Dos plantas de biometanización, en Valdemingómez, aumentarán la contaminación atmosférica y los malos olores en el Sureste de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid pretende construir dos plantas de biometanización en el complejo de tratamiento de residuos de Valdemingómez. Estas dos plantas ocasionarán un aumento en las emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero, así como de los malos olores para las poblaciones de la zona. El proyecto se sitúa dentro de los límites del Parque Regional del Sureste, lo que supondrá una nueva amenaza para este espacio natural protegido. Los colectivos Amigos de la Tierra, ARBA, Ecologistas en Acción, El Soto, Jarama Vivo y SEO/BirdLife han presentado hoy alegaciones al Estudio de Impacto Ambiental presentado por el Ayuntamiento.

Las dos plantas tratarán los residuos orgánicos procedentes de las plantas de Las Dehesas y de La Paloma, que transformarán en biogás con el que se obtendrá energía eléctrica. La primera de ellas tratará unas 230.000 Tm/año a través de 6 digestores, y la segunda poco más de 100.000 Tm/año en 3 digestores. Ambas plantas ocuparán una extensión de casi 20.000 m2. Se estima una inversión de unos 34 millones de euros.

El principal problema que representa este proyecto es la emisión de gases, olores y ruidos, que deberán soportar las poblaciones próximas a Valdemingómez, en especial el barrio de Vallecas y los municipios de Rivas-Vaciamadrid, Getafe y Mejorada del Campo. Se estima un incremento del 37% en los gases generadores de malos olores. Las emisiones de CO2 superarán las 80.000 Tm/año, siendo este el principal gas causante del cambio climático. De igual forma aumentarán las emisiones de otros gases contaminantes como óxidos de nitrógeno.

De forma paralela se producirán un aumento considerable en la circulación de vehículos, con más de 270 pasos diarios a los actuales. En total se estima que 7084 camiones pasarán diariamente por la Cañada Real Galiana, poniendo aún más en peligro la seguridad de la población residente en la Cañada e incrementando los niveles de ruido. La zona del proyecto está catalogada como Área de Silencio al estar dentro del Parque del Sureste, con lo que no pueden rebasarse el límite de 50 dB Noche. Estos límites se verán superados en un área de 150 metros alrededor de las instalaciones cuando entren en funcionamiento.

Este tipo de proyectos representa un paso atrás en lo que debiera ser una gestión sostenible de los residuos de la capital. La actual gestión se basa en grandes inversiones en plantas centralizadas que primen los intereses de los principales grupos empresariales del sector de los residuos, en detrimento de políticas dirigidas a la prevención y reducción de los residuos y a la correcta recuperación de los mismos.

El Parque Regional del Sureste y su entorno se han convertido en el espacio especializado para la instalación de equipamientos con un alto riesgo ambiental. No solo debe soportar todas las instalaciones de gestión de residuos de la capital de Madrid (vertederos, incineradora, plantas de tratamiento y compostaje…), sino que hay que sumarle otras como la planta de tratamiento y vertedero de Pinto, el complejo de armamento militar de La Marañosa o alguna de las centrales térmicas de ciclo combinado proyectadas en la región (Morata de Tajuña, Fuentidueña…). A esta acumulación de instalaciones de alto riesgo ambiental, debemos sumar el estado de los ríos Jarama y Manzanares como destino final de las aguas mal tratadas y depuradas de la mayor parte de la población de la región. Podemos decir que estos ríos a su paso por le Parque son un colector de aguas fecales a cielo abierto. En estas condiciones se hace difícil una gestión adecuada de un espacio natural protegido. El Parque del Sureste puede representar una oportunidad de desarrollo ligada a la conservación de los valores naturales que alberga. La construcción de estas dos plantas de Biometanización representa un escollo mas para la consecución de los objetivos establecidos en el artículo 1 de la Ley 6/94 por la que se creo el Parque Regional del Sureste.

Los grupos ecologistas Amigos de la Tierra, ARBA, Ecologistas en Acción, El Soto, Jarama Vivo y SEO/BirdLife han presentado alegaciones al Estudio de Impacto Ambiental solicitando su declaración negativa. De igual forma han presentado una moción a la Junta Rectora del Parque del Sureste para que de la misma forma informe negativamente sobre su construcción.