Denuncia por mal funcionamiento de la depuradora de Alcalá de Henares

Desde hace tiempo y de manera intermitente se vienen produciendo síntomas evidentes de mVertido, 3 de febrero de 2002al funcionamiento en la depuradora de Industriales de Alcalá de Henares. En varias visitas efectuadas por grupos de voluntarios de nuestro colectivo se ha podido constatar (ver fotografía que se adjunta) el vertido de grandes cantidades de espuma que se dejan ver incluso en la zona de la desembocadura con el Jarama, en Mejorada del Campo.

Por este motivo se han remitido varias denuncias ante los responsables de la Confederación Hidrográfica del Tajo y la Consejería de Medio Ambiente (de la que depende el Canal de Isabel II, que gestiona las instalaciones), así como ante el Seprona. En las denuncias se solicita que se lleven a cabo analíticas del efluente de salida por parte de consultoras ambientales independientes, así como una revisión urgente de las instalaciones para modificar el deficiente proceso de depuración que lleva a cabo.

La depuradora de Alcalá Oeste (industrial) se construyó en 1989, con una capacidad de depuración de 56.110 m3 de vertidos. El tipo de depuración que lleva a cabo es Físico-química y biológica, es decir el más completo de los existentes. Por otro lado el pasado año 2001 las instalaciones fueron remodeladas para atender el exceso de cargas contaminantes que estaba recibiendo. Por todos estos motivos resulta bastante evidente que las instalaciones no ejecutan una depuración eficiente de los vertidos industriales a los que presta servicio, a pesar de la tecnología avanzada que se le viene aportando con cuantiosas inversiones.

El río Henares es uno de los escasos cauces de nuestra Región que han experimentado una recuperación importante en la calidad de sus aguas, hasta el punto de haber recuperado inicialmente una parte de la fauna original de peces que poblaban estos tramos (barbos y bogas principalmente). Esta es una situación muy frágil y amenazada por la rápida expansión de polígonos industriales en la zona de Meco (Guadalajara). La implantación de nuevas depuradoras y el riguroso control de la eficacia de las que ya funcionan debería ser la primera garantía de compromiso de la Administración Regional.

A pesar del evidente crecimiento de la red de depuradoras (EDAR) en nuestra Región, su funcionamiento adolece de serías deficiencias, tanto en el correcto funcionamiento de los sistemas de depuración como en el tratamiento de fango (origen de algunos malos olores en las inmediaciones de muchas de ellas). Algunas no pasan de ser auténticas “batidoras” que disparan permanentemente los sensores de contaminantes en las estaciones de control (caso del Arroyo de la Vega que atiende a las localidades de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, 300.000 habitantes), una situación que desemboca en problemas sanitarios cuando desde los pantanos de cabecera se reduce drásticamente el caudal en verano.