AENA comienza la destrucción de la ribera para ampliar el aeropuerto de Barajas

Las obras del nuevo aeropuerto de Barajas han consumado la mayor agresión que ha sufrido el río Jarama: la desviación del cauce a lo largo de casi dos kilómetros. La fotografía habla por si sola, pocas palabras se pueden añadir a la elocuencia gráfica.

Junto con el antiguo cauce se han perdido para siempre 4,5 hectáreas de bosque de galería, 12 hectáreas de masas arboladas discontinuas, 7 hectáreas de carrizal y 10 de praderas de una zona que está considerada como LIC a propuesta de la Comunidad Autónoma madrileña. La obra total afectará catastróficamente a 245 hectáreas de hábitats faunísticos en los que el propio Estudio de Impacto Ambiental reconoce la presencia de numerosas especies protegidas

Ya no será posible contemplar a los sisones, milanos negros, busardos ratoneros, alcaravánes, cernícalos vulgares, garcillas bueyeras, garcetas comunes, garzas reales o aguiluchos cenizos por citar a algunas de las numerosas especies de aves, mamíferos e insectos que habitaban el lugar sin olvidar la importante colonia de martinetes que con cerca de 120 parejas reproductoras era de las más importantes del centro peninsular.

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