Desarrollos urbanísticos en Velilla de San Antonio

 

El crecimiento urbanístico de las localidades que rodean el territorio especialmente protegido del Parque Regional del Sureste constituye, en su conjunto, la principal amenaza ambiental para la viabilidad y la conservación del segundo pulmón verde de Madrid.

El urbanismo salvaje y socialmente injustificado que se practica en las localidades del Sureste ha venido a ocupar el puesto de las viejas amenazas ambientales, como las graveras, la contaminación de los ríos, o la caza, que azotaban hasta hace poco esta Comarca. Las demandas de quienes promueven estos modelos de crecimiento no se limitan a la construcción de viviendas, exigen la construcción de nuevas carreteras, circunvalaciones, o la duplicación de las existentes, que a su vez faciliten la ocupación de nuevos suelos en el futuro. El Parque del Sureste ya ha sido fraccionado en los últimos años por diversas infraestructuras de transporte: AVE, M-50, M-45 y R3.

La periferia del Parque Regional, especialmente su zona Norte se encuentra amenazada de grandes proyectos urbanísticos: 600.000 nuevas viviendas en Madrid entre el río Manzanares, San Fernando y la M-50. Rivas Vaciamadrid tiene en marcha desarrollos que multiplican por cuatro la población de 2002, con urbanizaciones que ya se divisan junto a los cantiles protegidos del río Jarama, y que dejará agotado el suelo no protegido (todo un anuncio de futuras tensiones para intentar crecer sobre el Parque Regional).

La situación es igualmente alarmante en el Sur donde a los crecimientos “ordinarios”, de multiplicar por dos o por tres las localidades, hay que añadir los intentos de crear urbanizaciones de lujo a costa del consumo de recursos de los que nuestra Región es claramente deficitaria, como el agua. Este es el caso de los campos de golf de Casino de Aranjuez, Perales del Río, o El Espartal de Valdemoro, este último promovido sobre suelos de titularidad pública.

En todos los casos estas operaciones se realizan sobre localidades que tienen una alta tasa de viviendas desocupadas, lo que pone en evidencia el carácter especulador del urbanismo que se practica desde las administraciones. Así, localidades como Valdemoro ya tenía en el 2001 un 18,6% de sus viviendas vacías, Mejorada del Campo el 14,5%, Arganda el 14,6%, Velilla de san Antonio el 16,7%, etc (*). El urbanismo que se promociona desde los ayuntamientos y que estimula el Gobierno Regional carece de justificación para atender necesidades sociales. Estamos ante jugosos negocios que benefician a una escasa minoría de empresas y propietarios y que modifica la calidad de vida de nuestras localidades y ponen en peligro el patrimonio natural que alberga el tramo bajo del valle del Jarama.

VELILLA DE SAN ANTONIO
Es especialmente dramática esta situación en las pequeñas localidades de la periferia que, hasta hace poco, disfrutaban de un modo de vida tranquilo, lejos de la masificación de las ciudades-dormitorio más cercanas a la Capital. La evolución rápida que están soportando estas poblaciones se hace a espaldas de los vecinos, que desconocen en muchos casos el modelo de ciudad que se les impone, y que en cualquier caso son operaciones ajenas, en la mayoría de los casos, a los programas electorales de las pasadas Elecciones Municipales..

El caso de Velilla de San Antonio constituye un ejemplo de lo anterior. Además de los crecimientos urbanísticos previstos, la ejecución de un solo desarrollo, el denominado Sector XXIII (5.000 nuevos vecinos, en el futuro, un 50% de la población actual) convertiría la actual circunvalación de la localidad en una calle más de la localidad, colapsando definitivamente los accesos y salidas, con atascos que en la actualidad ya son casi permanentes.

La Asociación Ecologista del Jarama “El Soto” llevará a cabo esta semana una campaña de información, embuzonando 4.000 desplegables, carteles y otros soportes destinados a crear un estado de opinión y movilizar a los vecinos para exigir la redacción de un nuevo Plan General de Urbanismo al servicio de los vecinos.

Esta campaña forma parte de la que, en el ámbito regional, desarrolla la Coordinadora “CIUDADANOS CONTRA LA ESPECULACIÓN URBANÍSTICA”, de la cual forma parte nuestro colectivo.

(*) INE. Censo de Población y Viviendas, 2001