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Problemas que causan las graveras |
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Las
explotaciones de áridos causan siempre una importante alteración en
el paisaje y sobre los recursos naturales presentes en la zona
(suelos, agua, vegetación, etc), mayores aun cuando las explotaciones
se acumulan en pocos kilómetros de ribera. Los impactos ambientales más
destacados que vienen produciendo las graveras en el valle del Jarama
son los siguientes: 1.
SOBRE EL AGUA VERTIDOS
DE LODOS A LOS RÍOS. Las plantas de cribado y manipulación se sitúan
muchas veces junto a los ríos y el fluido resultante del lavado del
árido va a parar al cauce, en ocasiones sin balsas de decantación
previas. La consecuencia del vertido de toneladas de barro diarias es
el cegamiento del fondo del cauce. La ausencia de riadas contribuye a
que el fondo "plano" se compacte y frene las posibilidades
de recuperación biológica (no prospera adecuadamente la flora ni los
invertebrados que se sitúan en el comienzo de la cadena alimenticia
del medio acuático) en un largo tramo aguas abajo. Es un fenómeno
ilegal que sin embargo lo practican gran número de instalaciones de
este tipo. A veces al vertido de lodos hay que añadir el de restos de
cementos, cuando las instalaciones de lavado se complementan con la
fabricación de hormigones. Ejemplo: planta de MINORCO-IBERIA/STEETLEY
en el puente de Mejorada del Campo EVAPORACIÓN
DE ACUÍFEROS. La extracción por debajo del nivel freático deja
al descubierto los acuíferos en forma de lagunas, que en su mayor
parte quedan abandonadas y sin protección durante años. El elevado número
de estas lagunas, en su mayor parte sin ningún aprovechamiento,
provoca una importante pérdida de agua por evaporación. En 1987 un
estudio de la Universidad de Alcalá de Henares estimaba en 86.250
hm3/año la cantidad que se evaporaba en tan solo once de las
principales lagunas del Parque, provocando descensos de hasta 2 m. en
el nivel freático. Un serio motivo de preocupación teniendo en
cuenta los déficits que tenemos en este recurso. El caso más
preocupante lo constituye el proyecto de creación de humedales en
nuevos proyectos de graveras como El PORCAL-2 (178 ha.). CONTAMINACIÓN
DIRECTA DE ACUÍFEROS. Cuando la extracción e abandona y queda la
laguna aparecen los vertidos de todo tipo, en no pocas ocasiones
procedentes de los polígonos industriales. Hay empresas que llevan años
utilizando el humedal cercano como depósito de sus residuos. En otras
ocasiones son las propias empresas de extracción quienes provocan
este problema al utilizar rellenos inadecuados para cubrir los huecos
de los vaciados. Existen ejemplos documentados de rellenos con restos
de amiantos, neumáticos, envases, etc. Ejemplo: Explotación
antigua de La Guindalera, en Mejorada del Campo. 2.
SOBRE EL SUELO Y LA VEGETACIÓN DESTRUCCIÓN
DE LA MASA VEGETAL. Toda explotación minera de áridos requiere
de la destrucción previa de la vegetación de superficie. Este
"saneamiento" de grandes superficies ha supuesto en los últimos
años la eliminación de grandes zonas de arbolado. Cuando estos
trabajos se llevan a cabo en zonas de ribera, se elimina el soto que
defiende la caja del río frente a la erosión, al tiempo que facilita
la movilidad de las especies y protege a las aguas del calentamiento
(mayor consumo de oxígeno). Ejemplo: explotación de HORMIGONES
TORREJÓN, junto al puente de la carretera Torrejón-Loeches. PÉRDIDA
DEFINITIVA DE LA MASA DE SUELO ORGÁNICO. En no pocas ocasiones la
retirada de la primera capa de suelo se ha comercializado, y
posteriormente se ha sustituido por otra con menor calidad, causando
un grave perjuicio sobre la calidad de los suelos. Ejemplo: explotaciones
en El Campito, en San Fernando de Henares. EMPOBRECIMIENTO
DEL SUBSUELO. La práctica habitual de rellenar con toda clase de
residuos los vaciados que dejan las explotaciones mineras empobrece y
contamina los estratos más superficiales. La Vega del Jarama se viene
convirtiendo en un inmenso estercolero semioculto. 3.
PROBLEMAS DE SEGURIDAD PERSONAL CAÍDAS
Y DESPRENDIMIENTOS. La mayor parte de las explotaciones se
encuentran sin vallar, la existencia de grandes taludes verticales
suponen un peligro potencial para cazadores y otras personas que
acceden a estas zonas. La cercanía a las poblaciones acrecienta este
peligro especialmente entre menores. Ejemplo: explotaciones
cercanas al nuevo polígono industrial de Velilla. TRÁFICO
PELIGROSO. Cualquier conductor habitual de las carreteras de la
comarca conoce de los problemas que ocasionan el gran número de
camiones que transitan sin protección de la carga. El desprendimiento
de materiales ha ocasionado ya algún accidente grave y la rotura de
gran número de lunas en los vehículos. Estos problemas se
acrecientan si se tienen en cuenta el trabajo "a destajo" de
muchos transportistas. Ejemplo: carreteras de Chinchón y Mejorada
del Campo. 4.
OTROS PROBLEMAS PROBLEMAS
DE POLVO Y RUIDO. Durante la mayor parte del año las zonas de
extracción, cribado y los caminos por donde transitan los camiones
con carga, son perfectamente identificables por las columnas de partículas
en suspensión visibles a gran distancia. Las exigencias de riego de
estas zonas no se suelen cumplir, salvo honrosas excepciones, y en
ocasiones ha provocado la inutilización de áreas recreativas, como
fue el caso de Las Islillas, en Mejorada del Campo. En otras ocasiones
los problemas de ruido han provocado las protestas de los residentes
cercanos, como en el caso del Barrio de La Estación, en San
Fernando de Henares. IMPACTOS
VISUALES. Si atendemos a los requerimientos ambientales que ya se
recogen en el borrador del PORN, la mayor parte de los depósitos
artificiales de grava superan los seis metros de altura, y por lo
tanto deberían corregirse. Se producen casos como el del puente de
Mejorada del Campo, donde los vehículos transitan en ocasiones
entre estos depósitos con el problema añadido del desprendimiento de
materiales en caso de fuerte viento. DESTRUCCIÓN DE RESTOS PALEONTOLÓGICOS Y ARQUEOLÓGICOS. El Parque del Sureste y especialmente las riberas y terrazas del Manzanares y Jarama están calificadas como zonas de interés cultural por el gran número de yacimientos de estos tipos(16). Se reconoce públicamente que lo recuperado es sólo una pequeña parte, el afloramiento de estos restos suele destruirse para no provocar ninguna interferencia con los planes de la explotación. La minería de sepiolita y su "aprovechamiento" de los derechos mineros (pago de cuantiosas compensaciones con fondos públicos) constituye un fenómeno aparte, aunque hasta la fecha tiene poca incidencia directa sobre los suelos del Parque Regional del Sureste. Para entender mejor lo se mueve en ese mundo de la "Mafia de la sepiolita", recomendamos consultar, entre otras, la página: www.cita.es/minas/ |
El
vertido de lodos a los ríos es una práctica habitual en las plantas de
lavado de áridos. Los daños que provocan impiden la regeneración del
cauce en los tramos inferiores. Es un fenómeno muy tolerado por la
Administración.
El
afloramiento indiscriminado de lagunas constituye un factor de riesgo
para todo el sistema hídrico, por la ingente evaporación que agua que
se acaba produciendo.
Los
huecos de las graveras, y lagunas, se han utilizado históricamente como
vertederos por parte de ciudadanos e industriales sin escrúpulos.
El
subsuelo que queda después de finalizar la explotación suele ser un
vertedero oculto. Se han empleado neumáticos, plásticos y restos de
todo tipo para rellenar los huecos del terreno. En muchas ocasiones ni
siquiera se restituye la capa vegetal original.
El
riego de caminos es excepcional a pesar de que así figura en la mayor
parte de los informes de Impacto Ambiental.
La
erosión del terreno y la agresión visual se percibe perfectamente en
aquellos lugares que han sido sometidos a explotaciones de áridos. |
Esta página ha sido actualizada el lunes, 24 de noviembre de 2003