Visitar el Parque

El territorio del Parque del Sureste es accesible, se puede llegar incluso en Metro (estación de Rivas Vaciamadrid). Esa razón, y el progresivo conocimiento de la riqueza silvestre y el paisaje que sobreviven, atraen cada año a un número creciente de visitantes. Este fenómeno es una oportunidad y un riesgo al mismo tiempo. Se trata de un espacio protegido a las puertas de una masa demográfica de más de tres millones de habitantes.

Nuestra opinión siempre ha sido la de facilitar el acceso, y el conocimiento, de los ciudadanos a muchos de estos parajes, siempre con las precauciones y restricciones que requieran la conservación de los valores naturales. Hacer compatible el uso social y la conservación será siempre un conflicto. Lamentablemente la invasión urbanística de la periferia ya ha provocado daños irreparables colocando a miles de residentes a escasa distancia de parajes valiosos con la consiguiente pérdida de sus naturales pobladores. Este ha sido el caso de los cantiles de El Piul, antaño lugar de anidamiento de milanos, halcones peregrinos, incluso alimoches. Lamentablemente hoy toda esa riqueza ha desaparecido como consecuencia de las molestias, entre otras razones.

En cualquier caso, somo partidarios de que el Parque del Sureste sea un lugar de visita, con la restricciones necesarias. Es importante la revalorización social del territorio. Las riberas del Jarama, las lagunas, los cantiles, el bosque mediterráneo del Carrascal (Arganda), o las llanuras cerealistas del Suroeste, todas ellas cuentan con redes de caminos y sendas, con baja dificultad. Apropiadas para un recorrido de unas pocas horas, o de una jornada a lo sumo.

Nosotros recomendamos aprovechar las oportunidades de “temporada”. El invierno para la observación de aves en las lagunas, la primavera para disfrutar de la floración, el otoño para acercarse a cualquier paraje, ya salvo del tórrido calor del estío.

Hay que tener algunas precauciones con la caza. Casi el 80% del territorio es “cazable” y algunos cotos no descansan prácticamente durante todo el año gracias a los permisos extraordinarios que les otorga una Consejería de Medio Ambiente que considera normal facilitar estos permisos para el descaste de conejos y de depredadores al mismo tiempo. Por este motivo recomendamos informarse antes y no transitar por fuera de los caminos. Hay que evitar que los abusos de la caza no acaben en tragedia.

Las rutas son muy variadas. Hay muchas páginas en internet donde se ofrecen mapas y experiencias de recorridos por estos parajes. Es difícil elegir, depende de lo que cada uno busque y del momento de la visita. Nosotros recomendamos algunas por su variedad, pero la lista de rincones por descubrir es muy amplia. Estos que siguen son un recorrido por los siguientes parajes:

Río Henares – La Guindalera
Lagunas de Velilla
El Campillo
Casa Eulogio


Río Henares – La Guindalera

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El área recreativa de «Las Islillas» recoge las riberas y humedales a ambos lados del río Henares en su tramo anterior a la confluencia con el río Jarama. Como consecuencia de la destrucción del vado que comunicaba ambas zonas el itinerario se divide necesariamente en dos recorridos, ambos con valores naturales muy parecidos. Uno desde el puente peatonal que hay junto a la depuradora de Casaquemada y otro desde el área recreativa de Las Islillas.

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Observatorio de aves. Lamentablemente a partir de 2014 la laguna aparece desecada parte del año como consecuencia de las obras realizadas por la Administración Regional y la Confederación Hidrográfica.

Se trata de un paseo cómodo y corto en la distancia a recorrer, ideal para una visita de medio día. Se trata de uno de los lugares más frondosos del Parque y el bosque de ribera mejor conservado de todo el espacio protegido. La visita se puede hacer en cualquier época del año, aunque la primavera y el otoño (cuando amarillea la hoja del chopo) son las más recomendables.

La ruta desde San Fernando está bien señalizada, recorre los parajes de La Guindalera, una finca sometida a un proyecto de reforestación a finales de los años 90. Hay varios caminos, también a través de la ribera, primero del Jarama y después del Henares a partir de la confluencia de ambos. Toda la zona está salpicada de pequeñas lagunas, algunas con mirador. La ruta que recomendamos acaba en la presa del Henares, aunque se puede continuar hasta el Barrio del Castillo, ya en Torrejón, o al humedal de Cerro Gordo y los huertos de ocio, junto a los meandros del río Henares …pero eso es otra historia. La presa es fácilmente vadeable en los meses de verano, de hecho muchos ciclistas la sortean ya que el caudal es muy limitado por las filtraciones del muro.

El segundo punto de arranque se sitúa en la entrada del área recreativa de Las Islilla, hasta este lugar se puede llegar en coche o andando desde la cercana localidad de Mejorada del Campo. Para ello debemos seguir el camino señalizado que arranca de la carretera M-203 a unos 100 m. de la lavandería del INSALUD, sabrás que vas en la dirección correcta por que pasarás por debajo del AVE Madrid-Barcelona.

En el punto de acceso a «Las Islillas» se concentran la mayor parte de los equipamientos y servicios: mesas, aparcamiento, observatorio de aves, etc., todo ello en condiciones de deterioro por la falta de mantenimiento y el vandalismo. A través del camino principal llegaremos a la zona donde se encuentran los restos del antiguo paso sobre el río. A la derecha de este punto se encuentra la laguna principal y un observatorio de aves al otro lado de este humedal. Aunque sería más apropiado decir que se encontraba desde que las “obras de acondicionamiento” que llevaron a cabo la Consejería de Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica, acabaron por desecarla (para más información pulsar aquí). En la actualidad esta laguna solo tiene humedad en las estaciones húmedas.

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Cantiles de Mejorada, vistos desde la presa del Henares.

La laguna tiene vegetación palustre (eneas y carrizo). El área cuenta con un bosque de ribera muy bien conservado, gran número de chopos, pinos, olmos y sauces; en su mayor parte fruto de repoblaciones. Las aves representan el grupo de especies más importante, desde rapaces como el pequeño cernícalo o el halcón peregrino, hasta una variada representación de acuáticas que utiliza las numerosas zonas de carrizo que ofrece el río y las pequeñas lagunas.

Toda esta zona ofrece numerosos refugios para una notable variedad de especies. En las lagunas y en los cercanos ríos Jarama y Henares hay poblaciones de carpa, pez-gato y cangrejo americano. Los datos recientes parece que apuntan a una recuperación de las poblaciones marginales que sobrevivían en el río, de barbo común y, en menos medida, de boga de río, datos que vienen a demostrar la tendencia a mejorar en la calidad de agua, especialmente en el río Henares.

Subiendo entre la laguna principal y el río se encuentra la toma de agua de la laguna, obra que se ha realizado en 1998 y que debería haber facilitado la renovación de la lámina de agua y un incremento apreciable de su calidad, aunque la conexión hace tiempo que quedó cegada y no cumple adecuadamente su función. Algo más arriba se observan las ruinas del antiguo ferrocarril de la Azucarera que hasta los años 70 trasladaba parte de la producción agrícola de la Vega del Jarama.

Subiendo, siempre entre sauces y chopos, llegaremos a la presa de Mejorada de la que parte un canal de riego que desagua en la laguna de El Raso, en Velilla de San Antonio. En el tramo superior de la presa se observan unos interesantes cortados, un paraje muy bien conservado y tranquilo. La presa ha sido reconstruida recientemente, incorporando una escala para facilitar el ascenso de los peces en la época de freza.


Lagunas de Velilla

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El recorrido por los humedales de Velilla que se localizan junto al casco urbano, permite la observación de los ecosistemas más representativos del Parque del Sureste: lagunas, cantiles y riberas del Jarama. Se trata de una visita realmente agradable al transcurrir, en su mayor parte, al cobijo de las sombras que facilita el bosque de ribera del Jarama. El recorrido se realiza por sendas en buen estado.

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Laguna El Raso, Velilla

La salida la efectuaremos desde el antiguo polígono industrial de Velilla de San Antonio (1), en este lugar se encuentra la laguna de El Raso, una antigua gravera actualmente recuperada como zona recreativa. En la lámina de agua es posible observar algunos somormujos, gaviotas reidoras, fochas y, excepcionalmente porrón pardo y garza. En la laguna conviven carpas, pez-gato y barbo común, y hasta hace poco también pequeñas poblaciones de bogas, además de galápago leproso y cangrejo americano. El humedal se encuentra en difíciles condiciones de calidad como consecuencia de dos desagües, uno de ellos el caz de riego procedente de Mejorada del Campo, que en ocasiones vierte restos de los fitosanitarios que se emplean en la agricultura y otro procedente de alguna vaquería. La laguna de El Raso es el único humedal de la zona donde está permitida la pesca recreativa.

A partir de la zona recreativa nos dirigiremos hacia el Oeste bordeando la laguna, dando el río Jarama a nuestra izquierda, a través del camino llegaremos hasta las inmediaciones de la segunda laguna (2), destinada en su momento a balsa de decantación de limos de la antigua gravera de Pioneer. Mientras tanto hemos podido contemplar, al otro lado del río, la finca de El Piúl (3), un complejo agrícola en su momento amenazado por un proyecto de gravera, que pudo ser finalmente rechazado en los tribunales por la intervención del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. Esta laguna sirve de “aliviadero” (por filtración) de la de El Raso y, al igual que en la anterior, se pueden contemplar diversas especies de acuáticas, aunque en menor número que en la anterior y, hasta hace poco, una colonia de aviones zapadores, además de contar con un importante tarayal.

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Laguna de Picón de los Conejos, al fondo cantiles de El Piúl.

Siguiendo siempre el camino de la ribera llegaremos a la laguna principal de El Picón (4). Es una zona parcialmente vallada que fue sometida a un proyecto de restauración para reserva de aves acuáticas (islas-refugio, observatorio de aves, playas, reforestación, etc.). Los trabajos se llevaron a cabo por la empresa Pioneer en 1997. Tiene una superficie de unas 60 Ha. y una profundidad máxima de 5 m.

En las orillas y la lámina de agua es posible observar, dependiendo de la época de visita, numerosas especies de aves, desde algunos milanos, hasta gaviotas reidoras , patos cuchara, cormoranes, ánades, cigüeñuelas; además de los habituales somormujos lavancos, fochas y garzas (imperial y real). Lamentablemente la degradación del agua está provocando una drástica disminución de las acuáticas que visitan la laguna. Por el camino donde transitamos son numerosas las observaciones de limícolas, conejos, jabalies y, con algo más de suerte, alguna culebra de escalera, o los rastros de alguna gineta, comadreja o erizo. Más recientemente en la zona se ha detectado la presencia de algunos ejemplares de nutria y también de mapaches, esta última una especie introducida a partir de sueltas procedentes de ejemplares domésticos. Con suerte podremos observar la “pesca” en grupo que practican los cormoranes, capturando a veces ejemplares de carpas y peces gato de gran tamaño.

La senda está poblada de numerosos árboles de buen porte, autóctonos de esta zona del Jarama: chopos, sauces y, en menor medida, fresnos. Al llegar a la curva del río ya es posible observar de cerca los cantiles de Rivas con el Jarama por medio (5). Si nos detenemos y aguardamos en silencio no será difícil descubrir la presencia de alguna pareja de patos en el Jarama, la silueta de alguna rapaz posada en los cortados o en algún árbol de la ribera. Es una zona tranquila, de un silencio sólo roto por los graznidos de las chovas y el sonido del Jarama que forma en esta zona continuas chorreras.

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Laguna Sur de El Picón de los Conejos, durante la restauración llevada a cabo por la empresa Pioneer. 2 Laguna El Raso, 3 Finca El Piúl, 5 río Jarama.

La calidad del río deja bastante que desear a pesar de que mejora sustancialmente, respecto a la zona de San Fernando, gracias al aporte del caudal mejorado del Henares. Siguiendo río arriba encontraremos dos pequeñas lagunas a nuestra derecha conectadas por tubos con la de El Picón de los Conejos y con la de El Soto, son pequeños humedales con una importante vegetación de ribera que dan cobijo a numerosas fochas y pollas de agua. Los cortados se adivinan a nuestra izquierda entre el denso bosque de ribera del Jarama.

No lejos de estas lagunas llegaremos a las ruinas de la antigua gravera (7) que actuaba en esta zona, desde este punto tendremos la mejor vista de la laguna de El Soto (8), otra importante extensión de agua casi dividida por un brazo de tierra al pie del tendido eléctrico que la cruza. Es una laguna rodeada completamente de carrizo y espadaña, de una superficie algo menor que El Picón pero mejor conservada. La zona más cercana a nuestro punto de observación es la más profunda, 4 m., mientras que la situada más al Este tiene 1,5-2 m., que la hace idónea para la cría de somormujos. La laguna alberga poblaciones de black-bass, carpa, barbo, gambusia y perca-sol y en su momento sirvió de decantación a la planta de lavado de Pioneer. Hasta hace poco bombeaba, ilegalmente, un complejo agrícola cercano. La laguna presenta en algunas épocas del año un marcado color verdoso por un alto desarrollo de algas, provocado seguramente por exceso de materia orgánica procedente de vertidos o filtraciones desde algunas de las granjas existentes en las inmediaciones. Desde la laguna (7) también se puede continuar río arriba hasta llegar al puente de Mejorada, por el camino hay buenas vistas del monasterio del Cristo de Rivas y una pequeña cascada en sus inmediaciones.

Entre esta laguna y el Jarama la vista del río es de notable belleza con una zona de fuertes chorreras. Se puede recorrer parte de la laguna por la antigua senda perimetral, hasta llegar a la planta de bombeo, pero el camino no se encuentra muy practicable. Este es el punto final de nuestro recorrido, la vuelta la haremos por el mismo camino hasta el punto de partida en la laguna de El Raso, o bien tomando el desvío hacia el norte en el cruce (6), de esta forma bordearemos la laguna de El Picón hasta alcanzar el cauce del río Jarama y retornar hacia el punto de salida. Por todos estos caminos está prohibido el acceso de vehículos a motor, y sería de agradecer que cualquier visitante que observe estas prácticas lo ponga en conocimiento de la policía local.


Laguna El Capillo

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Agradable paseo de escasa dificultad por una de las zonas húmedas más emblemáticas del Parque del Sureste, en la que podremos observar sin mucha dificultad numerosas aves acuáticas y otras asociadas a los cantiles y cortados yesíferos del Jarama.

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(1) Cantiles de Rivas.

Partiendo del pueblo de Rivas, al que podemos llegar en Metro, avanzaremos por la calle que sale de la iglesia y continuaremos por una pequeña carretera que baja en dirección a la laguna. A nuestra derecha se encuentra la línea Vicálvaro-Arganda. Antes habremos contemplado los espectaculares nidos de cigüeña que ocupan el campanario de la iglesia. Debido a la cantidad de alimento que encuentran en sus inmediaciones y a lo cortos y benignos que van siendo los inviernos, ya no abandonan el nido en todo el año para migrar a latitudes más templadas. Tras un breve recorrido iremos accediendo a la zona de los cantiles de Rivas, uno de los ecosistemas más singulares del Parque (1). En ellos, grajillas y palomas revolotean y nos acompañarán todo el rato.

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(2). Centro de Interpretación del Parque del Sureste

Una vez a la altura de la laguna cruzaremos las vías del antiguo ferrocarril, salvando la verja (ilegal, porque no permite el paso de la fauna) colocada por la Comunidad de Madrid. En esa zona se encuentra un panel informativo que nos describe de forma sencilla la historia y las características de la zona de la laguna.

A primera vista se nos ofrece una vasta extensión de agua en la que enormes bandadas de gaviotas reidoras pasan agrupadas las frías noches del invierno. Se trata de una antigua gravera inundada, de unas 40 has. de extensión. A la derecha, la línea del Metro y la autovía de Valencia, nos recuerdan que Madrid y su modelo de vida masificado está a pocos kilómetros de nosotros. Ajenos a esta circunstancia avanzaremos de frente por el camino que discurre por la orilla, teniendo en todo momento, a nuestra izquierda, los cortados. Al llegar a la altura de los restos de la fabrica de prefabricados, todavía presente a escasos metros de dos ecosistemas emblemáticos del Parque, encontraremos una zona aprovechada recientemente como área recreativa. Un cartel de la Comunidad de Madrid nos recuerda la dejadez y despreocupación que nuestros gobernantes muestran por este espacio protegido (al Parque le llaman del “Suroeste“). Más allá de lo anecdótico, un paseo de cipreses nos muestra la peculiar forma de rehabilitar estos parajes con especies foráneas a estos ecosistemas, siguiendo obsoletos patrones de ñoño romanticismo.

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(3) En la laguna hay varios observatorios de aves, algunos de ellos se encuentran en un lamentable estado de conservación, como consecuencia de sufrir actos vandálicos.

Inmediatamente veremos el primero de los cuatro observatorios de aves con los que cuenta la laguna. Aprovechando las primeras horas de luz de la mañana del invierno, podemos contemplar diversos grupos de patos cuchara acompañados de alguna que otra pareja de ánades reales y de las siempre presentes fochas y pollas de agua.

Continuaremos nuestro paseo por el borde la fábrica y la orilla a través de la senda jalonada de cipreses. Con suerte un pájaro moscón se cruzará en nuestro camino mientras picotea en el suelo. Carboneros, mitos, herrerillos, currucas y carboneros pasarán de arbusto en arbusto mientras el mirlo les avisa de nuestra presencia. En la orilla opuesta se observa el Centro de Interpretación, un lugar imprescindible de visitar para conocer al detalle toda la riqueza y el patrimonio que alberga el Parque Regional del Sureste, centro también de actividades de educación ambiental. Poco a poco los cipreses dejarán paso a vegetación de ribera más propia de esta zona, como tarays, sauces, carrizos y álamos. Un segundo observatorio (3) ha sido instalado en un lugar poco apropiado para cumplir su función, pues detrás de dos grandes álamos y mal orientado hacia la laguna, es difícil poder divisar alguna ave.

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(4) Puesto de pesca.

En silencio discurriremos por la senda para no asustar a los múltiples pajarillos que salen a nuestro encuentro, no tardaremos en llegar al tercer observatorio, aquí podemos pasar un largo y entretenido rato apreciando los vistosos colores del ánade real, el peculiar pico que da nombre al pato cuchara, la singular cara de la cerceta común y la esbelta figura del somormujo lavanco. A lo lejos un pequeño ave se sumerge en las frías aguas para emerger unas decenas de metros más lejos y transcurridos unos minutos, es el zampullín chico.

El camino se aleja por unos momentos de la orilla de la laguna para tomar la curva de su borde por el este, al poco tiempo aparecerá ante nosotros el cauce del Jarama, que a partir de este punto ya nos acompañará por nuestra izquierda: por sus orillas veremos pasar fochas y pollas de agua. Mientras alguna agachadiza rebusca con su enorme pico entre los guijarros algún insecto que le sirva de alimento. Al fondo una pareja de zampullines luchan contra la corriente para mantenerse en el centro del curso del río: Pese a todo este movimiento el olfato nos hace recordar los vertidos que arrastra y de los poco que se conforma la naturaleza.

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Vista de la laguna desde la zona del Centro de Interpretación.

Tras pasar una chopera en la que podemos sorprender al pito real haciendo huecos en los troncos buscando su alimento, la senda se convierte en pista. Muy cerca ya se encuentra el acceso al Centro de Interpretación, situado sobre una lengua de tierra que se adentra en la laguna. De estas instalaciones partirán en el futuro tres pantalanes para ofrecer visitas controladas al humedal. Este tramo final es el más frecuentado, aun así es posible acomodarnos y esperar en silencio a que nos salga alguna pareja de patos, o quizás la silueta de un mochuelo posado en la rama de algún álamo. Tampoco nos será difícil sorprender a alguna rata de agua nadando asustada por nuestra presencia. Hay que decir que la rata de agua, al contrario que su homónimo pariente, la rata común, es una especie bastante exigente en cuanto a la calidad de las aguas en las que habita, además su dieta es básicamente vegetariana, alimentándose sobre todo de raíces y troncos.

Avanzando por la pista nos encontraremos con el cuarto y último observatorio. Más allá de las aves que podamos ver, resulta un buen lugar desde el que observar el conjunto que forman la laguna y los cortados. La pista nos llevará hasta el final del recorrido, antes podemos comprobar la numerosa presencia de pescadores y puestos instalados para esta actividad (4), pescan sobre todo carpas, barbos y algún black-bass. El ruido de la N-III se irá poco a poco haciendo más patente y nos devolverá a la dura realidad metropolitana de hormigón que a escasa distancia ya se impone. Un bando de cormoranes en formación pasa sobre nosotros y nos despedimos de El Campillo para volver hacia el pueblo de Rivas.


Casa Eulogio

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Los cantiles de La Marañosa y el tramo bajo del Manzanares son, para muchos el auténtico corazón del Parque Regional del Sureste. Se trata de una zona transitada muy especialmente por paseantes que gustan de disfrutar de un recorrido tranquilo, aislado de ruidos y molestias.

La ruta es tranquila, de esfuerzo muy moderado De hecho es un tramo óptimo para hacerla en bicicle-
ta, y así lo hacen muchos de los que se acercan a esta zona desde el cercano barrio de Perales del Río. Por los rigores del calor, incrementado por el efecto de la humedad de la zona, no recomendamos su visita en las horas centrales del verano. Todo el paseo se realiza por un camino de tierra en buenas condiciones, sólo hay un pequeño escollo que rompe la uniformidad del firme, se trata de los restos del desprendimiento de un bloque del cantil que se produjo hace algunos años en una zona del tramo final, pero no hay que preocuparse se supera sin problemas. Debéis tener en cuenta que la vuelta se ha de hacer, por el mismo camino, en el punto final (la Presa del Rey) comienza una zona de circulación restringida incluso a los vehículos.

Comenzaremos el recorrido en el puente que da acceso a la finca agrícola de Casa Elogio. para llegar a este punto hay que llegar en coche (el camino, asfaltado, arranca de las inmediaciones de la gasolinera que hay en el desvío de la N-III a Rivas-pueblo) o andando/en bici desde la cercana estación de la línea 9 de Metro en Rivas-Pueblo. El puente se localiza con facilidad si seguimos el camino hasta sobrepasar el Centro Nacional de Protección Civil.

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El Manzanares en primer término, al fondo el Espolón de los cantiles de la Marañosa. Esta zona ha tenido varios incendios, el último durante el verano de 2015.

Una vez cruzado el puente tomaremos el desvío que se dirige a nuestra izquierda, camino que ya no abandonaremos hasta la Presa del Rey. Ya desde el mismo puente es posible contemplar la modificación artificial que se ha realizado en la ribera del Manzanares, una lamentable canalización que repite en varios tramos de la zona que vamos a recorrer. En los primeros dos kilómetros el paseo se realiza muy cerca del cantil, en algunos puntos con un desplome de casi 60 metros. En estas paredes de yeso y caliza hay gran número de oquedades, grutas y simas en las que encuentran cobijo una importante cantidad y variedad de especies, desde murciélagos hasta algunas de las especies más emblemáticas del Parque. Si somos observadores no será difícil localizar al tímido roquero solitario o a la collaba negra. Durante casi todo el paseo nos acompañará el parloteo constante de las grajillas y chovas piquirrojas, jugueteando o retando a algún depredador. Las primeras, mucho más adaptables y abundantes, las chovas pasan sin embargo por difíciles momentos al depender de una alimentación insectívora, exigente y vulnerable a los estragos de los fitosanitarios que se emplean en la agricultura de la zona.

Los cortados y la ribera del Manzanares albergan una gran densidad de vida silvestre, el conjunto es una especie de oasis que dá cobijo a plantas y animales que, en otras condiciones, no podrían sobrevivir en los meses más duros de calor. Los cantiles son una singularidad geológica muy interesante, formados a partir de la sedimentación que se produjo en la evaporación de enormes masas de agua ricas en sales (la Región de Madrid era en gran parte una zona pantanosa en el Terciario).

Tras la cerrada curva que forma la cuña de cantiles volvemos a divisar el Manzanares y un denso bosque de ribera que casi se confunde con el del Jarama, río que transcurre en paralelo al primero que recogerá sus aguas unos 300 m. antes de nuestro destino final (Presa del Rey). En la espesura cerrada de las riberas abundan el álamo blanco con el característico color claro de su corteza y el envés de las hojas, más alejado del agua los fresnos y gran variedad de plantas leñosas como zarzales, majuelos y rosales silvestres, entre otros. Este tramo del bosque de ribera se encuentra muy bien conservado salvo los tramos donde se han colocado escolleras artificiales o la actividad agrícola lo ha reducido a su mínima anchura. De sus ramas nos llegarán los trinos de ruiseñores, carboneros, tordales, lavanderas blancas y otras especies de paseriformes, además de algunas acuáticas en el cauce, si la época es propicia.

Una vez pasada la curva de cantiles, las cuestas que se divisan a nuestra derecha ascienden hasta la masa reforestada, con pino carrasco, de La Marañosa. Una zona en la que sobreviven ejemplares de gato montés y jabalí, aprovechando el amplio y reservado recinto del complejo militar de La Marañosa. Lugar donde todavía se realizan pruebas experimentales con artilugios explosivos que ha veces parecen sonar demasiado cerca. En las cuestas podréis divisar ejemplares de jabuna (especie leñosa y densamente ramificada, muy utilizada antaño en la preparación de jabones), el matorral yesífero más característico del Parque, y en los huecos que dejan sin colonizar aparecen tomillos, herniarias, esparto, albardín, y una interesante variedad de especies que pone en duda la aparente pobreza de estos suelos.

En el tramo final es posible una observación más detenida de ambos ríos, de la zona de unión y, justo antes, de la laguna de El Soto de las Juntas. Este último, un humedal estratégico que aporta nuevas especies y oportunidades de alimentación al conjunto. Lamentablemente ha sido objeto hace pocos años de aprovechamiento para depositar escombros. La llegada a la Presa del Rey nos permitirá contemplar dos novedades diferentes. En la margen derecha de la presa arranca la Acequia Real que traslada el agua a las áreas agrícolas de San Martín de la Vega y Ciempozuelos, estamos hablando de regar con agua del Manzanares un río extremadamente contaminado todavía. Cruzando, si nos lo permiten, por encima de la Presa se accede a la orilla opuesta donde divisaremos el lago principal de la finca El Porcal, pero será motivo de otra ruta (en este caso sólo potencial por tratarse de una finca privada).


El Porcal

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Visitar estos humedales es todo un privilegio para quienes buscan disfrutar de la observación de los ecosistemas principales que ofrece el Parque. Cantiles (de la La Marañosa, ríos Jarama y Manzanares (Presa del Rey) y, muy especialmente las lagunas de El Porcal, son con toda seguridad parajes de una notable belleza paisajística que albergan un patrimonio natural único en toda la Región.

Y todo ello en un ambiente de sosiego y tranquilidad casi absoluta (si no fuera por las pruebas con explosivos que de vez en cuando nos sobresaltan desde las instalaciones militares de La Marañosa). También es un privilegio esta ruta porque El Porcal es una finca privada donde el acceso está controlado y muy restringido. Sólo algunas visitas organizadas por alguna institución pública o los integrantes de trabajos de investigación acceden a su interior. Esta es también la razón de su buen estado de conservación a pesar de que en el interior de la finca hubo una intensa actividad minera (gravera de ARIPRESA). La ruta es tranquila y no requiere mayor esfuerzo que un suave paseo con numerosas paradas para contemplar tantos matices y objetivos …eso si, siempre que tengas el privilegio de participar en alguna actividad organizada. El recinto está vallado y tiene vigilancia.

La finca tiene una extensión de 459 hectáreas y está situada en el límite Sur del término municipal de Rivas-Vacíamadrid. Hasta 1974 fue una importante explotación agrícola, restos de cuyas edificaciones todavía se conservan en su interior, entre ellas viviendas, capilla, escuela y almacenes y talleres.

En la finca hay un grupo de 10 lagunas de muy diversa superficie, alguna de ellas (lago grande en el croquis) llega a ocupar un total de 130 ha., y 9 m. de profundidad. Una notable lámina de agua.

Es difícil diseñar una ruta única, se puede hacer un recorrido improvisado según las preferencias de lo que cada cual busque. El lago grande ofrece la contemplación de grandes colonias de aves. En su centro se han llegado a contabilizar más de 8.000 ejemplares sin contar gaviotas (Moral, 1997), en las lagunas se han censado más de 100 especies de aves. Aquí es imprescindible utilizar unos prismáticos para una observación óptima. Es un lago joven, que sigue creciendo por la actividad minera, la reciente colonización de sus riberas ofrece mejores oportunidades para su estudio. Para aquellos que quieran disfrutar de una observación de la laguna principal, con amplio campo visual, recomendamos ascender a los cantiles, el espectáculo de un “despegue” masivo de acuáticas puede ser inolvidable.

Las lagunas de la zona Norte, en su mayor parte calificadas con la máxima protección en la Ley 6/94, se aprecia mejor el bosque de ribera y el río, y hay oportunidades de observar más de cerca la riqueza faunística, son lagunas más antiguas con un notable desarrollo de carrizos y eneas que ofrece refugio a aquellas especies más tímidas. Aquí podemos contemplar, además de ánade real, pato cuchara, colorado, porrón…, la garza real, imperial, cormoranes, gaviotas, somormujo y un largo etcétera. También el depredador natural de muchas de ellas, el aguilucho lagunero. Habrá que ir en silencio, las aves que frecuentan esta finca no están habituadas a la presencia humana (aunque parece que toleran bien los camiones de la gravera). Por el camino que discurre entre las dos lagunas principales nos encontraremos con un álamo blanco y un cercano “cadaver” de la misma especie, este es el dormidero/posadero principal de los numerosos cormoranes de la zona.

Si tenemos suerte y prestamos atención podemos descubrir alguna especie muy poco común, como la malvasía, el calamón o las cercetas comunes. Entre el carrizo abundan los ruiseñores, el pájaro moscón, el bengalí rojo (pequeño paseriforme procedente de sueltas).

El acceso principal de la finca se encuentra en la M-307 (carretera a Chinchón), junto al Puente de Arganda. Nada más pasar las antenas de R.N.E., a la derecha, encontraremos el camino asfaltado de acceso a la gravera. La mejor época del año para aprovechar mejor la visita son los meses fríos, entre noviembre y febrero, porque la laguna de El Porcal es un auténtico espectáculo de cantidad y variedad de aves acuáticas que utilizan sus lagunas (y su tranquilidad) para hacer una parada o pasar el invierno, por parte de las anátidas del Norte de Europa.

(para más información sobre la finca y su riqueza de aves, pulsar aquí)


 

Hay muchas rutas por el Parque del Sureste, para la bicicleta también, como cantiles de El Piúl, o la ruta del Jarama desde Paracuellos hasta el Campillo-Rivas, etc. Sendas para la observación de aves, lagunas de Miralrío-Velilla (importante dormidero de garcillas)…

Hay muchas posibilidades, a veces las más interesantes están en su descubrimiento. Busca en los parajes que más te gusten, pero hazlo con responsabilidad, que no se note tu presencia cuando hayas abandonado el lugar.


Más información sobre rutas:

Folleto “cinco rutas por el Parque”, editado por la Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”

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