La contaminación de los ríos,
un riesgo sanitario para los madrileños
Las
aguas residuales de los ríos Manzanares y Jarama están siendo utilizadas
para regar la principal zona agrícola de la Región
Los
ríos Manzanares y Jarama son cauces altamente contaminados, a pesar de lo
cual sus aguas se siguen utilizando para regar los cultivos hortícolas de la
rica vega del Jarama, entre San Fernando de Henares y Aranjuez. La deficiente
depuración de las aguas fecales e industriales de la capital y del cinturón
metropolitano, provoca un doble problema, ambiental y sanitario. Este hecho,
conocido desde hace años, es consentido por las distintas administraciones
locales, regional y nacional. Diversos
colectivos ecologistas han denunciado recientemente esta situación, exigiendo
de las Administraciones medidas urgentes que aseguren la calidad sanitaria de
los productos hortícolas.
A escasos metros aguas debajo de la
unión de los ríos Jarama y Manzanares, en el término municipal de
Rivas-Vaciamadrid, se encuentra la Presa del Rey, de la que parte la Real
Acequia del Jarama. Este canal suministra aguas residuales (104,76 m3 al
año), procedentes de los ríos Manzanares y Jarama, para regar la huerta de
la Región de Madrid (10.800 has.), y de la cual procede un número
significativo de los productos hortícolas que consumimos los madrileños.
Municipios como San Martín de la Vega, Ciempozuelos, Titulcia o Aranjuez se
ven afectados por esta situación de riego con aguas contaminadas. Todo esto
sucede en un escenario especialmente protegido: el Parque Regional del
Sureste, que a su vez es una ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) y un
LIC (Lugar de Interés Comunitario). Un territorio que forma parte de la Red
Natura 2000.
La
situación se vuelve aun más preocupante en los meses estivales, cuando el
caudal propio del Jarama se ve mermado por además por las captaciones
abusivas producidas a lo largo del tramo medio del río. En esta situación
apenas llega agua límpia para diluir los contaminantes, y las aguas del
Manzanares y el Jarama se convierten, en el mejor de los casos, en la suma de
los vertidos de las depuradoras de los municipios de la ribera.
Metales
pesados
Entre
los agricultores de la zona se ha popularizado el dicho de que a sus cultivos
no hace falta añadirles fertilizantes, debido a que la alta carga orgánica
del agua que usan para riego suple el uso de estos productos. Pero aun es
mayor el problema sanitario en el caso de los metales pesados, que pueden
llegar al consumidor. Como demuestran estudios realizados sobre el Jarama y el
Manzanares, los lodos de estos ríos tienen una alta concentración de estas
sustancias, procedentes, principalmente, del deficiente tratamiento de las
aguas residuales que realizan las plantas de depuración del Canal de Isabel
II y de la ciudad de Madrid, que ni siquiera realizan tratamiento diferenciado
de los vertidos industriales y urbanos. Ya el pasado año la Confederación
Hidrográfica del Tajo (CHT) impuso una sanción de 340.000 euros por este
tipo de vertidos al Jarama.
Los
metales pesados se acumulan en los tejidos de los seres vivos, por lo que no
pueden eliminarse. Una alta concentración, prolongada por la acumulación
durante años, puede tener efectos cancerígenos. La concentración de estos
residuos es muy alta, especialmente en los sedimentos del cauce y su
acumulación se viene produciendo desde hace décadas.
La
Administración pretende ignorar el riesgo sanitario
El Plan Hidrológico del Tajo
establece que las aguas de los tramos bajos de los ríos Jarama y Manzanares
no son apropiadas para uso alguno, por precaución sanitaria, a pesar de lo
cual se utilizan para riego desde hace décadas. La propia CHT prevé que la
situación de contaminación de estos tramos seguirá inalterable en el futuro
inmediato, incumpliendo incluso los niveles de calidad que se exigen en la
Directiva del Agua que debe entrar en vigor en el 2015.
Para
solucionar esta grave situación sanitaria, son necesarias medidas urgentes en
toda la red de alcantarillado y depuración, así como erradicar todas las captaciones
abusivas que sufren los ríos (bombeo del Canal de Isabel II en zonas como
Valdentales, riegos “a manta” en la agricultura, campos de golf, urbanismo
salvaje...). Garantizar caudales ecológicos suficientes desde las
presas de cabecera (Atazar y El Vado). Separar la depuración de los
vertidos industriales de los de origen urbano, mejorar el tratamiento para
facilitar la reutilización del agua depurada. En este sentido es
imprescindible una doble red de alcantarillado que recoja las aguas
pluviales y las pueda servir limpias al río, aumentando además su
capacidad de diluir contaminantes. En cualquier caso los colectivos de defensa
ambiental consideramos urgente que las aguas que se utilicen en el riego
agrícola sean tratadas previamente para asegurar sus garantías
sanitarias.
La denuncia sobre esta situación de riesgos sanitarios se ha trasladado, durante estos días, a diversas Administraciones de la Comunidad de Madrid, de la Confederación Hidrográfica del Tajo, del SEPRONA y Grupos Parlamentarios de la Asamblea de Madrid.
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Salida de aguas “depuradas” de la EDAR Sur del Ayuntamiento de Madrid. Aguas abajo se encuentra la Presa del Rey de donde parten las aguas de riego. |
Presa del Rey, junto a la desembocadura del Jarama y el Manzanares. Desde este punto se derivan las aguas para el riego, por el canal Real del Jarama (a la izquierda de la foto) |
Cauce del Jarama seco en El Roncadero (Patones), 2005, como consecuencia del cierre de las compuertas de los embalses de El Vado y Atazar, gestionados por el Canal de Isabel II. Una situación crónica que se repite casi todos los veranos y que agrava la situación de contaminación en los tramos bajos del Jarama. |
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| Acumulación de lodos de depuradora en San Fernando de Henares, 2001, antes de su dispersión sobre suelos agrícolas. Una de las fuentes de contaminación de suelos por metales pesados. | ||
Esta página ha sido actualizada el miércoles, 12 de agosto de 2009