadalix, etc.
  • Poner fin a la suelta de peces exóticos en las cabeceras fluviales.
  • Abordar planes de recuperación de las poblaciones ícticas en declive (trucha común, boga de río, pardilla, calandino…).
  • Recuperación de la conectividad ecológica mediante retirada de obstáculos fluviales e infraestructuras en desuso, o la instalación de pasos naturalizados en las que están en uso.
  • Respetar de una vez la Ley de Transparencia y el derecho de los ciudadanos a acceder a información de carácter público.
  • Revitalización del Consejo de Pesca abordando planes y objetivos de conservación, así como el respeto a la legislación que regula el aprovechamiento del patrimonio público.

Los ríos madrileños y las especies ictícolas son oportunidades y valores que los madrileños estamos perdiendo por una gestión nefasta de una administración que prioriza las necesidades de gestores privados a la conservación del patrimonio público fluvial.


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