Llega la primavera, los últimos barbos remontan el Jarama

Con las lluvias de estos últimos días y el aumento de los caudales numerosos ejemplares de la última especie autóctona que sobrevive en el tramo medio y bajo del río Jarama, los barbos, se han puesto en marcha para ascender río arriba a la búsqueda de tramos donde realizar la freza.

Los barbos comunes (Luciobarbus bocagei) es una de las especies de peces que tradicionalmente abundaban en el Jarama y otros ríos de la cuenca del Tajo. Hoy aquellas abundantes poblaciones se han reducido a pequeñas reservas como consecuencia de la extrema contaminación del río Jarama y la desaparición casi completa de los macroinvertebrados que constituían la dieta principal de esa especie.

Hasta los años 70 en el tramo medio y bajo del Jarama abundaban numerosas especies de peces, bogas, lamprehuelas, bermejuelas, tencas, calandinos (una joya biológica, todos los ejemplares son hembras)…., incluso truchas. Salvo los barbos, todas estas especies han desaparecido completamente por la radical alteración del río, especialmente por la mala calidad de las aguas. Otro tanto ha sucedido en el Henares en el Tajuña o en el Manzanares. El nivel de contaminación que soportan los ríos madrileños ya no permite la supervivencia de los peces que tradicionalmente habitaban estas aguas.

En lugar de aquellas especies originarias y bien adaptadas a los ríos de la cuenca del Tajo, las actuales aguas lentas del Jarama, sin crecidas y colmatadas de lodos y toallitas, albergan sobre todo especies exóticas, mejor adaptadas a aguas sin corriente y más resistentes a la contaminación. Los ríos madrileños albergan hoy especies invasoras como la carpa, el pez gato, alburnos, perca soles… incluso siluros. Especies que proceden muchas veces de ríos y hábitats lejanos. Las últimas poblaciones de peces autóctonos sobreviven en los tramos altos de los ríos a veces soportando la presión y la competencia de otras especies exóticas-invasoras, como las truchas arco iris, liberadas en grandes cantidades para mantener un modelo anacrónico de pesca, los cotos intensivos.

El remonte de los últimos barbos estos días se ve obstaculizado por la existencia de numerosas presas y azudes en los ríos, muchas de ellas abandonadas. En el Jarama son media docena las que impiden el ascenso de estos peces (la mayoría ni siquiera disponen de escalas), en el Tajuña son decenas, hasta una por cada Km de río. Casi todos estos obstáculos están abandonados desde hace años por los titulares de la concesión. La Confederación Hidrográfica del Tajo ni obliga a retirar estas barreras ni lo hace de manera subsidiaria, como se establece en la normativa de aguas. Un ejemplo más del abandono al que están sometidos los ríos de la Comunidad de Madrid.

30 de marzo de 2022, barbos comunes intentando superar el aliviadero de la presa de San Fernando de Henares, en el río Jarama.

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