La fiscalía denuncia a los gestores de cotos de pesca intensiva por sueltas de miles de truchas exóticas sin autorización

La liberación de gran cantidad de ejemplares de truchas arco iris en las cabeceras de los ríos madrileños, sin ninguna autorización ni conocimiento de la Comunidad de Madrid, ha dado lugar a la intervención de la fiscalía, que ha presentado cuatro denuncias contra otros tantos gestores de los cotos de pesca consorciados por delitos contra la fauna recogidos en el código penal.

Los hechos se remontan al primer semestre de 2016. Durante aquellos meses hasta 37 camiones cisterna se desplazaron hasta los tramos de cabecera de los ríos Lozoya, Guadarrama, Cofio y Manzanares para soltar miles de ejemplares de truchas arco iris (Oncorhynchus mykiss) con destino a varios cotos de pesca intensiva gestionados por asociaciones privadas de pescadores.

La liberación de ejemplares de esta especie piscícola originaria de Norteamérica ha sido habitual desde hace años en la Comunidad de Madrid[1], hasta que en junio de 2016 se declaró en la Comunidad de Madrid especie invasora por sentencia del Tribunal Supremo[2], prohibiendose entonces estas prácticas, incluso el transporte de ejemplares, por los riesgos ambientales que llevaba aparejados, entre otros la fuerte competencia con los escasos ejemplares autóctonos de trucha común[3].

La suelta de este gran número de ejemplares de peces alóctonos se llevaba a cabo en los llamados cotos de pesca intensivos o consorciados, situados en los tramos mejor conservados de las cabeceras de los ríos mencionados, la mayoría de ellos formando parte de espacios de la Red Natura y otras figuras de protección. Los cotos intensivos constituyen la principal oferta de actividad piscícola en la Comunidad de Madrid, mientras que en la mayoría de las regiones de España son marginales y ocupan tramos medios o bajos de los ríos, menos críticos para la conservación de especies vulenrables como la trucha común autóctona. El funcionamiento de estos cotos de pesca consiste en la compra periódica (semanal o quincenal) de truchas arco iris en piscifactorías comerciales, y su suelta en los ríos para ser pescadas por aficionados, previo pago de un permiso para extraer un cupo. Estas sueltas deben ser autorizadas por la administración ambiental y chequeadas para descartar enfermedades o cualquier otro problema.

La Dirección General de Medio Ambiente llegó a liberar 242 toneladas de peces exóticos durante los años 2009 a 2012, fundamentalmente truchas arco iris y truchas comunes de origen comercial. En la actualidad delega estas sueltas en las asociaciones privadas de pescadores que gestionan los cotos de pesca. En el caso de 2016 las sueltas continuaron pero la Consejería negó haber dado autorización, a pesar de existir actas y al trasiego de decenas de camiones cisterna por las riberas de los ríos. Los tribunales deberán aclarar que es lo que ha ocurrido.

Durante el primer semestre de 2016 se liberaron miles de esos ejemplares. Consultada la Administración[4] respondió que no tenía conocimiento ni había autorizado ninguna suelta. Una situación extraña teniendo en cuenta que incluso participaron agentes forestales levantando acta de las sueltas. Desde entonces el Área de Conservación de Flora y Fauna mantiene una actitud de rechazo a cualquier intento de aclarar los hechos y el conocimiento que tenían estos responsables de la Comunidad de Madrid. Para esclarecer lo sucedido, las organizaciones ecologistas ARBA, Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo nos dirigimos a la fiscalía solicitando la investigación de los hechos. La respuesta recibida de fiscalía consiste en la comunicación de cuatro denuncias contra los gestores de los cotos de pesca de Manzanares el Real (río Manzanares); La Jarosa (embalse del mismo nombre); Santa María de la Alameda (río Cófio) y Molino de la Horcajada (río Lozoya) por delito continuado contra la fauna (artículos 333[5] y 74.1[6] del código penal).

Las organizaciones ecologistas consideramos urgente poner fin a este modelo de explotación de los ríos madrileños, especialmente en sus tramos mejor conservados. La pesca y otras actividades intensivas deberían someterse a la prioridad de conservación del medio, poniendo en marcha urgentes medidas de recuperación de las escasas poblaciones de trucha común, normalizando en todo el territorio la pesca sin muerte y el empleo de anzuelos sin rebaba, así como otras elementales medidas que desde hace tiempo se vienen poniendo en marcha en otras Comunidades Autónomas, con el objetivo de proteger el medio fluvial, recuperar poblaciones de peces y garantizar finalmente una pesca de calidad, ajena a la introducción de peces comerciales exóticos.


[1] Con liberaciones anuales de más de 60.000 Kgs. Ver en https://www.elsoto.org/el-gobierno-regional-libera-cada-ano-toneladas-de-peces-aloctonos/

[2] Sentencia 637/2016, de 1-3-2016

[3] Aunque se mantiene la condición de especie invasora para la especie trucha arco iris, en junio de 2018 un nuevo acuerdo del Congreso de Diputados legalizó su pesca y liberación en estos cotos. Ver en   https://www.eldiario.es/sociedad/Congreso-invasoras-satisfacer-pescadores-cazadores_0_787071458.html

[4] La liberación de cualquier especie en el medio debe contar con permiso administrativo, según art. 25.2 de la orden 222/2016, de 17 de febrero; o la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad; así lo establece incluso el art. 51 del Decreto de 6 de abril de 1943, el Reglamento de la Ley de pesca por la que se rige la Comunidad de Madrid.

 

[5] Artículo 333

El que introdujera o liberara especies de flora o fauna no autóctona, de modo que perjudique el equilibrio biológico, contraviniendo las leyes o disposiciones de carácter general protectoras de las especies de flora o fauna, será castigado con la pena de prisión de cuatro meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses y, en todo caso, inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a tres años.

[6] Artículo 74

  1. No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, el que, en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión, realice una pluralidad de acciones u omisiones que ofendan a uno o varios sujetos e infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza, será castigado como autor de un delito o falta continuados con la pena señalada para la infracción más grave, que se impondrá en su mitad superior, pudiendo llegar hasta la mitad inferior de la pena superior en grado.

Más información:

El lobby de la Caza (y de la pesca) en la Comunidad de Madrid
Toneladas de peces alóctonos e invasores se arrojan todos los años a los ríos madrileños
Noticia publicada en El Confidencial
Entrevista en la emisora Onda Cero

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