La explotación intensiva de los ríos madrileños

La pesca en la Comunidad de Madrid es poco reconocida por los propios pescadores, cuatro de cada cinco pescadores prefieren salir fuera de nuestra Comunidad para practicar la pesca, especialmente de la trucha. Este dato, y el lamentable estado del hábitat acuático y las poblaciones de peces, es un indicador de la mala calidad y el poco aprecio que los pescadores madrileños tienen sobre la gestión de pesca que la Consejería de Medio Ambiente practica desde hace años. Y no les falta razón, los ríos madrileños son probablemente los más degradados de nuestro país, pero incluso en sus tramos mejor conservados, de cabecera, su aprovechamiento intensivo ha acabado por reducirlos a «bañeras» a las que se arrojan periódicamente peces exóticos para que, previo pago de un permiso a la asociación privada de pescadores a la que se ha entregado la gestión del tramo fluvial, se puedan pescar unas cuantas truchas «exóticas», «alóctonas», «invasoras» y de origen comercial. Son los llamados cotos de pesca intensivos o consorciados.

A diferencia del resto de España así son la mayoría de los cotos de pesca que hay en la Comunidad de Madrid. En los tramos libres, ajenos a estos cotos, la vida piscícola prácticamente ha desaparecido o ha sido sustituida por especies oportunistas ajenas a nuestras aguas (peces gato, lucios, siluros, perca sol, etc.) que han encontrado acomodo gracias a la salvaje regulación de la mayoría de los ríos madrileños. Este es el escenario lamentable de los ríos y la pesca en la Comunidad de Madrid, una Región con más de 200.000 pescadores residentes, de los que sólo 55.000 practican esta actividad en los ríos madrileños (datos de 2013). La mayoría de los pescadores rechazan de esta manera un modelo de gestión que desprecia la pesca de calidad y la conservación de los ríos. Ni siquiera es un modelo útil para el estímulo de la economía local.

Truchas de granja a toda costa

Desde hace décadas los tramos de cabecera, y mejor conservados de los ríos madrileños, han sido sometidos a la visita reiterada de cisternas procedentes de piscifactorías comerciales (ver datos de sueltas pulsando aquí). Desde esos depósitos se vierten a las pozas y a las chorreras de los llamados cotos de pesca consorciados toneladas de peces de granja exóticos e invasores. Estas visitas, semanales en muchos casos, se han llevado anualmente la práctica totalidad del importe de los ya escasos fondos destinados a la recuperación y conservación de los ecosistemas fluviales (véase el informe de los años 2011 y 2012), desde 2013 las sueltas se pagan oficialmente por las asociaciones privadas de pescadores que gestionan estos cotos. En un país moderno esta clase de agresiones a los ríos, y especialmente a los tramos donde habitan, o podrían recuperar sus poblaciones, las últimas truchas salvajes, estarían castigados severamente. Estamos hablando del patrimonio público fluvial, cuya conservación tiene encomendada la administración que realiza esas sueltas o las autoriza. Para ver detalles de las sueltas efectuadas los últimos años pulsar aquí.

Los gestores de la Comunidad de Madrid prefieren ignorar las recomendaciones de científicos, universidades, las experiencias de otras comunidades, los compromisos internacionales de nuestro país, incluso la vasta legislación que prohíbe o rechaza esas prácticas. Llegó incluso una sentencia del Tribunal Supremo (en marzo de 2016) a poner fin a lo que era un escándalo y una agresión inaceptable a los ríos. Sólo fue una solución temporal, desde 2019 un acuerdo en las Cortes permite volver a autorizar la suelta de truchas «de granja», oficialmente declaradas «invasoras» (véase el caso de la trucha Arco Iris en el Catálogo Español de Especies Invasoras). Gracias al retorcimiento de la Ley de Patrimonio Natural el lobby de la pesca extractiva consiguió la aprobación de un nuevo artículo que permite que se sigan soltando truchas invasoras para evitar, mediante la pesca, que se extiendan fuera de sus áreas de distribución histórica. No es broma, está en el nuevo art. 64 ter.1 de la Ley 42/2007.

El nivel de escrúpulos y de sensibilidad que hay entre quienes gestionan la conservación de los ecosistemas fluviales de la Comunidad de Madrid se puede comprobar en esta fotografía. En ella el Director General de Medio Ambiente, Luis del Olmo, libera en 2019 una trucha arco iris en un coto intensivo del río Lozoya (de gestión privada, basado en la compra de peces de granja, la venta de permisos y la pesca de un cupo). En este escenario habita todavía la trucha común. La trucha arco iris (Onchorynchus mykiss) es una de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo según la IUCN. Es como si la Administración encargada de proteger y conservar el medio natural se dedicara a liberar mapaches para estimular la actividad cinegética. Si les preguntas justificarán que hay que usar los ríos como si fueran bañeras particulares por el bien de la economía de las poblaciones ribereñas. Ellos no quieren saber nada de las numerosas experiencias que demuestran que sólo los ríos recuperados y bien conservados son los que generan economía a medio y largo plazo. De sus obligaciones con la conservación del patrimonio público fluvial, o de sus responsabilidades con los tramos fluviales protegidos ni hablamos…..

La desaparición paulatina de la trucha autóctona

Quienes han practicado, amparado o autorizado estas sueltas de peces de granja, que compiten y desplazan al resto de los peces, están incapacitados para trabajar en la conservación fluvial. Son los gestores de la Administración Regional de Madrid (la Dirección General de Medio Ambiente de la Consejería de Medio Ambiente), que vienen reproduciendo los mismos errores año tras año (ver las órdenes de veda de la última década, por lo menos), y que no cambia de prioridades a pesar de que dispone de datos que confirman la pobreza piscícola de nuestros ríos (en los muestreos de 2015 no se llegó a capturar una sola trucha en el tramo de Alameda del Valle y en los realizados en 2016 no se capturaron truchas comunes en 6 de los 21 puntos estudiados). En 2019 no se pudieron inventariar truchas comunes en el río Aceña (ver informe 2019). El ejemplo más dramático de esta involución de la biodiversidad sucedió en 2020 con la definitiva desaparición de la trucha común autóctona en la cuenca del río Cofio.

En lugar de trabajar por invertir esta tendencia, los gestores de la Dirección General de Medio Ambiente prefieren mantener un sistema clientelar entre algunos colectivos de pescadores antes que ejercer sus obligaciones y competencias en conservación. Mientras la mayoría de las Comunidades Autónomas hacen esfuerzos crecientes por recuperar las poblaciones de peces nativos y evitar la hibridación genética (con truchas comunes) o introducir truchas exóticas e invasoras (trucha arco iris), en nuestra Comunidad todos los esfuerzos se dirigen a reforzar esas prácticas, recuperando en este caso la suelta de truchas comunes exóticas, una práctica que se había abandonado en 2013 por los riesgos evidentes y por ser una actividad prohibida en el artículo 52.2 de la Ley 42/2007, de Patrimonio natural.

Los daños que ha provocado este modelo de gestión de ríos y la pesca, durante décadas, son espectaculares. Este modelo de pesca mediante el sistema «compro-suelto-pesca» ha sido muy perjudicial para los ríos madrileños, donde la ocupación sistemática de los mejores cauces por miles de truchas procedentes de piscifactorías han desplazado a las truchas salvajes que ocupaban estos tramos o se han hibridado con ellas (caso de las sueltas con comunes) dando lugar a ejemplares poco adaptados. La sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2016 supone una descalificación de este modelo de pesca:

“Está en la naturaleza de las cosas que la caza y la pesca, lejos de servir a los fines de erradicación de las especies catalogadas, más bien determinan su mantenimiento indefinido, cuando no la agravación, del status quo actual, dificultando, si no haciendo imposible, su erradicación, que es un objetivo inequívoco de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad”.

Opacidad de la Administración

La mayor parte de los cotos de pesca, además de intensivos son de gestión privada. La Administración Regional ha entregado la gestión de tramos trucheros a entidades privadas de pescadores, creadas en ocasiones para este fin. De las condiciones en las que se entregan el patrimonio público a estos particulares nada se sabe, no facilitan ni publican las resoluciones de los consorcios (son contratos públicos), ni las memorias anuales de actividad de los cotos, ni la adjudicación de los mismos se hace mediante subasta pública (publicidad, procedimiento, plazos, conocimiento público de las obligaciones, etc.), así se lo comunicó incluso el Defensor del Pueblo a la Administración en julio de 2015. La Dirección General de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid (DGMA) considera que los contenidos de estos contratos (consorcios) que firma la Administración con las asociaciones privadas de pescadores, o los peces que se sueltan, o las memorias anuales de los cotos, o… todo es un secreto que hay que guardar de miradas indiscretas, evitando publicar estas informaciones de carácter público. Si alguien se atreve a ejercer el derecho a disponer de copias de esta información comprobará como se burlan leyes como la de Transparencia o la de Acceso a la Información en Materia de Medio Ambiente. Incluso llegan a desafiar al Defensor del Pueblo. Muchos ejemplos de este culto a la opacidad se pueden consultar pulsando aquí.

El uso y abuso que algunas entidades privadas hacen de estos tramos acotados se ha puesto de manifiesto en algunas ocasiones. La más destacada ocurrió en 2009 en el coto de Manzanares, entre La Pedriza y Manzanares el Real. En aquella ocasión los gestores de este coto metieron maquinaria en el río para recrear las pozas que habían quedado alteradas por la retirada de un azud aguas arriba (pulsar aquí para acceder a los detalles). Por si fuera poco en la defensa de esta actuación en la sesión del Consejo de Pesca del 4-11-2009 el representante de esta entidad se intentó defender expresando su preocupación por la presencia de nutrias y martín pescador en su río (no es broma) …mientras tanto, los representantes de la Administración que deberían velar por la conservación en la Región de Madrid manifestaron su «comprensión». No se trata de criminalizar a las asociaciones que gestionan cotos de pesca, donde hay de todo, incluso algunas con una estimable actividad de educación ambiental. Es el modelo lo que falla, y ese modelo se ha estado apoyando durante décadas en la suelta constante de peces comerciales, en el abandono de la administración de sus obligaciones de conservación sobre ecosistemas, especies, caudales, barreras fluviales, etc., y en la absoluta opacidad administrativa.

Aun más grave ha sido la situación provocada en relación con las posibles sueltas de peces durante el primer semestre de 2016. Según el Área de Conservación de Flora y Fauna no se ha autorizado en 2016 ninguna suelta («…ni a las asociaciones de pescadores que gestionan los cotos consorciados…«), ver documento pulsando aquí). Sorprende que la Administración Ambiental que vigila los ríos madrileños no haya sido capaz de detectar las numerosas visitas que los camiones cisternas han llevado a cabo en 2016 en media docena de cotos consorciados (en 37 ocasiones, según informan las propias asociaciones de pescadores que gestionan estos cotos y conoce cualquier pescador habitual de estos escenarios). Pero preocupa aun más la ausencia de controles en estas sueltas, sólo en 2 de esas sueltas se levantó acta que certificara las condiciones sanitarias de los ejemplares de peces que se soltaban. El asunto se trasladó a la fiscalía, que decidió presentar inicialmente cuatro denuncias penales contra responsables de los cotos de pesca por liberar especies sin autorización, denuncias que no fueron aceptadas por los juzgados. Era evidente que la Consejería de Medio Ambiente conocía perfectamente todo lo que estaba sucediendo, simplemente miraba para otro lado y dejaba hacer.

El Consejo de Pesca

En el Tsunami de la «Ley Mordaza» del año 2011, que se llevó por delante la práctica totalidad de los órganos de participación social, se salvó el Consejo Regional de Medio Ambiente. Una buena noticia si no fuera por que ha llegado a reunirse con una periodicidad de ¡cuatro años!. El Consejo de Pesca pasó a depender del anterior y adoptó desde entonces el nombre de «Sección de caza y pesca«, y dentro del mismo se creó el llamado «Grupo de trabajo de pesca fluvial«. Pero no nos perdamos, el contenido, competencias y participantes es el mismo que el anterior Consejo de Pesca.

La composición de este órgano de información y asesoramiento en materia de ecosistemas fluviales y pesca (véase el decreto de creación pulsando aquí) es muy simple: la mitad de sus componentes pertenecen a la administración y la mayoría del resto a las asociaciones que gestionan los cotos consorciados de pesca que de manera irregular han recibido de la administración. En este escenario es difícil el debate sobre el estado de los ríos, la falta de caudales, la contaminación, el declive de las especies, los frezaderos, información sobre estudios realizados en el medio acuático, la calidad de la actividad de pesca. Estos asuntos no son del interés de la mayoría de los participantes en el Consejo, el resultado es que casi todo el debate y contenidos giran alrededor de los cotos consorciados y sus necesidades. Ni siquiera consideraron conveniente debatir sobre propuestas de recuperación de las escasas poblaciones de truchas salvajes o de una nueva regulación de la pesca (ver propuestas pulsando aquí).

El Consejo de Pesca se reúne anualmente con el objetivo casi monográfico de sancionar el borrador de la orden de vedas para el año siguiente. Se trata de un acto formal donde no se debate sobre los problemas de los ríos y sus habitantes. Intervenciones denunciando la desecación de cauces han causado a veces una pequeña conmoción entre los presentes, por extemporáneo. En estas reuniones, incluso se debate poco sobre los cambios en la siguiente orden de vedas, y no ocurre por que no hay mucho que cambiar, y porque las pequeñas alteraciones ya están decididas, demasiadas veces, en el trabajo de despacho: para intentar ampliar el coto, para aumentar la oferta de permisos, para que se permita la pesca en tramos vedados, etc.

En estas reuniones también se ofrece también el informe anual de pesca. Se trata de una presentación en PowerPoint, donde se ofrece información estadística sobre permisos para cotos, licencias, encuestas a pié de río, etc. Es una información rutinaria con un esquema que se repite desde hace años. Aún tratándose de información meramente administrativa se trata al parecer de unos datos cuyo conocimiento público debe resultar de una peligrosidad que se nos escapa. Conseguir una copia de este informe (en papel o en archivo telemático) ha sido todo un reto para la paciencia durante muchos años. A veces lo hemos conseguido a través de la oficina del Defensor del Pueblo, otras tras casi un año de requerimientos.Desde 2016, y tras varias advertencias del Defensor del Pueblo, se publican en la web institucional.

Yonkis de la trucha arco iris

Los detalles que rodean estas prácticas contra la conservación y el patrimonio público fluvial son realmente lamentables. Frente a las críticas por esta conducta de depredadores institucionales, la Dirección General de Medio Ambiente (DGMA) asegura, por ejemplo, que las truchas de granja que suelta en los ríos son estériles. Con esto quieren decir que las truchas salvajes comunes están a salvo de hibridarse con las comunes de granja (y genética centroeuropea), o que las arco iris no podrán reproducirse en el río y propagarse. Sin embargo no hay ninguna garantía de que las truchas que se han ido soltando a los ríos sean estériles, ni lo mencionan los pliegos de condiciones (ver el correspondiente a 2011-2012), ni los contenidos de algunas guías sanitarias que acompañan cada cisternazo (ver aquí un ejemplar con sus contenidos). Todo se reduce a una simulación por parte de la DGMA. Ni siquiera se controlan estas condiciones sanitarias por parte de los agentes forestales, como se puso de manifiesto en 2016, cuando tan sólo 2 de los 37 cisternazos fueron controlados.

En diversas ocasiones le hemos dicho a la DGMA que hay otras formas de hacer las cosas. Se trata de prioridades, de conservación. A los últimos Directores les hemos hecho llegar varias propuestas, dentro de un plan de recuperación de especies y tramos de cabecera: estudios previos del estado de los ríos, zonificación en la ordenación de usos, generalización de la pesca sin muerte, plan de vigilancia, incluso refuerzo con productores de las líneas genéticas de los ríos madrileños, recuperación de frezaderos, eliminación de especies invasoras, etc. El objetivo es recuperar los ríos, las especies y, finalmente, la pesca de calidad. Nada de esto les interesa, todo se limita a atender las necesidades de los gestores privados de los cotos intensivos.

Por supuesto que hay miles de pescadores madrileños acostumbrados durante años a pagar para llevarse un cupo de truchas, arco iris o comunes (o a resignarse a unos tramos no acotados casi sin vida piscícola). Entendemos que la administración tiene la obligación de responder a esa demanda, al tiempo que debería facilitar la evolución de este modelo de pesca hacia una pesca de calidad y sostenible. En las propuestas, que conocen desde al menos 2012, tienen algunas soluciones que ya se aplican en otras comunidades autonómicas, por ejemplo trasladar a lagunas y entornos cerrados esta clase de cotos de suelta-paga-pesca. Entornos cerrados con accesos incluso cercanos a las zonas de residencia de la capital y su corona metropolitana. Liberaríamos de esta manera una importante presión sobre los tramos que se deberían recuperar de décadas de cisternazos. Nunca han querido darse por enterados. Esta administración sigue apostando por la pesca de peces de granja en los mejores tramos fluviales de cabecera, donde sobreviven a duras penas las últimas poblaciones de trucha salvaje, en escenarios que forman parte de la Red Natura 2000.

A pesar de haber dejado irreconocible la legislación con tantas presiones del lobby de la pesca extractiva, ni siquiera la respetan. La tan retorcida ley 42/2007 establece cláramente que estas sueltas de peces declarados alóctonos, comerciales e «invasores» no se pueden llevar a cabo en escenarios fluviales donde está presente la trucha común. Es una elemental de protección de esta última especie, a la que desplaza. El art. 54.2 de esa Ley de Patrimonio Natural dice claramente que

La Administración General del Estado prohibirá la importación o introducción en todo el territorio nacional de especies o subespecies alóctonas cuando éstas sean susceptibles de competir con las especies silvestres autóctonas, alterar su pureza genética o los equilibrios ecológicos.

No les importa estimular estas sueltas mientras reconocen oficialmente que los cotos consorciados del Lozoya, Manzanares, Cofio o Aceña, tienen presencia de trucha salvaje. Aunque el consenso científico es abrumador (incluyendo la UICN o referencias tan solventes como Ignacio Doadrio) sobre las consecuencias negativas que producen estas sueltas masivas de truchas de granja sobre las especies salvajes, la Consejería de Medio Ambiente de Madrid es capaz de encontrar un experto capaz de afirmar que estos cotos intensivos la trucha salvaje «prospera mucho» (literal). Es un permanente desprecio del Estado de Derecho y del sentido común.

Por otro lado la adecuación de nuestra legislación a nuevos criterios de conservación viene soportando los vaivenes producidos por el lobby de la pesca extractiva y la administración que les apoya. Desde 2011 seguimos en un permanente estado de provisionalidad con la caracterización de los peces exóticos e invasores. Mientras tanto la administración ambiental de Madrid no lleva a cabo ningún plan de recuperación de especies piscícolas como la trucha común, cuyas poblaciones escasean de manera alarmante, o del barbo común, o la boga (cuyas poblaciones han desaparecido de muchos tramos), o de tramos fluviales, o de intervención frente a las especies invasoras (ya tenemos siluros hasta en el pantano de San Juan). Quienes dirigen el área de Conservación de Flora y Fauna están simplemente al servicio de quienes quieren seguir explotando los mejores tramos de los ríos madrileños, carecen de criterios de conservación y desprecian las advertencias de científicos e instituciones. Nuestros ríos necesitan otro modelo de gestión y otros gestores. Quienes han estado en el origen y han practicado el desprecio por la conservación nunca serán parte de la solución.


La tortuosa historia de la especie invasora llamada trucha arco iris

  • Sin irnos más atrás en las recomendaciones y prohibiciones legales, normativas europeas o convenios firmados por España para prevenir la introducción de especies ajenas a las aguas continentales, incluso el Código Penal (art. 333), hay que referirse a la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, de Patrimonio Natural y Biodiversidad deja claro que las especies consideradas alóctonas (ajenas a nuestras aguas) no pueden soltarse al medio natural. Casi es de sentido común. Aún así los cotos intensivos de arco iris llevaban funcionando en la Comunidad de Madrid desde muchos años antes, ya en 1989 se hacían «repoblaciones» con esta especie invasora y siguieron haciéndolo después de 2007.
  • Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre. Pretendía desarrollar el primer Catálogo de especies invasoras. La trucha arco iris
  • Oncorhynchus mykiss») se declara como especie con «potencial invasor» y sus sueltas quedan en suspenso. Era la oportunidad para que la Comunidad de Madrid cambiara de modelo y pusiera en marcha planes de recuperación de las truchas comunes, las bogas o los barbos; especies piscícolas cuyas poblaciones estaban en declive evidente. Nada de eso se quiso hacer a pesar de que desde 2011 venimos ofreciendo nuestras alternativas para hacer compatible conservación y gestión de pesca deportiva. La Administración dedicó sus esfuerzos en intentar revertir las limitaciones del Catálogo y volver a soltarles truchas arco iris a los gestores privados de los cotos. Esta regulación, basada en estudios científicos solventes, cedió a las presiones del lobby de la pesca extractiva y sus terminales institucionales (caso de la Comunidad de Madrid), el resultado fue que la respuesta administrativa sobre «repoblaciones» ya dependía del año de introducción en nuestros ecosistemas. Se acabó anulando la totalidad del listado de las especies con «potencial invasor».
  • El resultado de las presiones dio lugar al RD 630/2013, de 2 de agosto, Catálogo español de especies exóticas e invasoras. Aquí ya se daba una «relación indicativa» de las especies con potencial invasor sin mayor valor normativo. Las presiones para continuar con las sueltas dan sus frutos. La Disposición Transitoria Tercera facilita la pesca de la arco iris sólo en los cotos donde ya se autorizaba antes de la entrada en vigor del RD
  • El Tribunal Supremo declara especie invasora a la trucha arco iris. La sentencia atiende al recurso de asociaciones ecologistas y de pescadores conservacionistas, se referencia en artículos científicos que se añaden como anexos y declara que determinadas especies no se habían incluido en el Catálogo (RD 630/2013) a pesar de su acreditación científica. El fallo devuelve a la especie al Catálogo y se vuelve a prohibir la introducción de esta especie.
  • A pesar de las evidencias científicas y regulaciones fallidas, las presiones del lobby de la pesca extractiva vuelven a la carga y ahora de dirigen a intentar cambiar la Ley 42/2007, el fundamento original de las diferentes normas sobre especies invasoras. Durante 2017 se llega a un acuerdo entre PSOE-PP-Ciudadanos para cambiar la norma. El resultado es la Ley 7/2018, de 20 de julio, de modificación de la Ley 42/2007. Los cambios que introduce vienen a facilitar la introducción y pesca de la especie de trucha arco iris, a pesar de que oficialmente sigue formando parte del Catálogo de Especies Invasoras. Es decir, si sirve para mantener el modelo de explotación de los ríos, se puede hacer un paréntesis en los daños colaterales. Y por ahí vamos hasta ahora.
  • La Dirección General de Medio Ambiente no ha ejercido ningún control sobre las sueltas de truchas que llevaban a cabo las asociaciones que gestionaban los cotos, se limitaban a dejar hacer. Así, de las 38 cisternas (600-900 truchas en cada una) del primer semestre de 2016 tan sólo se levantó acta de tres ellas. Este descontrol llevó a que el fiscal presentara denuncia contra las entidades privadas que habían llevado a cabo estas sueltas, denuncia que en nuestra opinión debería haberse ampliado a los responsables institucionales. Para intentar poner algo de orden y frenar las demandas legales, en abril de 2019 se aprobó un «protocolo» que regulara lo que ya era una obligación evidente: que las sueltas requieren autorización previa y control de la administración. Aún así la chapuza y las ilegalidades siguen siendo clamorosas, la propia Consejería reconoce que se sueltan truchas comerciales e invasoras donde está presente la trucha autóctona, lo que es contrario al art. 54.2 de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural.

Más información:

Resumen de repoblaciones en la Comunidad de Madrid

Resumen de las truchas soltadas en los ríos madrileños

Deliberaciones, actas e informes de las sesiones de los Consejos de Pesca.
(desde 2012 «Grupo de Pesca Fluvial del Consejo Regional de Medio Ambiente»):
14-11-2022
19-11-2021 (borrador del acta)
4-11-2020
30-10-2019
2-4-2019

(sesión extraordinaria para aprobar el protocolo que legalice las «Repoblaciones»)
28-9-2018
19-10-2017
3-11-2016
4-11-2015
15-4-2015

——————

ACTAS
(el acta de esta sesión recoge las propuestas documentales presentadas en reiteradas ocasiones por los grupos ecologistas y asociaciones de pescadores conservacionistas, sobre medidas de recuperación de las poblaciones de trucha común autóctona, así como criterios para una ordenación sostenible de la pesca fluvial en la Comunidad de Madrid). A diferencia de otros órganos reglados no se hacen públicas en la web institucional.
4-11-2020 (el borrador no se da a conocer hasta un año después)
30-10-2019
(no asistimos a la sesión por los motivos que comunicamos por escrito, proponemos 11 líneas de trabajo
para cambiar la peligrosa rutina del Consejo)
2-4-2019
 (extraordinario, para aprobar el protocolo de autorizaciones de sueltas)
27-9-2018
19-10-2017
3-11-2016
4-11-2015
15-4-2015 (sesión conjunta de caza y pesca para tratar de la licencia interautonómica).
4-11-2014
22-10-2013
13-11-2012
14-12-2011
3-11-2010
4-11-2009
13-11-2008

——————

INFORMES ANUALES DE LA ACTIVIDAD DE PESCA en la C. de Madrid
Presentados en los Consejos de Pesca de la Región
(evolución de permisos, licencias, jornadas de pesca, inventarios de población, propuestas de modificación de la orden de vedas, etc.):

Temporada 2022
Temporada 2021
Temporada 2020

Temporada 2019
Temporada 2018
Temporada 2017
Temporada 2016

Temporada 2015

Temporada 2014
Temporada 2013
Temporada 2012
Temporada 2011
Nota de prensa sobre ausencia de los grupos ecologistas del Consejo de Pesca (2019)
Notas para un plan de recuperación de la trucha autóctona en la Comunidad de Madrid
. Año 2013. Elaboración colectiva.
Notas para un estudio técnico para la recuperación de tramos trucheros en la Comunidad de Madrid. Noviembre de 2013. Elaboración colectiva.
Notas para un plan de gestión de la pesca de salmónidos en la Comunidad de Madrid. 2013. Elaboración colectiva.

Sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2016 sobre inclusión de la trucha arco iris como especie exótica e invasora
Publicación de la sentencia en el 
BOE del 17 de junio de 2016 (entrada en vigor de la sentencia 637/2016)

Ley 7/2018, de 20 de julio, de modificación de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

25 preguntas y respuestas sobre la declaración de especie invasora de la trucha arco iris
Informe AEMS-Ríos Vivos sobre truchas exóticas e invasoras (2018)

Informe AEMS-Ríos Vivos sobre consecuencias de repoblaciones con truchas comunes
La UICN considera a la trucha arco iris una de las 100 especies invasoras más dañinas

 Videos sobre sueltas de truchas exóticas en los ríos madrileños:
http://www.riosconvida.es/pdfs/informes/Informe_Truchasfueradelocomun_RiosconVida.pdf
http://www.youtube.com/watch?v=3m-hMzPEOiU

8 Responses to La explotación intensiva de los ríos madrileños

  1. Javier Gimenez dice:

    Yo soy pescador. Pesco sin muerte. Llevo pescando 38 años. He pescado en media Europa y en to les paises como Francia, Alemania, Austria, Italia, Inglaterra etc.. existen las truchas arcoiris von la salvedad con respecto a las españolas esque hay machos y hembras y se pueden reproducir no asi las españolas que son todas hembras y no se puden reproducir.

    Saludos
    Javier Gimenez

    • El Soto dice:

      Las truchas arco iris han sido declaradas especie invasora por razones evidentes y científicas, con independencia de que por artificio legal se haga la excepción de poderlas seguir soltando para pescarlas en cotos intensivos. En Madrid la mayoría de estos cotos se localizan en las cabeceras de los ríos Manzanares, Cofio, Guadarrama (La Jarosa), incluso en zonas también trucheras del Lozoya. Las consecuencias de estas sueltas en los últimos rincones de las escasa truchas comunes que nos quedan, con las que compiten por presas y refugios, son evidentes y son muchas las voces que exigen que la recuperación de la trucha común sea la prioridad y la pesca de la arco iris una opción que no debería practicarse sobre los mejores tramos trucheros que quedan en la Comunidad de Madrid. De nada ha servido que hace pocos años se ofreciera investigar el posible aprovechamiento de lagos y lagunas del Sureste madrileño y otras zonas.
      En la actualidad en España se pesca la arco iris legalmente, pero se trata de cotos marginales en relación con los de comunes (casi siempre s/m) y localizados en tramos medios, zonas más propias de ciprínidos, donde ya no compiten con las comunes que tanto hay que cuidar (es la especie mejor adaptada a nuestros ríos). En la Comunidad de Madrid los cotos de arco iris, en las cabeceras de los ríos, constituyen la principal oferta de pesca y de gestión piscícola. Una grave anomalía que no tiene equivalencia en otras comunidades autónomas.
      La arco iris que se suelta en los ríos madrileños es esteril, seguramente, aunque el Área de Conservación de Flora y Fauna siempre se ha negado a facilitar las certificaciones sanitarias y biológicas. Si se reprodujera estaríamos hablando de otro problema mucho más grave y de tan difícil solución como los que ya tenemos en la C. de Madrid con siluros, peces gato, carpas chinas, lucios, luciopercas y una vergonzosa variedad que han convertido nuestros ríos en acuarios de los horrores y empobrecido la biodversidad y la calidad de nuestras aguas y su fauna.
      El problema no es que se reproduzca la arco iris por los ríos, tiene inconvenientes importantes:
      1. Demuestra la consideración que la administración madrileña tiene de la conservación de los ríos protegidos (casi todos los cotos están incluso en Red Natura 2000), sometiéndolos a una explotación intensiva.
      2. La liberación de miles de truchas cada año (unas 900 cada semana o 2 semanas por coto) supone una agresión innecesaria a los mejores tramos fluviales donde la trucha común podría recuperar sus poblaciones.
      3. La oferta de pesca que hace la Comunidad de Madrid, basada en estos cotos intensivos, resulta de muy baja calidad y genera un modelo de pesca que requiere de la compra de peces para ser pescados. La mayoría de los pescadores madrileños salen a pescar truchas fuera (hasta la licencia interautonómica se podía comprobar mejor), es residual el número de inscritos en los sorteos de cotos, en relación con las comunidades vecinas, etc.
      Todo esto es una situación absurda y perjudicial para la calidad del ecosistema y de la pesca. Carece de justificación. Pero aun más grave es que los mismos que promocionan esta gestión basada en compra-cobro-captura no tienen ningún plan de recuperación de las escasas poblaciones de las comunes autóctonas (o de la boga o del barbo…). Todo el esfuerzo e interés de quienes tienen la responsabilidad de conservar ríos y especies nativas se centra en facilitar el funcionamiento de estos cotos intensivos de peces alóctonos.
      Se podría pescar la arco iris y no causar problemas. En entornos cerrados, como se hace en otros países y en el marco de la legislación en vigor. Pero no quieren, prefieren pescar las arco iris en las chorreras y los pozos transparentes del Manzanares o del Cofio. Un lujoso capricho que sólo se practica en la Comunidad de Madrid.

  2. Pepito Hernández dice:

    Decid la verdad, el verdadero interés no son las truchas comunes autóctonas, ni la conservación de los ríos es el dinerito en subvenciones. Hablas mucho de como se reproduzca va a ser un problema grave … cuando se a intentado repoblar por el antiguo icona durante todo el siglo pasado en mas de una treintena de centros de cultivo por toda la geografía española sin éxito ya que su desove en primavera cuando hay las crecidas en los ríos aquí en España y no consigue prosperar de ninguna manera … donde hay una trucha arcoíris que no sea un coto. Sabe usted por que ya no hay truchas en algunos ríos o ciprinidos autóctonos por tanta urbanización en la sierra de tanta gente comprometida por el medio ambiente esos vertidos la mierda va al rio, los azudes, los embalses los domingueros y basureo, la reducciones de caudales etc..etc..etc.. No vengan aquí a dar lecciones de moral y peor de todo a intentar recuperar ecosistemas perdidos hace bastantes años atrás y si quieren ayudar de alguna manera que sea por lo menos quejándose de vertidos o reducciones de caudal o lo que ustedes quieran … Que hay mucho biólogo de ordenador que no pisa el campo y lo único que hace es perjudicar el medio ambiente que tanto en un principio defiende y a sus gentes que saben todo y lo son todo de el.

    • El Soto dice:

      Para empezar, las subvenciones que recibe esta Asociación son de carácter público, legales, justificadas en documentación, para proyectos muy concretos, transparentes y ridículas (no alcanzan los 600 euros en 2021). Ni un euro hemos solicitado ni se nos ha podido conceder desde la Comunidad de Madrid. Maneja muy escasa información sobre este tópico de las subvenciones, se sorprendería del montante de ayudas indirectas y directas que recibe el sector de la caza y la pesca extractiva en la Comunidad de Madrid. Hasta tramos fluviales se les entrega para su gestión. No se preocupe el saqueo de fondos públicos lo practican otros.
      No se explica bien, pero suponemos que defiende los intentos del antiguo ICONA por intentar la reproducción de la trucha arco iris en el medio natural. En aquellos tiempos algunos jugaban a «ser Dios» trayendo y soltando en los ríos especies exóticas (lucios, black bass…), con el daño y la pérdida de biodiversidad que ahora soportamos. Nosotros no necesitamos inventarnos una opinión sobre los efectos de semejante posibilidad que, salvo algunas excepciones, no se ha producido en los ríos españoles. Hay un amplio consenso en el mundo científico, universidades, investigadores, la UICN, etc. sobre la amenaza que sobre la biodiversidad provoca la presencia (y la posible expansión natural) de la trucha arco iris. Usted puede ignorar ese consenso científico y creer lo que quiera, pero lamentablemente en los ríos madrileños casi han desaparecido las especies alóctonas (barbos, bogas, truchas comunes….) entre otras causas por la introducción de estas especies invasoras (pez gato, truchas arco iris, siluros, carpas….). Que usted se resista a entenderlo no cambia nada. Cuando guste puede consultar los informes de la UICN o de AEMS, la sentencia del tribunal supremo de 2016…. tiene mucha bibliografía a su alcance. Se trata de un consenso asumido también por la inmensa mayoría de las comunidades autónomas, que hace tiempo que evitan, por ejemplo, liberar truchas arco iris donde hay presencia de truchas comunes. La Comunidad de Madrid prefiere gestionar de espaldas a la conservación de los ríos y su biodiversidad, y todavía hay quien les aplaude. No se extrañe que la mayoría de los pescadores madrileños de truchas acudan a los cotos de las regiones periféricas.
      Nos alegra conocer que hay personas como usted que dicen preocuparse por los problemas de los ríos, lástima que lo haga para cargar contra los “ecologistas” o para dar por perdidos ecosistemas fluviales. Dice usted que deberíamos quejarnos de caudales, vertidos, que deberíamos pisar el campo, que perjudicamos el medio ambiente, que damos lecciones de moral…. Es evidente que está muy desinformado, que da por hecho certezas que ignora, no importa, pero le recomendamos que deje la barra del bar y haga un esfuerzo por informarse, por leer, por comprender lo que ocurre en los ríos, incluso por navegar por nuestras páginas (para conocer sobre nuestras campañas sobre los ríos madrileños). Intente hacerlo sin prejuicios, pensando en nuestros ríos y en los peces que deberían habitarlos. Pero tenga cuidado, quizás acabe convirtiéndose en un “perroflauta” de esos que dedican su tiempo a trabajar por algo tan único y valioso como es un río.

      • José Luis castaño gutierrez dice:

        Hace tiempo se hizo un estudio en la zona vedada del río manzanares donde había digo había porque a día de hoy no se lo que hizo la comunidad con el estudio pero en aquel momento habló con conocimiento por haber participado en el mismo había una población de arco iris que se reproducían perfectamente junto a las comunes estaban totalmente aclimatadas y no interferian para nada con las comunes no acabaron como usted nos advierte con las comunes más bien llegaron a un cierto equilibrio usted dice que los pescadores de Madrid nos vamos a pescar fuera de la comunidad por la mala calidad de la oferta en cuestión pesca con esa deducción me doy cuenta que entiende poco de pesca en que rios trucheros de Madrid metería usted 200.000 pescadores los ecologistas de salón y trucha escabechada deberían de preocuparse más de lo que hacen con los rios que de los peces de esos ríos la contaminación las gravera que destruyen los frezaderos río abajo los desembalses que matan toda la fauna que sirve de alimento a los peces esos son los que acaban con los barbos las bogas la naturaleza es más sabia que todos nosotros ella mismo se regula más presa más depredadores pocas presas pocos depredadores pero contra la contaminación que provocan los ecologistas y los que no lo son o es que los ecologistas no contaminais contra eso nada puede hacer la naturaleza deje de faltar a la verdad un saludo.

        • El Soto dice:

          Que las truchas arco iris conviven en equilibrio con las truchas comunes me recuerda a lo que se decía de los lucios por los pescadores de los años 70, el resultado de aquellas “apreciaciones” y de los errores de la administración, fomentando la introducción esta y otras especies ajenas a nuestras aguas, propició la práctica desaparición de las especies-presa en muchos tramos fluviales de nuestro país. Hoy pocos pescadores defenderían aquella introducción y pondrían en duda las interesadas “apreciaciones” que ayudaban a pescar ejemplares de 20 Kg. en algunos embalses, aunque fuera a costa de acabar con bogas, tencas, lamprehuelas, etc. Los últimos lucios se han devorado entre ellos a falta de presas. No sale a cuenta, dirían ahora, jugar a ser Dios, llevando especies de un lado a otro.
          Con la trucha arco iris ocurre algo parecido, en este caso limitada por la incapacidad natural de frezar de la especie (tras tantas generaciones estabuladas en estanques). Las “apreciaciones” y “observaciones” no son serias. Yo podría decirle de tramos fluviales donde la captura de alguna común era accidental cuando funcionaba como coto intensivo y ahora es lugar de visita de pescadores que acosan a una población de truchas comunes en recuperación, dentro de los límites que impone la degradación estructural que ya tienen todos los ríos (caudales, temperatura del agua, barreras, etc.).
          Pero ni esta última apreciación mía ni sus “observaciones” sirven para nada porque no se apoya en ninguna investigación ni informe. Si tiene usted un informe solvente que apoye su afirmación de que las poblaciones de comunes se mantienen desde que se repoblaba con arco iris el Manzanares alto tiene que aportarlo. Aporte algo serio, aunque sólo sean los datos limitados de los conteos bianuales que lleva a cabo la Consejería de Medio Ambiente. Mire, todos los datos, todos los informes oficiales, elaborados por instituciones solventes, formadas por profesionales, todas dicen lo mismo: Las especies exóticas invasivas han sido identificadas como una de las causas fundamentales de la pérdida de especies autóctonas y de alteración de la biodiversidad. Le dejo tres referencias solventes de las muchas que hay, son fáciles de encontrar:
          • Informe AEMS-Ríos con Vida, en https://es.calameo.com/read/004047217dcc2b2171c3a
          • Informe técnico en la sentencia del Tribunal Supremo en https://www.elsoto.org/wp-content/uploads/2016/03/Sentencia-Catalogo-de-especies-invasoras-marzo-2016.pdf (pag 30 y siguientes)
          • Informe Unión Internacional sobre la Conservación de la Naturaleza sobre especies invasoras, en http://www.iucngisd.org/gisd/pdf/100Spanish.pdf
          Casi es de Barrio Sésamo tener que explicar que si en un tramo fluvial de 4 kms se sueltan al año miles de ejemplares de otra especie más adaptable y oportunista, y que va a competir por el refugio y las presas, la consecuencia lógica es que la población original de truchas nativas disminuirá.
          Los pescadores hace tiempo que están evolucionando, muchos de aquellos que criticaban la pesca sin muerte, que defendían la mosca a cebo (“cuando se pescaba con lombriz los ríos estaban llenos de peces… luego la lombriz…”) hoy comprenden que no se puede seguir extrayendo peces nativos de las aguas. Muchos pescadores intentan ayudar a la recuperación de los ríos. Hace tiempo que llegaron a la conclusión de que o hay pesca sostenible y conservación o desaparecerá esta actividad recreativa por agotamiento del recurso y la destrucción de los ecosistemas.
          Muchos de estos pescadores han sido testigos de la desaparición de especies o la reducción de sus poblaciones, entre otras causas por la introducción de especies invasoras que han acabado por sustituir a barbos, bogas y otras especies antaño muy abundantes. Estos pescadores no querrían que se confirmara la amenaza definitiva para la especie reina, la trucha común, mediante el “éxito” de reproducción en libertad de la arco iris. Afortunadamente esta barbaridad está lejos de confirmarse por la inviabilidad de la freza de los peces comerciales, salvo raras excepciones documentadas. La tendencia es precisamente la contraria: erradicar esas poblaciones para evitar su expansión (ver el ejemplo de Sierra Nevada en https://agroambient.gva.es/documents/91061501/166544451/Erradicaci%C3%B3n+de+las+poblaciones+de+trucha+arco+iris+en+las+aguas+habitadas+por+la+trucha+com%C3%BAn+en+el+macizo+de+sierra+Nevada/286127b6-baae-4681-99d8-a52377442b3f )
          Ya es raro, y decepcionante, encontrarse con algún pescador de truchas que defienda la reproducción en libertad de la arco iris en los ríos. Eso es tanto como no entender las reglas básicas de la conservación de los ríos, de su supervivencia mediante el respeto de la biodiversidad y los equilibrios que la Naturaleza ha consolidado durante millones de años.
          Está usted en su derecho, si es legal, de pescar truchas invasoras en un coto especial, lo que es una aberración es que estos cotos se localicen en las cabeceras, en los escasos tramos donde sobreviven las últimas poblaciones nativas de truchas comunes. Muchos de esos pescadores que defienden los ríos con criterio probablemente pescan algunas truchas de piscifictoria recién soltadas, pero saben valorar la pesca de calidad que representa, porf ejemplo, engañar con una mosca de confección propia a una trucha común.
          En la Comunidad de Madrid hace ya años que sólo acceden a pescar truchas un minoritario colectivo de madrileños con licencia. Eso se observa bien en los accesos a los sorteos de permisos de los cotos o los permisos que se venden a demanda. Es lógico que los pescadores de la Comunidad de Madrid se vayan a las regiones limítrofes, ni siquiera en Rascafría o Alameda es fácil desde hace tiempo observar o capturar una trucha común y menos si no corre agua durante parte de los meses de la temporada de pesca. De los tramos ciprinícolas mejor no hablar, son casi colectores a cielo abierto donde meter la mano es un acto arriesgado y de donde puede salir cualquier cosa exótica con escamas.
          Las causas del declive de los peces en los ríos madrileños son variadas y no iguales para todos los ríos. Daría para largo tratar cada caso. Alguna aproximación ordenada a sus problemas ya las hemos adelantado en algunos informes monográficos (ver en https://www.elsoto.org/rios-de-la-comunidad-de-madrid/), pero una variable evidente y confirmada en multitud de estudios e informes es la suelta de peces invasores que acaban expulsando a las especies nativas con las que compiten.
          No sabemos que está haciendo usted por los ríos, pero eso no nos impulsa a acusarle de no hacer nada. Usted sabrá. Ya le dijimos que si está interesado en saber lo que hacemos nosotros lo tiene muy fácil, consulte noticias, campañas, informes, propuestas, denuncias (más de 200), etc. en https://www.elsoto.org/, de nada.
          Sigue en la senda de los tópicos. Si antes, con el atrevimiento del ignorante, nos “acusaba” de estar subvencionados (lo que además de falso sería legal), ahora nos acusa, a los ecologistas, de contaminar los ríos, con la misma ausencia de evidencias. Permítanos que le digamos que seguramente usted no se merece decir estas cosas para intentar razonar, por básico que sea lo que quiera decir. Despréndase de estas fobias y prejuicios y trate de comprender lo que sucede, la evolución de los ríos, las causas, las posibles soluciones, incluso las aportaciones personales podemos hacer quienes de una u otra forma disfrutamos de estos escenarios tan maltratados.

          • jose luis castaño gutierrez dice:

            [Ya es raro, y decepcionante, encontrarse con algún pescador de truchas que defienda la reproducción en libertad de la arco iris en los ríos. Eso es tanto como no entender las reglas básicas de la conservación de los ríos, de su supervivencia]
            Es realmente decepcionante su respuesta, he puesto mi nombre real para que si algun conocido lea mi respuesta sepa de lo que hablo, usted se basa en lo que otros dicen, yo en lo que nosotros hemos hecho, diversos estudios en rios.llevo media vida pescando sin muerte cuando practicamente nadie lo hacia,mi padre me decia que yo esta loco porque otro se las iba ha llevar,yo le contestaba con el naranjo a la orilla del camino,que uno se lleve una naranja no equivale a nada pero si cada paseante coje una al final no queda para nadie,yo no le he hablado de subvenciones eso a sido otro,pero lo que si es seguro es que los ecologistas contaminan igual que los demas o es que ni comen ni c…..ni lavan ropa ni tienen coche.En cuanto a las introducciones de la trucha arco iris sepa que conviven con nosotros desde el siglo 19 los lucios se introdujeron en los pantanos para evitar una super poblacion de ciprinidos en los años 50 no existian en españa depredadores para ese nuevo medio como son los pantanos .Un saludo

          • El Soto dice:

            Ciertamente usted no es “Pepito Hernández”, pero reconocerá que sus opiniones y tópicos son tan similares que no era fácil sustraerse al error. Nuestras disculpas ya las tiene, también nuestro tiempo para establecer cualquier debate sobre nuestros ríos con todos aquellos que sigan acercándose a estas páginas con respeto.
            Sigue sin entendernos. Nosotros no nos basamos en “lo que otros dicen”. Nos basamos en informes científicos elaborados por instituciones solventes. Se trata de conclusiones serias tras evaluar experiencias, aplicar metodología, inventarios… Nosotros no hacemos “observaciones” que traducimos en verdades. Nos remitimos a lo que informan (de “informe”) instituciones, universidades, organismos públicos… el debate sobre los efectos de la introducción de especies invasoras en el medio natural y sus consecuencias es antiguo y tiene un amplio consenso en el mundo científico y académico, en las instituciones que estudian la biodiversidad, en las instituciones públicas; incluso entre un buen número de pescadores. Lo nuestro no tiene nada que ver con ocurrencias basadas en observaciones personales o en verdades piscícolas ancestrales. Evaluar lo que sucede en un río no es fácil y se ha vuelto complejo. Nosotros creemos que estas evaluaciones deben hacerlas quienes tienen capacidad, medios y solvencia para hacerlo. Para que nos entienda, nosotros preferimos ir al médico no al curandero. Y todos los informes solventes coinciden en la misma conclusión: soltar especies invasoras en el medio natural es un asunto grave que dañará el ecosistema y reducirá o exterminará a las especies nativas con las que compite. Décadas de “experimentos” en España lo avala.
            No conocemos ese estudio que supuestamente concluye que las poblaciones de truchas nativas en el Alto Manzanares mantenían sus poblaciones durante los años en que se soltaban cientos o miles de truchas de piscifactoría, ni quien lo suscribe, ni su metodología, ni sus conclusiones. Pero permítanos que dudemos de que esa fuese la conclusión en un estudio, por otro lado centrado en unos cientos de metros de río (el vedado de Manzanares el Real) y con una importante reserva de truchas comunes aguas arriba (La Pedriza). Por supuesto que pudo haber reproducción en libertad de arco iris, lo que debía ser motivo de preocupación de los gestores y responsables institucionales (y no al revés) por el riesgo de expansión de una especie competidora de las truchas nativas.
            La pesca sin muerte ha sido muy contestada hasta hace no muchos años. Los cotos trucheros s/m se denunciaban hace veinte años como caprichos de los pescadores pijos de pesca a mosca, hoy son los más demandados en cualquiera de las principales regiones trucheras del país. Aquellos defensores de la lombriz y el “captura y frie”, se han pasado hoy a la pesca sin muerte, pero algunos pocos siguen sin entender lo que significa “conservar” o el valor de la “biodiversidad”. Muchos de aquellos aseguran hoy que no matarán nunca un pez. Loable objetivo que les lleva sin embargo a cometer atropellos e ilegalidades como devolver al agua carpas, peces gato y siluros… ellos son “pescadores s/m”. En realidad son los mismos fanáticos que siguen despreciando los ecosistemas y las especies de peces que tantas satisfacciones les han deparado.
            No entendemos que nos etiquete de contaminadores por el mero hecho de existir como ciudadanos de este mundo, respirar, defecar o vestirnos y desplazarnos y, como consecuencia, dejar huella ecológica. La verdad es que no saben como abordarnos, por la mañana nos acusan de arrastrar a la humanidad a las cavernas, por la tarde de contaminar como cualquiera. Quiere tener razón (en qué?) si contaminamos como el resto de los mortales. Vale.
            Las truchas arco iris están con nosotros desde hace mucho tiempo …pero en las piscifactorías (afortunadamente). En la Península Ibérica esta especie no reproducía en libertad, salvo excepciones que hoy se intenta corregir como le comentábamos anteriormente. La presencia de esta especie ha estado siempre condicionada por las políticas de gestión de cotos intensivos (suelta y captura), no por la aclimatación de la especie a nuestras aguas, a diferencia de lo que ha sucedido en otros escenarios de América, Sudáfrica o Australia. A veces la Naturaleza tiene cierto éxito en defenderse de los intentos por alterar artificialmente lo que funciona desde hace millones de años.
            El lucio se introdujo en el año 49 y no sólo en los embalses de medio país, colonizó también las cuencas fluviales acabando con las especies-presa o reduciendo sus poblaciones. Hoy no es fácil encontrar bogas en el Tajo, aguas debajo de Bolarque. La razón de su introducción no era para controlar la supuesta superpoblación de ciprínidos en los embalses (curioso argumento), cualquiera que se informe un poco sabe que se trataba de la misma razón por la que se introdujo el black bass, o el hucho: para satisfacer las “necesidades” de los pescadores de aquella época (https://es.wikipedia.org/wiki/Esox_lucius ). Soltar lucios en los pantanos fue un desastre, las especies-presa (barbos, bogas, tencas…) no tenían refugios ni estaban adaptados a la presencia de este depredador. Esta calamidad salió cara en términos económicos y piscícolas. Durante años han tenido que aplicar costosas campañas de control de la especie en algunos de los mejores ríos trucheros de España: Porma, Órbigo, Pisuerga, Duero….
            Un saludo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *