Detectada una población aislada de cangrejo autóctono en la Comunidad de Madrid

Descubrir que aun sobreviven especies nativas de la fauna acuática en la Comunidad de Madrid es siempre una buena noticia, aunque cada vez más escasa, a la vista de la expansión de numerosas especies alóctonas que ocupan el territorio fluvial y han desplazado a los ejemplares autóctonos.

En el caso del cangrejo autóctono (Austropotamobius pallipes) es especialmente valiosa su reciente “reaparición” en un entorno aislado del Sur de Madrid, por tratarse de una especie casi extinta en España a consecuencia del contacto con ejemplares de especies invasoras como el cangrejo rojo o el cangrejo señal, portadoras de un hongo mortal que provoca la enfermedad conocida como Afanomicosis en nuestro cangrejo autóctono, además de la alteración del hábitat.

En España las últimas poblaciones de cangrejo autóctono sobreviven en algunas poblaciones aisladas, unas 350 en todo el país, de difícil acceso y amparados legalmente por su condición de especie en peligro de extinción, además de especie protegida (Anexo III) por el Convenio de Berna, al que España se adhirió. Las poblaciones de cangrejo de río se encuentran relegadas a pequeños cursos de agua, barrancos y regatas fundamentalmente, donde son muy vulnerables a las agresiones ambientales. La Comunidad de Madrid era la única Región de España de la que no se tenían datos oficiales sobre poblaciones existentes ni plan de recuperación.

Los cangrejos portadores de la afanomicosis fueron introducidos en España en la segunda mitad del siglo pasado. Las primeras mortalidades masivas diagnosticadas como brote de Afanomicosis se produjeron en dos focos distintos y próximos a los lugares donde se efectuaron las primeras introducciones con especies originarias de Norteamérica: una con Procambarus clarkii, cangrejo rojo, introducido en los arrozales de Badajoz y Sevilla entre 1973 y 1974, y otra con cangrejo señal, introducido en Guadalajara, Cuenca, Soria y Burgos. 

Se trata de uno de tantos ejemplos de las consecuencias de introducir especies exóticas en el medio natural. Jugar a “ser Dios” dispersando por los ríos y lagunas estas especies siempre sale caro. Lamentablemente muchas de estas introducciones se hacen por la propia Administración o con su autorización expresa: lucios, black bass, gambusias …y los cangrejos americanos que han casi extinguido a nuestros cangrejos de río. No crean que es cosa del pasado, por ejemplo en 2021 se soltaron 8.000 Kgs de truchas arcoiris (Oncorhynchus mykiss) en las cabeceras de los ríos Guadarrama, Lozoya y Cofio. La trucha arcoíris es una especie invasora, así catalogada por el daño que produce en el ecosistema donde se libera. En algunos ríos madrileños ya ha desaparecido la trucha autóctona, con la que compite por presas y refugios, a pesar de los cual la administración ampara estas “repoblaciones” con especies invasoras.

La presencia de este reducto de cangrejo autóctono en la Comunidad de Madrid es una buena noticia y un ejemplo también de la capacidad de resistencia de algunas de nuestras especies nativas a la desaparición a pesar de tantos obstáculos y amenazas. 

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