Alarmante situación en los caudales de los ríos madrileños

Tramos del río Jarama están ya totalmente secos en esta Comunidad de Madrid (Torremocha y Torrelaguna). Arbolado autóctono de ribera que necesita de un mínimo de humedad esta secándose por las altas temperaturas que estamos sufriendo y la escasez de lluvias padecida. La puesta en marcha de los pozos en los tramos medios de este río están exprimiendo la poca agua que le queda a la zona, dejando un suelo reseco al descender la capa freática drásticamente. Vegetación, fauna y población está sufriendo ésta situación comprobando como el agua de la que nuestro entorno siempre ha disfrutado, esta siendo canalizada a las piscinas y jardines.

Madrid esta sufriendo una de las mayores sequías conocidas, pero ante este hecho, la Comunidad sigue permitiendo el riego de jardines y campos de golf, no existiendo ninguna restricción para ahorrar el agua que nos puede faltar dentro de unos meses. Se están incumpliendo el protocolo de sequía, en donde el consumo humano y los caudales ecológicos están por delante de los usos recreativos e industriales. La Comunidad no quiere dar la voz de alarma ante la situación que atraviesa Madrid, mucho mas grave, por el nivel de los embalses y las pocas previsiones de lluvias, que la sequía anterior.

El Gobierno Regional pretende agravar la necesidad de agua para poner a la opinión pública, al igual que ha hecho en otras comunidades autónomas, en contra de la decisión del Gobierno de no hacer nuevos embalses (uno de los dos que quieren que se construya destruiría el valle del Parque Natural de Tejera Negra). La Comunidad de Madrid quiere mas embalses para construir más, llenar el suelo madrileño de ladrillos, jardines, piscinas y campos de golf, con el agravante de que la cantidad a demandar en caso de sequía seria mucho mayor. Cuando no llueve no se embalsa agua y la única forma de tener reservas para años como éste es reducir consumos mucho antes de que llegue el verano. Además decretar la restricción del riego de jardines pondría en un gran aprieto a las decenas de campos de golf que en la actualidad están regando sus opulentas praderas con el agua que nos puede hacer falta mas adelante.

Nuestra Presidenta juega a ser “Dios” destruyendo el paisaje natural madrileño e inaugurando nuevos espacios “verdes” alrededor de sus desarrollos urbanísticos, artificiales y grandes consumidores de AGUA.

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