La verguenza de una laguna de aceite tóxico en el Parque Regional del Sureste

Aunque parezca mentira en los suelos protegidos del Parque Regional del Sureste (que a su vez es una ZEPA y un Lugar de Interés Comunitario) existe una laguna de hidrocarburos, de ácido con un PH2, que deja en evidencia el desprecio de la Administración de Madrid por este territorio. La laguna ya acumula más de dos décadas y todos los Consejeros, consejeras, directores generales, y demás representantes institucionales, siempre han encontrado algún motivo o justificación para pasarle la responsabilidad y la solución al siguiente que ocuparía su puesto. La laguna de aceite de la Esperilla (Arganda del Rey) es el mejor ejemplo de la inoperancia, mediocridad, de estos personajes que han pasado por la Consejería de Medio Ambiente. Del Ayuntamiento de Arganda del Rey ni se sabe, ni se le espera, a pesar de que han sido receptores de esas denuncias, siempre han estado demasiado ocupados con sus prioridades urbanísticas.

Desde el año 200 se denuncia la existencia de una laguna de aceite en Arganda del Rey. Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid se muestran incapaces de acabar definitivamente con este grave problema ambiental que está provocando la muerte de un gran número de aves. Aunque parezca mentira estas lagunas forman parte del parque Regional del Sureste, de una ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) y de un LIC (Lugar de Interés Comunitario).

Desde el año 200 se denuncia la existencia de una laguna de aceite en Arganda del Rey. Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid se muestran incapaces de acabar definitivamente con este grave problema ambiental que está provocando la muerte de un gran número de aves. Aunque parezca mentira estas lagunas forman parte del parque Regional del Sureste, de una ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) y de un LIC (Lugar de Interés Comunitario).

Mientras tanto todos los años siguen muriendo miles de aves que se posan en la lámina de aceite que confunden con agua, especialmente por la noche. La situación de abandono y de eternos retrasos ya se ha cobrado también la muerte de una persona, un inmigrante de una obra cercana. Se estima que la laguna tiene una profundidad de unos 10 m., lo que si se conoce con seguridad es que el grado de acidez es altísimo, de un PH2. La laguna se encuentra rodeada de otras láminas de agua creadas por antiguas graveras, conectadas al acuífero. Existe el riesgo real de contaminación de este último.

Desde el año 2000 los colectivos de defensa ambiental venimos denunciando ante la Consejería de Medio Ambiente y el Ayuntamiento de Arganda la existencia de esta laguna de hidrocarburos tóxicos que la antigua empresa Uribarri-Piqsa, ya desaparecida, vertió directamente con la tolerancia de todas las administraciones públicas. A pesar de que las denuncias se han reiterado en diversas ocasiones (marzo de 2007) la única iniciativa de la administración ha sido la compra, en 2009, de la propiedad de la finca por 50.000 euros, con el compromiso de limpiarla y restaurarla en el plazo de dos años. Un buen negocio para los propietarios de los suelos que se vieron de la noche a la mañana libres de cualquier responsabilidad ante la limpieza (y los costes) del recinto.

La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), competente sobre las aguas superficiales y subterráneas, también se ha desinteresado en buscar soluciones a esta amenaza de contaminación del acuífero y de las lagunas limítrofes. El expediente de denuncia que tuvo que abrir en 2008, a raíz de la denuncia que interpusimos en marzo de 2007, lo resolvieron en enero de 2009 sobreseyendo el expediente sancionador (expediente nº D30023). La causa estribaba en la incompetencia de la instrucción que llevó a cabo la CHT desde el primer momento, insistiendo en adjudicar a otra empresa (ASFALPASA) la propiedad de la laguna. Cerraron el expediente por el simple agotamiento de los intentos por averiguar la propiedad. Una extraña conducta si se tiene en cuenta que a la Administración Regional no le costó ningún esfuerzo comprar la parcela y la laguna a su auténtico propietario.

Retirar estos residuos no es sólo una necesidad para evitar más muertes de aves, y riesgos sanitarios y medioambientales. Se trata también de obligar a la administración a cumplir con su deber, a recuperar la laguna ya que no fueron capaces de impedir su consolidación. Desde 2011 los colectivos de defensa ambiental que trabajamos en el Parque del Sureste venimos manteniendo una presión pública de denuncia del comportamiento irresponsable de las administraciones, especialmente de aquella que tiene encomendada la administración del Parque del Sureste: la Consejería de Medio Ambiente. En este tiempo se han llevado a cabo varias marchas a la zona, notas de prensa y comunicados, concentraciones en la Puerta del Sol… En este tiempo hemos conocido también de la caradura, de la incompetencia y arrogancia de algunos responsables institucionales. Este es el caso de la Directora de Gedesma, Nerea Alzola, dispuesta a darnos una clase de química orgánica sobre el terreno pero con una inmensa carencia de soluciones, ofreciéndonos algún ataque de histeria. Otros, como el Jefe de Agentes Forestales, han intentado negarnos datos que está amparada por leyes que garantizan el derecho a acceder a información en materia de medio ambiente. Pero lo más lamentable, es la secuencia de mentiras, engaños, promesas incumplidas, de esta casta de inoperantes que se suceden al frente de algunas direcciones generales de la Consejería de Medio Ambiente. De los consejeros aun esperábamos menos, como han acreditado suficientemente.

…seguirá (hasta que retiren el aceite tóxico).

Hay una segunda balsa de hidrocarburos, solidificada

La laguna de la Esperilla no es el único vertido de esta clase de aceites. Existe una segunda balsa de unos 5000 m2. Se haya situada  en las proximidades de la antigua carretera de Valencia y de la Vereda de Valdecañas, se estima que podría albergar unos 101.000 m3 de residuos. Se desconoce si el acuífero ha podido ser afectado por los aceites tóxicos. estos suelos contaminados se crearon a partir de los vertidos que la empresa GRALESA (Grasas y Lubricantes especiales S.A., posteriormente absorbida por Piqsa), realizados entre los años 1965 y 1973, en que se abandonaron al abrirse la posibilidad de verter en la Esperilla.

En el caso de esta balsa, los aceites, grasas y lubricantes usados fueron mezclados con escombros, tierras y cenizas de caldera, dando lugar a una masa solidificada que en estos momentos se encuentra parcialmente oculta en una zona de olivares, aunque la zona desprende todavía un evidente olor a . La experiencia de esta solidificación  ha sido ofrecida como posible solución para la laguna de la Esperilla, lo que haría simplificaría la retirada del aceite tóxico, evitando la construcción de una planta de tratamiento sobre el terreno, incluso un coste de 20 millones, como se ha llegado a afirmar desde la Administración Regional (probablemente con la eterna intención de desentenderse del problema). Todos estos procesos de contaminación de suelos han sido igualmente conocidos por los sucesivos gobiernos municipales del Ayuntamiento de Arganda, que no han hecho nada por evitarlo. Ni siquiera la Administración Regional ha llegado en algún momento a incluir estos suelos en el inventario de Suelos Contaminados que anualmente se elaboraba.

Desglose de costes (hasta julio 2013): Compra de la parcela: 50.000 €. Trabajos de caracterización realizados por GEDESMA: 250.000 €,. Instalación de ahuyentadores de aves 18.000 €. presupuesto de 2012: 400.000 €. Presupuesto de 2013 destinado a los trabajos TRAGSA: 500.000 €.


Laguna-aceite-plano-localizacion

Plano de localización de la laguna de Arganda

Más información:

Una de las denuncias
Crónica de una de las marchas (octubre 2011)
Artículo de prensa.
Comunicado sobre la negativa del Jefe de AA.FF a facilitar información.
Comparecencia de la Consejera en la Asamblea de Madrid. Junio 2012.