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La Comunidad de Madrid incumple su propia legislación en el Parque del Sureste, privilegiando las actividades mineras más agresivas con el entorno |
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(Julio, 2004) La
Consejería de Medio Ambiente tolera la presencia y actividad de
graveras obsoletas, en suelos incompatibles con esta actividad, en
parajes y riberas donde la minería está especialmente prohibida La
legislación del Parque Regional del Sureste establece que un 50 % del
territorio pueda estar afectado por actividades mineras, especialmente
graveras, quedando a salvo de esa actividad los parajes más
relevantes y valiosos. (pulsar
aquí para ver plano de suelos incompatibles) A
pesar de que la legislación de este espacio protegido establece que
antes de febrero de 2004 deberá cesar toda actividad minera en esos
suelos, incompatibles con esta actividad, continúan inalterables las
actividades de numerosas explotaciones y plantas de tratamiento de áridos
situadas, especialmente, a lo largo de las riberas del río Jarama. El
resultado es la ocupación de las zonas inmediatas a los cauces, los
vertidos de lodos, la destrucción del bosque de ribera. Daños que en
el futuro se restaurarán con dinero público. La
Consejería de Medio Ambiente viene tolerando esta situación
incumpliendo lo previsto en la Disposición Adicional Cuarta de la ley
6/94.
Disposición Adicional Cuarta de la
Ley 6/96, de 28 de junio, por la que se crea el Parque Regional del
Sureste de Madrid: “El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales
fijará las condiciones y plazos para aquellas explotaciones de áridos
que, a la entrada en vigor de la presente Ley, se localicen en zonas
identificadas como A,B,C y E. El fin de estas actividades en las zonas
mencionadas se llevará a cabo en un plazo no superior a cinco años a
partir de la aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos
Naturales [aprobado en febrero de 1999].” Ninguna
de las actividades extractivas, o las plantas de tratamiento,
afectadas, ha sido trasladada o clausurada, ignorando la Administración
Regional las demandas que se le vienen haciendo para que los
presupuestos regionales de los últimos años recogieran partidas de
indemnización que facilitaran estos traslados. El Gobierno Regional
ha elegido la degradación ambiental y la ilegalidad, privilegiando la
continuidad de actividades obsoletas. A
esta situación se añade el caos que supone el retraso, también de
cinco años, que acumula la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión,
tras el que se prevé la actualización de los Planes de Restauración
de las viejas graveras. O la ausencia de reuniones de la Junta Rectora
(no se reúne desde enero de 2003), que impide tratar de estos
problemas. Los colectivos de defensa ambiental que trabajamos en el ámbito de este espacio protegido consideramos intolerable esta situación y plenamente justificada la próxima convocatoria de movilizaciones sociales, a las que llamaremos a participar a ayuntamientos y colectivos vecinales. |
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Esta página ha sido actualizada el viernes, 01 de abril de 2005