La Consejería de Medio Ambiente facilita abusos e ilegalidades en la caza

El próximo 8 de octubre comienza la temporada de caza. Vuelven los disparos, los conflictos con paseantes y ciclistas… Más del 85% del territorio protegido del Parque Regional del Sureste (PRS) son cotos de caza. Se caza en toda clase de ecosistemas, también en los cantiles y los humedales protegidos. Una simple disposición administrativa del coto (el Plan de Aprovechamiento Cinegético) sirve para vulnerar disposiciones normativas aprobadas por la Asamblea de Madrid (la legislación del Parque Regional del Sureste, por ejemplo). Además de riesgos para la seguridad de las personas que usan el medio natural la caza es una amenaza para la conservación de la vida silvestre que habita esos ecosistemas. 

Se cazan más jornadas, se caza de todo

En los últimos años la actividad cinegética se ha incrementado notablemente. Si antes se cazaba durante la temporada oficial (de octubre a enero) y en la media veda (entre agosto y septiembre). Desde 2019 los permisos extraordinarios para descaste ya se han convertido en rutina, y no sólo para determinados cotos con problemas de sobrepoblación de conejos, por ejemplo, ahora se ha establecido una ampliación crónica de la temporada entre el 15 de junio y el 25 de julio. La anterior ampliación se justificaba para descaste de conejo, por los daños que podía estar causando en la agricultura. Lo sorprendente es que en esta temporada 2022-2023 se fijan también fechas de caza para «descaste de depredadores». Se caza todo, se cazan conejos y se cazan sus mejores depredadores naturales, los zorros, incluso se autoriza en casi todos los cotos de caza del Parque Regional del Sureste la suelta de ejemplares de granja para aumentar la «calidad» del coto. La gestión de la caza en la Comunidad de Madrid tiene poco que ver con las necesidades de los agricultores.

En estos momentos, temporada 2022-2023, el calendario cinegético para cotos de caza menor, publicado por la Consejería de Medio Ambiente, prevé la actividad durante gran parte de siete meses del año. Muchas de estas jornadas de caza se llevan a cabo en momentos de afluencia importante de otros usuarios del medio natural y de las épocas de cría y campeo de especies protegidas. En esta temporada, y en los más de cuarenta cotos de caza del PRS, las actividades de caza se llevarán a cabo en las siguientes fechas:

  • Temporada ordinaria: de 8 de octubre a 13 de enero.
  • Descaste de conejo: de 15 de junio a 25 de julio.
  • Media veda: de 15 de agosto a 15 de septiembre.
  • Descaste de depredadores: de 1 a 28 de febrero (de lunes a viernes).

El resultado de este calendario es un incremento notable de las jornadas de caza, repartidas ya por todas las estaciones del año. Si hace pocos años se cazaban 60 jornadas en la temporada oficial + media veda, en la actualidad las jornadas de caza han pasado a 107 por la incorporación de la temporada de descaste de conejo y de descaste de depredadores (zorro).

Cazar zorros en el Parque Regional del Sureste es una actividad estimulada desde la administración, no hay límite de capturas y tiene su temporada específica. En el PRS se declaran todos los años entre 350 y 450 zorros abatidos. Su captura está justificada en aquellos cotos con presencia de aves esteparias (cinco de los 40 cotos de caza). La reducción de las poblaciones de zorros carece de justificación mientras se insiste en los daños causados a la agricultura por el exceso de conejos.

La Administración autoriza a cazar donde está expresamente prohibido, a veces lo justifica con normativas y reglamentos inexistentes…

Los Planes de Aprovechamiento Cinegético (PAC) son las autorizaciones administrativas que regulan la actividad en cada coto de caza (capturas permitidas, zonas excluidas, autorizaciones de animales de granja, número de cazadores…). Hasta hace pocos años están autorizaciones respetaban las limitaciones impuestas por la normativa autonómica del PRS o las más actuales de la Red Natura 2000 o del Plan de Recuperación de Humedales Catalogados.

Pero lo que está sucediendo desde hace 4-5 años, «legalizando» la caza en zonas donde está expresamente prohibida, es un evidente abuso y una ilegalidad manifiesta que pone en peligro la supervivencia de especies y la conservación de hábitats. Esto sucede en uno de cada cuatro cotos del PRS si se tiene en cuenta que se facilita en los PACs la caza en la «Zona A, de reserva integral» y en la «Zona B, de reserva natural», en las que la caza está expresamente prohibida por una ley autonómica. Un número que aumenta hasta la casi totalidad de los cotos del PRS si se tienen en cuenta aquellos que afectan a la «Zona C, degradadas a regenerar» en los que la caza también está prohibida, salvo por razones excepcionales de investigación, conservación o gestión. La regulación de la caza que pueda practicarse se hará en el Plan Rector de Uso y Gestión (art. 29.2.b de la Ley 6/1994, de 28 de junio, de creación del PRS). Ver ejemplos en el apartado «PRIMERO» de esta comunicación.. 

No pocas autorizaciones de actividad en suelos incompatibles con esta actividad se referencian y justifican con un Plan Rector de Uso y Gestión que no existe, o a un Plan de Ordenación Cinegética del PRS que tampoco existe (era un anexo del anterior). Sorprende que la Administración Regional pretenda ignorar que desde el 2010 una sentencia judicial dejó sin efecto aquel reglamento y lo utilice en los PACs para justificar las limitaciones de caza de algunos territorios. Ver ejemplos en el apartado «SEGUNDO» de esta comunicación.

Opacidad

Si alguien quiere acceder a los datos y documentos que informan de la actividad de caza en la Comunidad de Madrid se encontrará con un portal de transparencia que, salvo la orden anual de vedas, localización de cotos y el calendario de caza, prácticamente no encontrará informaciones relevantes para conocer su potencial impacto sobre el territorio. Acceder, por ejemplo, a los Planes de Aprovechamiento Cinegético, las capturas declaradas en cada coto, los informes que justifican los descastes o evalúan su eficacia, desencadena un proceso largo y complejo. Departamentos como el Área de Conservación de Flora y Fauna dedica mucho tiempo y recursos en intentar sortear la legislación de transparencia que le obliga a facilitar (y publicar) datos de carácter público (ver numerosos ejemplos pulsando aquí). El Defensor del Pueblo ha tenido que hacer constar en varias ocasiones, en su informe a las Cortes, estas vulneraciones al derecho de acceso a la información de carácter público. Tras años de insistencia y de informes del Defensor del Pueblo informando de su carácter público, todavía seguimos reclamando los informes técnicos relacionados con la caza.

Conclusiones

  • Esta temporada 2022-2023 han aumentado un 44 % las jornadas de caza respecto a la temporada ordinaria + media veda que se practicaban hasta hace poco.
  • El descaste de conejo basado en la actividad cinegética se ha demostrado poco eficaz. Lo que antes eran permisos extraordinarios han derivado en una «temporada anual de descaste» por comarcas completas.
  • La caza de zorros no está justificada salvo en los escasos cotos con presencia de aves esteparias.
  • La Administración pretende ignorar sus propias normas de protección para facilitar la actividad de caza en parajes donde está expresamente prohibida la actividad por normativa de ámbito autonómico.
  • Se insiste desde la Consejería de Medio Ambiente en ocultan datos de interés público relacionados con la caza.
  • La actividad de caza es abrumadora en un territorio densamente poblado. Se caza en época de cría de especies protegidas y en momentos de fuerte afluencia de usuarios no cazadores (meses de junio y julio, por ejemplo).

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