La laguna de aceite de Arganda del Rey

El Parque Regional del Sureste esconde no pocas sorpresas y sustos medioambientales. En Arganda del Rey hay una laguna de aceite. Son 50.000 m3 de una sustancia ácida, tóxica y corrosiva (ph entre 1 y 2). Esta laguna se encuentra en el Paraje de La Esperilla, no muy lejos de La Poveda y cerca de la laguna de Las Madres. Este depósito es un problema ambiental y sanitario, pero sobre todo de un buen ejemplo de cómo se utilizan grandes cantidades de dinero público para suplir las obligaciones de empresas y particulares.

Todo empezó en 1989. Desde ese año las empresas Ulibarri y Piqsa, radicadas en La Poveda, decidieron eliminar los residuos de sus empresas de reciclado de aceite eligieron una laguna. Así estuvieron hasta que en 1995, ambas empresas quebraron y sus propiedades pasaron a empresas acreedoras. Ninguna administración impidió aquellos vertidos que evidentemente eran ilegales y peligrosos.

El expolio de dinero público

Pasaron los años y en 2009 los responsables de la Comunidad de Madrid decidieron adquirir la finca. Por 50.000 euros la empresa pública GEDESMA compró no sólo una parcela y un lago contaminados, en ese precio liberaron también al propietario de la obligación legal de descontaminar la parcela.

Para entender mejor la operación hay que tener en cuenta que las labores actuales de descontaminación y extracción del aceite alcanzarán al menos los 12 millones de euros (ver en https://www.madridiario.es/463541/inversion-de-casi-12-millones-para-limpiar-la-laguna-de-arganda). Un chollo para aquellos propietarios, y para los directivos de Ulibarri-Piqsa que generaron ese depósito, que no han tenido que poner un euro para restaurar el problema que crearon. Así se usa el dinero público cuando de empresas y negocios se trata.

Una amenaza sanitaria, para el medio ambiente y para la seguridad

Durante muchos años la laguna de aceite ha sido una trampa para miles de aves que quedaban atrapadas al posarse. La masacre y las protestas sociales llevaron a la Consejería de Medio Ambiente a instalar “espantapájaros automáticos” y balizas luminosas. Unas medidas muy poco efectivas.

El recinto estuvo sin control durante 15 años, en ese tiempo se arrojaron basuras, vehículos, etc. El riesgo sanitario y para la seguridad era evidente. Los vecinos de La Poveda sabían de la existencia de esta extraña laguna por los vapores que respiraban en verano.

Ninguna administración quiso intervenir durante décadas. A pesar del riesgo  de contaminar aguas subterráneas y lagunas cercanas, la Confederación Hidrográfica del Tajo nunca ha querido intervenir (incluso alegando que no podían conocer la titularidad del propietario, lo que no fue problema para GEDESMA) y cuando lo ha hecho, forzado por reiteradas denuncias, se limitó a sancionar con 6.010,13 euros (expediente D-30023, de 11 de abril de 2008). La Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, responsable del Parque Regional del Sureste, evitó igualmente de intervenir hasta la compra de 2009.

La restauración

Desde 2011 se han sucedido varios anuncios de extracción del aceite y restauración de los suelos. Algunos llegaban a presupuestos desorbitados (hasta 20 millones de euros) y a la sospecha de que la restauración encubría un nuevo negocio a costa de fondos públicos.

La restauración que finalmente se lleva a cabo se viene aplicando desde 2017. Consiste en el bombeo de la capa superior del hidrocarburo, la retirada de suelos contaminados (fase actual, ver video) y la extracción de la capa inferior del aceite, más viscosa.

El destino del aceite tóxico bombeado es también motivo de preocupación. Se destina a los hornos de incineración de algunas cementeras de Castilla la Mancha (Lafarge, entre ellas), causando problemas sanitarios por la liberación de sustancias cancerígenas (dioxinas).

Laguna gemela solidificada

prensa

Cuando en los años 80-90 la empresa Ulibarri-Piqsa vertía los aceites usados, lo hacía también en otra laguna. Esta se encuentra totalmente solidificada y relativamente inerte por haberse añadido cenizas, escombros y tierras. Son cerca de 100.000 m3 en una superficie de 5.094 m2 junto a la carretera de Valencia.

Siempre nos ha sorprendido que la Administración Regional de Madrid no haya querido investigar sobre esta “laguna” gemela. No sólo por la posible contaminación de suelos (nunca quisieron incluir esta parcela en el Inventario Regional de Suelos Contaminados), también para estudiarla como alternativa de restauración menos arriesgada y desde luego mucho más económica.


Más información:

Vídeo sobre la laguna
Audiovisual sobre el estado actual de las labores de restauración

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