El Ayuntamiento de Getafe pretende instalar un campo de golf en el Parque Regional del Sureste

El Ayuntamiento de Getafe promueve una nueva amenaza para el Parque Regional del Sureste, se trata de un proyecto de campo de golf destinado a revalorizar una gran operación especulativa en el entorno de Perales del Río, junto al río Manzanares. El proyecto afectará a zonas de especial valor protegidas por la legislación regional y por la Red Natura 2000. La Comunidad de Madrid facilita la realización de este tipo de despropósitos ambientales mediante la paralización escandalosa del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Regional del Sureste.

El campo de golf, proyectado por la Federación Madrileña del Golf y el Ayuntamiento de Getafe, se situaría en las inmediaciones del barrio de Perales del Río, ocupando una superficie de 65 hectáreas del Parque Regional del Sureste y de la Red Natura. Constaría de 18 hoyos, más un campo de prácticas, aparcamiento para 200 vehículos y edificaciones para el centro social. El consumo de agua estimado por la Federación de Golf sería de unos 275.000 m3/año, cifra a todas luces subestimada[1]. Otro punto polémico del proyecto es que no se tiene definido aún de dónde procederá tan excesivo gasto de agua. El proyecto exige un tratamiento terciario de las aguas que ninguna de las dos depuradoras próximas a la zona tiene, es decir las aguas procedentes de las depuradoras no reúnen la calidad suficiente para el riego de estas instalaciones.

Además de los altos consumos de agua, el campo de golf supondría un foco más de contaminación a los suelos y a los acuíferos, debido a las altas dosis de productos fitosanitarios que se emplearían para el cuidado del césped. Algunos de los productos que se utilizarían (Iprodiona, Triclorfon, Diflufenican, Mecocrop) son nocivos para los organismos acuáticos y se utilizarían masivamente a escasos metros del río Manzanares; la Iprodiona tiene además posibles efectos cancerígenos. Escasos kilómetros más abajo las aguas del río Manzanares se utilizan para el riego de los campos agrícolas, una práctica de alto riesgo sanitario que ha sido denunciada en numerosas ocasiones.

plano-campo-golf-getafeDetrás del proyecto se esconde una gran operación especulativa, fomentada por el Ayuntamiento de Getafe. Los suelos donde se pretende instalar el campo tienen la calificación de No Urbanizables de Protección Especial y en ningún caso están permitidos los usos deportivos. De igual forma se manifiesta la Ley 6/94 del Parque Regional del Sureste, dando a estos suelos otros usos de tipo dotacional y ambiental, pero nunca compatibles con la práctica del golf. Por esa razón ya el 30 de mayo de 2001 la propia Comunidad de Madrid rechazó en la Junta Rectora del Parque Regional del Sureste la construcción de un campo similar en Pinto, por ser incompatible este tipo de instalaciones con las directrices y objetivos del espacio protegido.

Con este proyecto el Ayuntamiento pretende una recalificación encubierta de un terreno de gran valor ambiental pero de poco valor económico. En 2005 este Ayuntamiento realizó una permuta de suelo con los propietarios de las parcelas donde se situaría el campo. Se intercambió así suelo no urbanizable de protección por suelos urbanizables[2]. Al liberarse suelo en el interior del Parque para este campo de golf, se dejó más terreno para urbanizar en los nuevos desarrollos de Perales (al lado justo del límite del Parque), y de paso se revalorizan las plusvalías para especuladores, constructores y propietarios del suelo. La existencia del campo de golf provocaría un aumento automático del valor de esos suelos. Es decir estamos ante un clamoroso negocio especulativo, tan clamoroso como la falta de escrúpulos de las administraciones públicas implicadas.

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Agua contaminada que libera la depuradora-batidora de Madrid Sur. Con esta “sopa” pretenden regar (oficialmente) las praderas del proyecto.

La no aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) favorece en gran medida la realización de éste proyecto. En el borrador presentado en 2005 por la Comunidad de Madrid incluía un artículo en el que se prohibía explícitamente nuevas instalaciones de golf y su práctica en todo el territorio del Parque del Sureste. El PRUG acumula 9 años de retraso respecto a la fecha en la que debería haberse aprobado. Esta parálisis normativa favorece, como en el caso que nos ocupa, la realización de proyectos contrarios a los objetivos de conservación del Parque, si bien el caso de Pinto debería ser suficiente para mantener una elemental coherencia desde la Administración Regional.

Resulta impresentable las existencia de 35 campos de golf en toda la Región de Madrid, en plena Meseta Castellana, una cifra desorbitada si tenemos en cuenta los recursos hídricos disponibles y la demanda social de éste tipo de actividad. Actualmente están proyectados cerca de otros 30 campos de golf en toda la Región, obedeciendo a intereses urbanísticos, lo que implicaría llegar a un colapso hídrico aun mayor que en la actualidad por no existir recursos suficientes. Los campos de golf existentes se beben anualmente el caudal ecológico asignado al río Jarama a su paso por la presa de El Vado [3] o el equivalente a una ciudad de unos 150.000 habitantes. Para atender estas demandas desde hace más de una década el Canal de Isabel II mantiene cerradas, durante el verano, las presas de El Vado y El Atazar, provocando la desecación de los cauces en los tramos altos y aumentando la concentración de contaminantes en los tramos bajos.

Los colectivos ecologistas del Parque del Sureste se muestran totalmente contrarios a este proyecto, por lo que han presentado recientemente alegaciones al Estudio de Impacto Ambiental promovido por el Ayuntamiento gobernado por Pedro Castro. Este estudio además presentaba serias anomalías como la ausencia de viabilidad económica, de alternativas, falta de concreción de las conducciones de agua, etc.
[1] Los consumos estimados para un campo de tipo medio (18 hoyos) se establece en 386.000 m3/año, aunque es más que probable que esta cifra sea significativamente superior. Organizaciones de sobrada solvencia como Greenpeace o Ecologistas en Acción estiman consumos medios para campos de golf de 18 hoyos de 750.000 m3/año y de 600.000 m3/año respectivamente.


 

La estimación se ha realizado en coherencia con varios estudios “pro-golf” publicados:

Mª Dolores Aranda López y Raquél Pineda Martínez, en “Golf en la Región de Murcia”, citan las estimaciones de la Federación de Golf de Murcia (300.000 m3/año – 0,3 Hm3/año), y la de Greenpeace (750.000 m3/año)

G. Sanz Magallón en “El golf y el desarrollo turístico en la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería” establece un consumo medio para estos campos de 388.440 m3/año, recogiendo los estudios de Sánchez Villanueva con estimaciones de 300.000 m3/año para el Club Golf Playa Serena y de 580.000 m3/años para Golf Almerimar, ambos de 18 hoyos igualmente.

Priego de Montano en ” Valoración Ambiental de los campos de Golf en Andalucía”, patrocinado por la Federación Andaluza de Golf, estima en 360.000 m3/año

[2] Ver https://www.elsoto.org/campo-golf-getafe-revistaeElBuzonMayo2005.pdf

[3] 9,3 Hm3/año en la salida del embalse de El Vado (Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo).


 

Más información:

Para acceder al pliego de alegaciones presentado pulsar aquí
Para más información sobre la operación urbanística “a la carta” pulsar aquí

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