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El papel de los Ayuntamientos en el control de la actividad minera |
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Tradicionalmente
los ayuntamientos de la zona del Parque del Sureste han observado la
actividad minera como una fuente de ingresos tributarios que había
que regular mediante la correspondiente tasa. Así se explica que se
hayan dado todo tipo de licencias municipales sin importar la
destrucción de vías pecuarias, la generación de vertederos
incontrolados o la excavación de la práctica totalidad del término
municipal (Velilla de San Antonio ya tiene excavado un 75% de su término
municipal). Esta actitud de tolerancia municipal hacia las graveras ha
llegado al extremo de encubrir graveras piratas facilitando licencias
para “estudios agronómicos” (cinco casos en Mejorada del Campo
entre 1994-1995) A partir de
finales de los 80 la actitud de los ayuntamientos de la zona del
Parque del Sureste ha ido oscilando entre la preocupación por el daño
ambiental y la inhibición frente a una actividad que consideraban
competencia de la Comunidad Autónoma. Ayuntamientos como San Fernando
de Henares, Velilla de San Antonio, Rivas o Arganda llegaron a aprobar
en sus plenos moratorias a nuevas licencias (municipales) para
graveras en tanto no se aprobara la creación del Parque del Sureste.
Poco tardaron algunos de estos municipios en incumplir sus propios
acuerdos, así en febrero de 1989 el Ayuntamiento de Velilla de San
Antonio cede a las presiones de la empresa STEETLEY (hoy MINORCO
IBERIA) y autoriza una explotación a 100 m. de las viviendas, a pesar
del rechazo inicial. Otro tanto sucede en Arganda del Rey con la
explotación de PROMSA.
Con el
incremento de la conciencia social por la degradación ambiental que
provocaban las graveras, la actitud general de los municipios va
cambiando lentamente y de manera desigual. En septiembre de 1995 el
Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid decide denegar la licencia de
apertura para abrir una gravera en El Piúl, La mayor gravera de
España, entre los cantiles de Rivas y la ribera del Jarama. La
Declaración de Impacto Ambiental fue autorizada por la Agencia de
Medio Ambiente de Madrid. Es el primer caso de un
ayuntamiento que decide implicarse y aplicar la legalidad urbanística a la
actividad minera, cuatro años después el Tribunal Superior de
Justicia de Madrid rechaza el recurso de la empresa PIONEER, dejando
en evidencia las grandes posibilidades que tienen los ayuntamientos
para intervenir en la ordenación de esta actividad. Entre 1998 y
1999 diversos ayuntamientos de la zona (Rivas, San Fernando, Getafe,
Coslada, Arganda) se incorporan a diferentes plataformas que se crean
para la defensa del Parque o el río Jarama. Esta colaboración
institucional entre las administraciones locales y los grupos de
defensa ambiental, por objetivos compartidos, podría generar, en el
futuro, nuevas energías y una percepción diferente de las
posibilidades que ofrece el medio natural para un nuevo desarrollo
(sostenible) en la Comarca. A pesar de
todo los Ayuntamientos de la ribera del Jarama no son capaces de crear
ámbitos de colaboración comarcal, de igual manera que los municipios
del Sur o del Corredor del Henares. Y no lo son porque la defensa del
medio ambiente sigue siendo para la mayoría de nuestros gestores un
objetivo marginal, secundario. No son capaces de percibir las
posibilidades (para el desarrollo económico, el empleo,,,) que ofrece
un entorno protegido, respetado y recuperado. Han aceptado como
inmutable una especialización territorial a todas luces injusta, la
de ser el vertedero, la cloaca y la gravera de la Región, en tanto
otros territorios del área metropolitana ver aflorar empleos al mismo
ritmo que se protege su entorno. Hoy pocas
personas informadas dudan que la defensa del medio ambiente será uno
de los grandes retos para el siglo que ahora comienza. Muchos
ayuntamientos no tienen la sensibilidad ambiental que se requiere para
abordar con agilidad la recuperación de la ribera del Jarama. Y es
que el problema del Parque se llama “tiempo”, el que no tienen los
pocos parajes y especies de alto valor que todavía sobreviven. Si la
degradación continua a este ritmo habrá pérdidas irreparables y se
multiplicarán en el futuro los costos de la recuperación. El mejor
ejemplo de valor secundario que tiene este territorio para muchas
administraciones es la casi nula información que transmiten los
ayuntamientos a sus vecinos. Los ayuntamientos no informan del Parque,
y los vecinos no pueden valorar y defender lo que no conocen. Que la
apuesta ambiental sigue siendo más estética que real lo demuestran
las partidas presupuestarias que algunos municipios destinan a
objetivos ambientales, fuera del casco urbano. De igual forma
que esta es la actitud mayoritaria de los dieciséis municipios del
Parque, hay algunos ayuntamientos que manifiestan una preocupación
creciente por los problemas ambientales que afectan a todo el Parque,
o por las ventajas que ofrece pertenecer a un territorio protegido
(subvenciones, control urbanístico...), algunos incluso participan en
campañas de defensa ambiental. Los Ayuntamientos pueden ser un grupo de presión decisivo ante la Administración Regional. De la recuperación de esta Comarca sólo pueden salir beneficios para sus vecinos y la revalorización de la zona como segundo pulmón verde de Madrid. Está por ver que quienes así lo entiendan lleguen a tiempo. |
16
de febrero de 1989. Un grupo de vecinos de Velilla de San Antonio
paraliza la maquinaria de la empresa STEETLEY que ya empezaba a trabajar
a escasa distancia de las viviendas. La paralización fue posible
gracias a la existencia de un Decreto de Alcaldía que declaraba ilegal
la actividad (no contaba con permiso municipal de apertura, en
cumplimiento de una moratoria aprobada por el Pleno de la Corporación). Bastaron
24 horas para que las presiones de la empresa surtieran efecto y el
Alcalde de esta localidad legalizara la actividad.
La
actitud de los ayuntamientos de la zona cuenta también con episodios
que se pueden calificar de históricos. Tal es el caso de la oposición
a la apertura de la gravera en la finca El Piúl. La ratificación del
Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en abril de 1999, del rechazo inicial del
Ayuntamiento de Rivas ha venido a demostrar el papel activo que pueden
tener los Ayuntamientos en la ordenación del sector.
Rafael
Cerquera, alcalde de Mejorada del Campo durante los años 1994-1995,
período en el que se llegaron a denunciar hasta 4 graveras piratas,
encubiertas con licencias municipales para "estudios y mejoras
agronómicas". |
Esta página ha sido actualizada el martes, 06 de abril de 2004