La explotación intensiva de los ríos madrileños

La actividad de pesca en la Comunidad de Madrid es poco reconocida por los propios pescadores, cuatro de cada cinco pescadores prefieren salir fuera de nuestra Comunidad para practicar la pesca, especialmente de la trucha. Este dato es un indicador de la mala calidad y el poco aprecio que los pescadores madrileños tienen sobre la gestión de pesca que la Consejería de Medio Ambiente practica desde hace años. Y no les falta razón, los ríos madrileños son probablemente los más degradados de nuestro país, pero incluso en sus tramos mejor conservados, de cabecera, su aprovechamiento intensivo ha acabado por reducirlos a “bañeras” a las que se arrojan peces exóticos periódicamente para que, previo pago de un módico precio a la Consejería o a la asociación privada de pescadores a la que se ha entregado la gestión del tramo fluvial, se puedan pescar unas cuantas truchas “exóticas”, “invasoras” y de origen comercial. Son los llamados cotos de pesca intensivos, la mayoría de los que hay en la Comunidad de Madrid. En los tramos libres, ajenos a estos cotos, la vida piscícola prácticamente ha desaparecido o ha sido sustituida por especies oportunistas ajenas a nuestras aguas (peces gato, perca sol, etc.) que han encontrado acomodo por la salvaje regulación de la mayoría de los ríos madrileños. Este es el escenario lamentable de los ríos y la pesca en la Comunidad de Madrid, una Región con más de 200.000 pescadores residentes, de los que sólo 55.000 practican esta actividad en los tramos acotados de los ríos madrileños (datos de 2013). La mayoría de los pescadores rechazan de esta manera un modelo de gestión que desprecia la pesca de calidad y la conservación de los ríos.

Hasta marzo de 2016, los tramos mejor conservados de los ríos madrileños han sido sometidos a la visita reiterada de cisternas procedentes de piscifactorías comerciales. Desde esos depósitos se vierten a las pozas y a las chorreras de los llamados cotos de pesca toneladas de peces de granja exóticos e invasores. Estas extrañas visitas, semanales en muchos casos, se han llevado anualmente la práctica totalidad del importe de los ya escasos fondos destinados a la recuperación y conservación de los ecosistemas fluviales (véase el informe de los años 2011 y 2012). En un país moderno esta clase de agresiones a los ríos, y especialmente a los tramos donde habitan (o podrían recuperar sus poblaciones) las últimas truchas salvajes, estarían castigados severamente. Estamos hablando del patrimonio público fluvial, cuya conservación tiene encomendada la administración que realiza esas sueltas o las autoriza.

Los gestores de la Comunidad de Madrid prefieren ignorar las recomendaciones de científicos, universidades, las experiencias de otras comunidades, los compromisos internacionales de nuestro país, incluso la vasta legislación que prohíbe o rechaza esas prácticas. Ha tenido que llegar una sentencia del Tribunal Supremo (en marzo de 2016) a poner fin a lo que era un escándalo y una agresión inaceptable a los ríos. Quienes han practicado, amparado o autorizado estas sueltas de peces de granja, que compiten y desplazan al resto de los peces, están incapacitados para trabajar en la conservación fluvial. Son los gestores de la Administración Regional de Madrid (la Dirección General de Medio Ambiente de la Consejería de Medio Ambiente), que vienen reproduciendo los mismos errores año tras año (ver las órdenes de veda de la última década, por lo menos), y que no cambia de prioridades a pesar de que dispone de datos que confirman la pobreza piscícola de nuestros ríos (en los muestreos de 2015 no fueron capaces de capturar una sola trucha en el tramo de Alameda del Valle y en los realizados en 2016 no se capturaron truchas comunes en 6 de los 21 puntos estudiados). Ellos prefieren mantener un sistema clientelar entre algunos colectivos de pescadores antes que ejercer sus obligaciones y competencias en conservación. Mientras la mayoría de las Comunidades Autónomas hacen esfuerzos crecientes por recuperar las poblaciones de peces nativos y evitar la hibridación genética (con truchas comunes) o introducir truchas exóticas e invasoras (trucha arco iris), en nuestra Comunidad todos los esfuerzos se dirigen a reforzar esas prácticas, recuperando en este caso la suelta de truchas comunes exóticas, una práctica que se había abandonado en 2013 por los riesgos evidentes y por ser una actividad prohibida en el artículo 52.2 de la Ley 42/2007, de Patrimonio natural.

Los daños que ha provocado este modelo de gestión de ríos y la pesca, durante décadas, son espectaculares. Este modelo de pesca mediante el sistema “compro-suelto-pesca” ha sido muy perjudicial para los ríos madrileños, donde la ocupación sistemática de los mejores cauces por miles de truchas procedentes de piscifactorías han desplazado a las truchas salvajes que ocupaban estos tramos o se han hibridado con ellas (caso de las sueltas con comunes) dando lugar a ejemplares poco adaptados. La sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2016 supone una descalificación de este modelo de pesca:

“Está en la naturaleza de las cosas que la caza y la pesca, lejos de servir a los fines de erradicación de las especies catalogadas, más bien determinan su mantenimiento indefinido, cuando no la agravación, del status quo actual, dificultando, si no haciendo imposible, su erradicación, que es un objetivo inequívoco de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad”.

Opacidad de la Administración

La mayor parte de los cotos de pesca, además de intensivos (sueltas semanales) son de gestión privada. La Administración Regional ha entregado tramos trucheros a entidades privadas de pescadores (creadas en ocasiones para este fin) para que dispongan del tramo fluvial para crear cotos de “repoblación”. De las condiciones en las que se entregan el patrimonio público a estos particulares nada se sabe. La Dirección General de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid (DGMA) considera que toda esta información (no solo los datos personales) es un secreto que hay que guardar de miradas indiscretas. Ellos sabrán por qué, pero cuanto más niegan el acceso a esta documentación de carácter público más curiosidad despierta. No sólo el conocimiento de los contenidos de los convenios firmados con estas entidades, también la licitación pública de los consorcios actuales o futuros (al tratarse de un contrato de servicios públicos). A pesar de estas obligaciones legales, la actitud reiterada de la Administración es la de negar la información (llegando incluso a rechazar que haya convenios o cualquier otra clase de soporte documental que justifique la entrega de la gestión de un tramo fluvial a una entidad privada). Tras años de gestiones la única documentación que ha sido capaz de presentar es una “propuesta de renovación” de un coto llena de tachaduras, y que nada que ver con un convenio reglado y con las condiciones particulares que deben recoger estos documentos, o los pliegos de condiciones de la licitación pública ….si alguien encuentra alguna publicación de estos pliegos o convenios en los boletines oficiales o en internet les agradeceríamos que nos lo hagan saber, nosotros no lo hemos conseguido. Ha sido necesaria la intervención de la oficina del Defensor del Pueblo para conseguir al menos que la adjudicación de los cotos consorciados se lleve a cabo con publicidad, además de otras muchas recomendaciones que abochornarían a cualquier gestor con escrúpulos.

El abandono de la DGMA hacia estos tramos de gestión privatizada, y el uso y abuso que algunas entidades hacen de estos tramos se ha puesto de manifiesto en algunas ocasiones. La más destacada ocurrió en 2009 en el coto de Manzanares, entre La Pedriza y Manzanares el Real. En aquella ocasión los gestores privados de este coto metieron maquinaria en el río para recrear las pozas que habían quedado alteradas por la retirada de un azud aguas arriba (pulsar aquí para acceder a los detalles). Por si fuera poco en la defensa de esta actuación en la sesión del Consejo de Pesca del 4-11-2009 el representante de esta entidad se intentó defender expresando su preocupación por la presencia de nutrias y martín pescador en su río (no es broma) …mientras tanto, los representantes de la Administración que vela por la conservación en la Región de Madrid manifestaron su comprensión. No se trata de criminalizar a las asociaciones que gestionan cotos de pesca, donde hay de todo, incluso algunas con una estimable actividad de educación ambiental. Es el modelo lo que falla y ese modelo se ha estado apoyando durante décadas en la suelta constante de peces comerciales, en el abandono de la administración de sus obligaciones de conservación, y en la clandestinidad administrativa.

La catadura de estos gestores respeto al respeto de las leyes tuvo un último ejemplo durante 2014. Se le pedía al Área de Conservación de Flora y Fauna que en el ejercicio de nuestro derecho nos remitiera la documentación que probaba la esterilidad de las truchas arco iris que se sueltan (ya que esta clase de información se niegan a exponerla en la web institucional). Esta es una condición que se recoge en el Decreto 630/2013 para poder liberar peces a las aguas. La respuesta del Área de Conservación de Flora y Fauna ha sido remitirnos un impreso vacío de datos y un informe en francés de una piscifactoría ajena a las sueltas (y sin identificación del técnico).

Aun más grave ha sido la situación provocada en relación con las posibles sueltas de peces durante 2016. Según el Área de Conservación de Flora y Fauna no se ha autorizado en 2016 ninguna suelta (“…ni a las asociaciones de pescadores que gestionan los cotos consorciados…“, ver documento pulsando aquí). Sorprende que la Administración Ambiental que vigila los ríos madrileños no haya sido capaz de detectar las numerosas visitas que los camiones cisternas han llevado a cabo en 2016 en media docena de cotos consorciados (entre 20 y 30 ocasiones, según informan las propias asociaciones de pescadores que gestionan estos cotos y conoce cualquier pescador habitual de estos escenarios). Pero preocupa aun más la ausencia de controles en estas sueltas, que según la Consejería estaban garantizados por la presencia de agentes forestales que certificaban la idoneidad sanitaria, cantidades, tramos, etc.

Por esta opacidad y por el daño que están causando a los ríos, hay expedientes abiertos ante la Comisión Europea, ante el Defensor del Pueblo y próximamente ante los tribunales. Seguiremos informando.

Consejo de Pesca

En el Tsunami de la “Ley Mordaza” del año 2011, que se llevó por delante la práctica totalidad de las entidades de participación social, se salvó el Consejo Regional de Medio Ambiente. Una buena noticia si no fuera por que últimamente se reúne con una periodicidad de ¡cuatro años!. El Consejo de Pesca pasó a depender del anterior y adoptó desde entonces el nombre de “Sección de caza y pesca“, y dentro del mismo se creó el llamado “Grupo de trabajo de pesca fluvial“. Pero no nos perdamos, el contenido, competencias y participantes es el mismo que el anterior Consejo de Pesca.

La composición de este órgano de información y asesoramiento en materia de ecosistemas fluviales y pesca (véase el decreto de creación pulsando aquí) es muy simple: la mitad de sus componentes pertenecen a la administración y la mayoría del resto a las asociaciones que gestionan los cotos de pesca que con clandestinidad y total tolerancia han recibido de la administración. En este escenario es difícil el debate sobre el estado de los ríos, la falta de agua, la contaminación, el declive de las especies, los frezaderos, información sobre estudios realizados en el medio acuático, la calidad de la actividad de pesca… es difícil encontrar esta clase de problemas en las actas de los Consejos de Pesca (al menos promovido por esas mayorías institucionales). En la información que ofrecemos no nos limitamos a ofrecer las actas de las sesiones, también las propuestas y preguntas presentadas, y que no siempre recogen las actas.

El Consejo de Pesca se reúne anualmente con el objetivo casi monográfico, en la práctica, de sancionar el borrador de la orden de vedas para el año siguiente. Se trata de un acto formal donde no se debate sobre los problemas de los ríos y sus habitantes. Intervenciones denunciando la desecación de cauces han causado a veces una pequeña conmoción para la rutina en la que funciona este órgano formal. En estas reuniones, curiosamente se debate poco sobre los cambios para la siguiente orden de vedas, y no ocurre por que no hay mucho que cambiar, y por que las pequeñas alteraciones ya están decididas, demasiadas veces, en el trabajo de despacho: para intentar ampliar el coto, para aumentar la oferta de permisos, etc.

En estas reuniones también se ofrece también el informe anual de pesca. Se trata de una presentación en PowerPoint de una veintena de imágenes, donde se ofrece información estadística sobre permisos para cotos, licencias, encuestas a pié de río, etc. Es una información rutinaria con un esquema que se repite desde hace años. Aún tratándose de información meramente administrativa se trata al parecer de unos datos cuyo conocimiento público debe resultar de una peligrosidad que se nos escapa. Conseguir una copia de este informe (en papel o en archivo telemático) es todo un reto para la paciencia. A veces lo hemos conseguido a través de la oficina del Defensor del Pueblo, otras tras casi un año de requerimientos.

Para entender mejor el oscurantismo de los responsables de la DGMA hay que señalar que los asuntos que se tratarán en el orden del día de estas sesiones no se ponen a disposición de los convocados, como establecen las leyes. Si algún miembro del Consejo se le ocurre presentarse entre la convocatoria y la celebración de la sesión, para consultar lo que se va a tratar, le tratarán como un insolente que quiere descubrir los secretos de los asuntos del orden del día.

Alternativas para una pesca de calidad (o como curarse de la dependencia a la trucha arco iris en tramos trucheros)

Los detalles que rodean estas prácticas contra la conservación y el patrimonio público fluvial son realmente lamentables. Frente a las críticas por esta conducta de depredadores institucionales, la DGMA asegura, por ejemplo, que las truchas de granja que suelta en los ríos son estériles. Con esto quieren decir que las truchas salvajes comunes están a salvo de hibridarse con las comunes de granja (y genética centroeuropea), o que las arco iris no podrán reproducirse en el río y propagarse. Sin embargo no hay ninguna garantía de que las truchas que se han ido soltando a los ríos sean estériles, ni lo mencionan los pliegos de condiciones (ver el correspondiente a 2011-2012), ni los contenidos de la Guía sanitaria que acompaña cada cisternazo (ver aquí un ejemplar con sus contenidos). Todo se reduce a una simulación por parte de la DGMA, otra tomadura de pelo para incautos.

En diversas ocasiones le hemos dicho a la DGMA que hay otras formas de hacer las cosas. Se trata de prioridades. A los últimos Directores les hemos hecho llegar varias propuestas, dentro de un plan de recuperación de especies y tramos de cabecera: estudios previos del estado de los ríos, zonificación en la ordenación de usos, generalización de la pesca sin muerte, plan de vigilancia, incluso refuerzo con productores de las líneas genéticas de los ríos madrileños, recuperación de frezaderos, eliminación de especies invasoras, etc. El objetivo es recuperar los ríos, las especies y, finalmente, la pesca de calidad.

Por supuesto que hay miles de pescadores madrileños acostumbrados durante años a pagar para llevarse unas truchas, arco iris o comunes (o a resignarse a unos tramos no acotados casi sin vida piscícola). Y la administración tienen la obligación de responder a esa demanda al tiempo que facilita la evolución de este modelo de pesca. En las propuestas, que conocen desde al menos 2012, tienen las soluciones, están en las numerosas lagunas donde sea posible la apertura de esta clase de cotos de suelta-y pesca. Entornos cerrados con accesos incluso cercanos a las zonas de residencia de la capital y su corona metropolitana. Liberaríamos de esta manera una importante presión sobre los tramos que se deberían recuperar de décadas de cisternazos. Hasta ahora no se han querido dar por enterados.

Por otro lado la adecuación de nuestra legislación a nuevos criterios de conservación ha venido a esclarecer el escenario. En marzo de 2016 se hizo pública la sentencia 396/2013, del Tribunal Supremo, por la que se declara especie “invasora” a la trucha arco iris. A partir de su aplicación en la Comunidad de Madrid (el 16-8-2016, mediante la ORDEN 1465/2016, de 29 de julio) se prohíbe el traslado de ejemplares vivos y la suelta al medio natural. Lejos de ser un problema, esta sentencia es una oportunidad para cambiar el rumbo y cambiar la gestión hacia un nuevo modelo en el que la conservación de especies y ecosistemas (y una pesca de calidad) se sitúen en el centro de los esfuerzos de la Administración. Lamentablemente la sentencia y tropecientas normas legales, acuerdos internacionales o la opinión de expertos, científicos o pescadores, será insuficiente. Nuestros ríos necesitan otro modelo de gestión y otros gestores. Quienes han estado en el origen y han practicado el desprecio por la conservación nunca serán parte de la solución.


Más información:

Informe sobre repoblaciones en la Comunidad de Madrid, años 2011 a 2013

Deliberaciones, actas e informes de las sesiones de los Consejos de Pesca
(desde 2012 “Grupo de Pesca Fluvial del Consejo Regional de Medio Ambiente”):
3-11-2016
4-11-2015
15-4-2015
(el acta de esta sesión recoge las propuestas documentales presentadas en reiteradas ocasiones por los grupos ecologistas y asociaciones de pescadores conservacionistas, sobre medidas de recuperación de las poblaciones de trucha común autóctona, así como criterios para una ordenación sostenible de la pesca fluvial en la Comunidad de Madrid).
4-11-2014
22-10-2013
13-11-2012
14-12-2011
3-11-2010
4-11-2009
13-11-2008

Informes oficiales de temporadas de pesca en la Comunidad de Madrid. Presentados en los Consejos de Pesca de la Región
(evolución de permisos, licencias, jornadas de pesca, inventarios de población, propuestas de modificación de la orden de vedas, etc.):
Temporada 2016
Temporada 2015

Temporada 2014
Temporada 2013
Temporada 2012
Temporada 2011
Temporada 201
Notas para un plan de recuperación de la trucha autóctona en la Comunidad de Madrid. Año 2013. Elaboración colectiva.
Notas para un estudio técnico para la recuperación de tramos trucheros en la Comunidad de Madrid. Noviembre de 2013. Elaboración colectiva.
Notas para un plan de gestión de la pesca de salmónidos en la Comunidad de Madrid. 2013. Elaboración colectiva.

Sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2016 sobre inclusión de la trucha arco iris como especie exótica e invasora
Publicación de la sentencia en el 
BOE del 17 de junio de 2016 (entrada en vigor de la sentencia 637/2016)

25 preguntas y respuestas sobre la declaración de especie invasora de la trucha arco iris
Informe AEMS-Ríos Vivos sobre truchas invasoras

Informe AEMS-Ríos Vivos sobre consecuencias de repoblaciones con truchas comunes

 Videos sobre sueltas de truchas exóticas en los ríos madrileños:
http://www.riosconvida.es/pdfs/informes/Informe_Truchasfueradelocomun_RiosconVida.pdf
http://www.youtube.com/watch?v=3m-hMzPEOiU

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