La nutria volvió al Jarama

Aunque no siempre ha sido así, la existencia del Parque del Sureste ha sido útil para la calidad de las comunidades locales. Impidió, por ejemplo, que el urbanismo salvaje de los años 2007-2010 inundara de urbanizaciones las riberas de lagunas y ríos. También ha facilitado ciertas condiciones para que algunas especies silvestres hayan vuelto tras décadas de haber desaparecido. Es el caso de la nutria paleártica (Lutra lutra), una especie muy escasa tradicionalmente en la Región de Madrid.

En los años 70 oficialmente sólo quedaban nutrias en el alto Lozoya y en un tramo del alto Jarama. La causa era la alta contaminación de los ríos, algunos como el Jarama, Henares o Manzanares convertidos prácticamente en cloacas a cielo abierto. La mejora en la calidad de las aguas, una mayor protección y la red de lagunas (más de un centenar) que surgieron por la actividad minera en el Sureste madrileño favorecieron que las nutrias hayan acabado por volver a nuestros parajes.

En realidad nunca se marcharon del todo, alguna pareja quedó recluida en el humedal de Cerro Gordo, en el Henares (en San Fernando de Henares). Las que han colonizado el Jarama y el tramo bajo del Manzanares proceden según los biólogos de la Comunidad de Madrid de alguna población residual que aun sobrevivía en el Tajuña.

Imagen de fototrampeo de un ejemplar de nutria paleártica en el Parque Regional del Sureste (fuente: agentes forestales)

Su alimentación básica son los peces, aunque los anfibios, crustáceos, reptiles, aves o insectos también son consumidos por el mustélido dependiendo de la abundancia o escasez de unos y otros. Las nutrias pueden reproducirse en cualquier época del año adaptando su ciclo biológico a la abundancia o escasez de sus principales presas. Pueden parir hasta cinco crías, aunque lo habitual son una o dos, y su longevidad puede llegar a los 12 o 14 años. Son solitarias salvo en el celo y los grupos de hembras con crías. Utilizan numerosas madrigueras para resguardarse y son muy territoriales, llegando a ocupar entre 10 a 25 Kms. de riberas.

En la Comunidad de Madrid se calcula una población de unos 70 ejemplares en toda la Región, especialmente concentrados en el Parque Regional del Sureste, Lozoya, Guadarrama y Tajo. En el Parque Regional del Sureste se calcula que hay una veintena a partir de los datos que ofrecen las 16 estaciones de muestreo y fototrampeo en los ríos Jarama, Manzanares, Tajuña, Henares y en la Laguna de San Juan.

Como está ocurriendo con otras especies silvestres la nutria se acerca a las zonas urbanizadas. Ya se han visto ejemplares en Madrid capital o en el entorno de la ciudad de Valencia. La nutria es un bioindicador de la calidad del entorno natural y de los ecosistemas fluviales. Hay que facilitar su presencia en nuestra Comarca y lo podemos hacer entre todos, especialmente desde las administraciones: erradicando las poblaciones de invasoras que, como los mapaches, compiten por presas y refugios; evitando molestar sus zonas de campeo en las riberas (hay que controlar a los perros cuando paseemos con ellos); etc. La nutria es muy difícil de observar, sus hábitos son nocturnos o crepusculares, aunque es posible saber de su presencia por los excrementos (egagrópilas) o los restos de cangrejos que deja abandonados sobre alguna piedra dominante.


Más información:

Vídeo de nutria en el Manzanares a su paso por Madrid
Primeras noticias publicadas sobre la presencia de nutria en el Parque Regional del Sureste

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