La recuperación del Jarama necesita más actuaciones y menos propaganda

Estos días los medios de comunicación se hacen eco del llamado Proyecto Jarama’, impulsado por la cervecera Heineken, localizada en las inmediaciones del puente de Algete. Se trata de una conocida instalación industrial que en los años 70 contribuyó al estado de contaminación y la desaparición de la vida acuática del tramo medio del río Jarama. Hoy la situación ha cambiado notablemente y aquellas instalaciones cuentan con una EDAR y el control de vertidos que supuestamente practica la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT).

El ‘Proyecto Jarama’ es un paquete de medidas que no se ha sometido a información pública a pesar de afectar a un tramo fluvial de la Red Natura 2000 (LIC ‘Cuencas de los ríos Jarama y Henares’). De la información publicitaria que ha ofrecido la Comunidad de Madrid se trata de una actuación de la empresa en dos aspectos: aportará 500 millones de litros de agua depurada al río Jarama; y se retirará una barrera longitudinal (mota), de 140 m, paralela al río, en un tramo cercano al humedal de Belvis, localizado a más de 4 km de la industria.

La información que aporta la Administración regional en la publicidad llega a afirmar que se trata de la “recuperación del estado óptimo del Jarama” y de la revitalización del humedal. Teniendo en cuenta los datos que se han dado a conocer tales afirmaciones parecen demasiado optimistas por no decir que se trata de pura propaganda institucional. Veamos, en primer lugar los 500 millones de litros de agua corresponden a 500.000 m3/año. Más o menos lo que aporta una EDAR de una localidad pequeña-mediana (Torrelaguna, Valdemorillo, etc.). Su aportación de caudal, respecto a la que ya realiza la empresa en la actualidad, no parece que vaya a cambiar sustancialmente el actual estrés hídrico que en muchos momentos soporta el Jarama en su tramo medio.

Mota de tierra de la margen izquierda del río Jarama

Por otra parte, el aporte de 500.000 m3/año supone menos de una tercera parte de la autorización de vertido que en la actualidad la CHT ha asignado a la empresa (1.700.000 m3). Además, de los 4.400 m de ribera entre la empresa y el humedal de Belvis, aproximadamente 3.000 m tienen una barrera longitudinal en su margen izquierda que impide la normal dinámica fluvial. Los 140 m que se van a liberar son una mínima parte, lo que unido al dudoso incremento del caudal del río ofrece pocas posibilidades de que el humedal y el Jarama vayan a “recuperar su estado óptimo”.

Nos hubiera gustado conocer algunos detalles del proyecto. Por ejemplo, qué parte de esos 500.000 m3/año seguirán procediendo de la actual EDAR, o cual sería el posible incremento del caudal medio circulante por el Jarama respecto a las aportaciones que ya hace la empresa en la actualidad, o cuales son los parámetros de vertido autorizados para el efluente del filtro verde, etc. Nada de esto se ha dado a conocer.

Por supuesto que damos la bienvenida a cualquier litro de agua efectivamente depurada que ayude a recuperar el estado de degradación que soporta un río supuestamente protegido, pero nos tememos que este “ejemplo de colaboración público-privada” (en el que por cierto no vemos ninguna aportación de la Administración autonómica) no tendrá prácticamente consecuencias prácticas sobre el estado actual de degradación del río Jarama.

Azud abandonado junto al puente de Algete. Un ejemplo de barrera que debería haberse retirado hace tiempo.

Quienes venimos exigiendo la recuperación de este tramo del Jarama, tal y como obliga la Directiva Marco del Agua, reclamamos medidas concretas de las administraciones, de la Consejería de Medio Ambiente (responsable de la conservación del ecosistema fluvial de la Red Natura 2000) y de la CHT (responsable de la calidad del agua y el Dominio Público Hidráulico), entre ellas:

  1. El incremento de caudales ecológicos desde los embalses de El Vado y El Atazar, con avenidas controladas en primavera que ayuden a regenerar el cauce.
  2. Retirada de las barreras transversales abandonadas, dando cumplimiento a la legislación de aguas.
  3. Retirada de las motas de tierra que impiden al río ocupar su llanura de inundación, creando mayores riesgos aguas abajo en caso de avenidas.
  4. Control de los focos de contaminación por aguas fecales y toallitas (Ciudalcampo, arroyos Valdebebas, La Vega, Carboneros, etc.).
  5. Planes de eliminación o control de especies invasoras.
  6. Control y eliminación de las ocupaciones ilegales del Dominio Público Hidráulico; y retirada de las infraestructuras obsoletas y abandonadas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *