El control social de la actividad minera

La Administración Regional (Dirección General de Industria y Dirección General de Evaluación Ambiental) tienen asumidas en la actualidad las competencias respecto a la concesión de licencias mineras y al control ambiental de las mismas. La ausencia de criterios ambientales de las diferentes Administraciones que han gestionado este sector ha hecho posible la salvaje explotación de este recurso en las riberas del Jarama. Los altos costes de la restauración ambiental no recaerán sobre las empresas que en su día causaron el daño, se pagarán con el dinero de todos los contribuyentes. El respeto al entorno natural, su preservación, es un indicador de calidad de vida. Estas razones serían suficientes para que los ciudadanos estemos interesados en participar en el control de una actividad tan crítica como son las graveras.

Un primer problema es la escasa capacidad de intervención social en el procedimiento de concesión de una licencia minera. Tan sólo el expediente de Evaluación de Impacto Ambiental puede ser conocido públicamente antes de la aprobación definitiva (art. 17 del Reglamento para la ejecución de la Evaluación de Impacto Ambiental, Real Decreto 1131/1998 de 30 de septiembre). Aun así es una oportunidad que nos permite conocer datos importantes del proyecto minero.

Como presentar alegaciones a un E.I.A

Lo primero es conocer la existencia de dicho documento. El medio oficial es la publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (sección “anuncios”). A partir de la publicación se dispone de 30 días hábiles para preparar y remitir las alegaciones.

Una buena estrategia para el “descubrimiento” de nuevas graveras es la visita a la web del BOCM (http://www.comadrid.es/bocm). Para aquellos grupos y ciudadanos que quieran mantenerse informados de nuevos proyectos mineros es muy recomendable que dirijan un escrito a la Consejería de Medio Ambiente (Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, c/. Princesa, 3 – 28008 Madrid) manifestando su interés en conocer los E.I.A. para la zona o municipio que convenga, normalmente remiten copia de los informes-memorias evitando la consulta en las oficinas de Madrid. En todo caso es imprescindible la consulta periódica del BOCM.  Los escritos de alegaciones pueden remitirse por correo administrativo-certificado hasta el mismo día que finaliza el plazo del período de inform.ación pública.

Posibles alegaciones a una memoria-resumen

Alegar sobre un proyecto de gravera requiere tener siempre presente dos factores:

  • El conocimiento del paraje y patrimonio natural que se verá afectado.

  • El catálogo de incidencias ambientales que producen las explotaciones de áridos.

Para esto último es muy recomendable la lectura del manual “Criterios geoambientales para la restauración de canteras, graveras y explotaciones a cielo abierto en la Comunidad de Madrid”, editado por el Instituto Geológico y Minero de España. Un resumen de los acontecimientos ambientales comunes a cualquier explotación minera, según nuestra experiencia en el curso medio-bajo del Jarama, podría ser la siguiente:

  • Ocupación de riberas y sotos. Rechazar cualquier actividad que pretenda implantarse en las inmediaciones de un cauce (zonas de laboreo y/o plantas de lavado del árido) o que afecte a zonas arboladas o naturalizadas.

  • Recuperación del suelo vegetal. Debe garantizarse el aporte del mismo suelo vegetal retirado, en un plazo no mayor de un año. Los depósitos provisionales de estas tierras no deben superar los 2 m. Y deben ser revegetados (siembra con leguminosas y gramíneas) de manera que elementos tales como nitrógeno y fósforo no se leven y se pierdan.

  • Relleno de huecos. Sólo debe permitirse el empleo de estériles, se cubrirá con la capa de suelo vegetal con un espesor de al menos 70 cms. Y se revegetará inmediatamente con plantas autóctonas (o se dejará en condiciones óptimas de aprovechamiento agrícola (según el destino final del suelo). El mejor relleno serían los limos procedentes de la planta de lavado (ver eliminación de limos). En general no se debe permitir la creación de taludes con ángulos superiores a 25º.

  • Extracción de áridos en el cauce de ríos. Es una práctica expresamente prohibida (art.89 de la Ley de Aguas) y muy agresiva para el medio ambiente. No es aceptable en ningún caso.

  • Protección del paisaje. Hay que evitar impactos visuales desde caminos, carreteras, poblaciones, etc. Lo más recomendable es evitar que la acumulación de los depósitos de áridos no superen determinada altura (p.e. 5 m.) y que el frente de laboreo, instalaciones, movimientos de maquinaria, etc. cuenten con una pantalla vegetal que impidan la visualización.

  • Ruido. En el perímetro de la zona de actividad (extracción o planta de lavado) no se debería sobrepasar los 55 db.

  • Protección de la fauna. Rechazar cualquier actividad en las inmediaciones de puntos de parada, campeo o anidamiento de especies protegidas (ver catálogo Regional de especies protegidas).

  • Protección de suelos. Se debe garantizar la eliminación de residuos industriales, evitando el abandono de aceites, recambios de maquinaria, etc.

  • Protección de los ríos. Que se evite el vertido directo de los limos de lavado a los ríos, mediante la instalación de balsas de decantación previas. El mejor procedimiento es la creación de un circuito cerrado: bombeo de laguna – lavado – decantación en huecos a rellenar – rebosadero hasta laguna original.

  • Protección de las aguas subterráneas. La extracción de áridos por debajo del nivel freático es un grave problema ambiental que debe evitarse a toda costa. Salvo en el caso que se crea necesaria la creación futura de un nuevo ecosistema (lo que habría de estar suficientemente justificado) se debe limitar la extracción hasta 1,5 m. Por encima del nivel freático. La aparición de nuevas lagunas es una puerta de acceso para la entrada de contaminantes al acuífero.

  • Medidas para evitar emisiones de partículas. Garantías de riego permanente de caminos de acceso (interiores y exteriores). Sistema de lavado de las ruedas en accesos a carreteras para evitar desprendimientos de barro. Cubrimiento de la carga en todo el transporte del material. 

En cualquier caso hay que tener en cuenta que un E.I.A. puede ser informado negativamente si los daños ambientales previstos así lo aconsejase.


Actividad de la empersa STEETLEY en la ribera del Henares (1987)

La destrucción del soto de ribera es una práctica intolerable frente a la que intervenir urgentemente. La Confederación Hidrográfica ya no suele autorizar estas actuaciones que dejan sin protección los taludes y anulan el corredor vegetal. 
En la fotografía: Ocupación de la ribera del Henares por la empresa STEETLEY (San Fernando de Henares,1987).

Mural de la A.E. del jarama "El Soto"

Al menos en el  Parque del Sureste la intervención de la Administración en aplicar las normas de protección y prevención ambientales, en el ámbito de la minería de áridos, ha sido, en parte, consecuencia de la mayor conciencia social.
En la fotografía: mural de la Asociación Ecologista del Jarama "El Soto" (1995). A los pocos días fue destruido por personal de una gravera cercana.

Programa Primeras Jornadas del Parque

Desde los sectores que defendemos una explotación sostenible de los recursos mineros se han hecho serios esfuerzos por abrir canales de diálogo con empresas y administraciones.
En la ilustración: Portada del Programa de las I Jornadas del Parque del Sureste (celebradas en Rivas, 1997)

Máquina trabajando en el cauce del Jarama (Talamanca, 1999)

Frente a una extracción directa en el cauce no hay que dudarlo, fotografía y visita urgente al fiscal, a los medios de comunicación,.. Cualquier acto de protesta pacífica está justificado ante una salvajada semejante.
En la fotografía: Máquina trabajando en el cauce del Jarama (Talamanca, 1999).


Esta página ha sido actualizada el miércoles, 20 de septiembre de 2006