Informe sobre consecuencias
ambientales y sanitarias en el
empleo de fitosanitarios en el
Parque Regional del Sureste

En la principal zona agrícola del Parque del Sureste se han identificado 170 productos plaguicidas, de las 57 materias activas más relevantes y utilizadas, un 34% están clasificadas, según la legislación vigente, como Tóxicas o Muy Tóxicas atendiendo a los efectos agudos que desencadenan en el ser humano. De cada cuatro plaguicidas que se aplican en el Parque del Sureste dos presentan datos evidentes de producir alteraciones sobre la población laboral que lo utiliza. Sobre el 22% de estos productos la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece recomendaciones para restringir su uso. 

Si alarmante es para los productores, no menos preocupante es el impacto sobre los consumidores de los productos afectados y sobre el medio ambiente afectado. La eliminación de residuos y envases directamente en el campo a criterio discrecional del agricultor resulta especialmente deplorable tratándose de un espacio protegido. 

Sobre la acumulación de residuos en la cadena alimenticia destaca el uso elevado de organoclorados, como el Endosulfan y especialmente el Lindano. Este último persistente, liposoluble, se ha detectado que contamina los suelos, así como su presencia en alimentos y en la población. 

Los cultivos de regadío –mayoritarios en el Parque del Sureste- acogen el uso más intensivo de productos tóxicos. Los autores del informe  destacan igualmente las malas prácticas agrícolas, como el uso de gases fumigantes, de manera rutinaria para alimentos de consumo humano y sin apenas medidas de seguridad, ni entrenamiento. 

Riesgos en la exposición de la población laboral a plaguicidas 

Un 47% de los agricultores consultados manifiestan haber padecido algún síntoma de intoxicación relacionado con el uso de plaguicidas en las épocas de riesgo y coincidiendo con tratamientos fitosanitarios (Gráfico 1). En esta situación se encuentran incursos 26 productos, entre los que cabe destacar:  

Lambda cihalotrin: Al que se le relaciona en el 36% de los casos con síntomas como irritación cutánea, de garganta y ocular. 

Azufre: involucrado con síntomas (8%) como malestar e irritación ocular, irritación de garganta y dermatitis en zonas expuestas. 

Clorpirifos: Un 5% de la población lo relaciona con los vómitos e irritación dérmica de zonas en contacto (manos), o expuestas en los tratamientos (frente...). 

Matalaxil: Produce una sintomatología caracterizada por irritación ocular, alergia y axfixia. 

En proporciones menores (3-4%) se identifica una variada gama de productos causantes de diferentes problemas de salud, ("síntomas pasajeros"), según los agricultores: oxidemetón (alacloro+linurón), linurón procloraz, vinclozolina y cobre. 

Riesgos para el medio ambiente 

La eliminación de los restos sobrantes del producto y/o sus envases es un problema proporcional al volumen de plaguicidas empleados (se comercializan en la zona 73.600 Kgrs.) y a los 30.000 recipientes de diversa naturaleza).

Los restos del producto se eliminan mayoritariamente sin ningún control; así, en un 22% de los casos se arroja directamente al campo o a la red de saneamiento (9%), si bien en la mayoría de los casos se emplea la totalidad del producto. Los envases tienen un destino aún más preocupante: se queman (un 29%), se tiran al campo (25%) o se echan a la basura (23%). Estas prácticas agrarias aportan una amenaza decisiva para la calidad del agua y los organismos biológicos (fauna terrestre y acuática). 

A lo anterior hay que añadir el empleo de productos cuya toxicidad ya plantea problemas para el medio ambiente y la fauna y flora silvestres. Los productos de categoría C están prohibidos en olivar y viñedo, cultivos de cereales y leguminosas, eriales, praderas y pastizales, dehesas arboladas y montes productores de frutos, áreas forestales y zonas húmedas y redes fluviales. Los autores del informe han detectado el empleo de estos productos junto a los ríos y algunos humedales. De este tipo de productos se utilizan anualmente unos 17.000 Kgrs., destacan entre ellos: capitán, carbofurano, ciflutrin, cipermetrin, clorfenvifos, clorpirifos, endusolfan, forato, fosalone, isofenfos, lindano, metidatión, metil-azinfos, metil-paration, metil-pirimifos, metiocarb, teflutrin

Riesgos para el consumidor 

Está constatada la presencia de residuos plaguicidas en la cadena alimentaria (OMS, 1992) en proporciones que superan el límite máximo autorizados por la legislación española.   El informe ha confirmado tanto el empleo de plaguicidas no autorizados como el incumplimiento de las medidas y plazos de seguridad que se establecen para cada producto. La legislación establece que, por ejemplo, plaguicidas como el carbofurano (empleado en cultivos de maíz y patata) requieren 60 días de almacenamiento antes de su comercialización; el forato, utilizado en el maíz (120 días). 

Muchos de estos productos tienen un carácter persistente y bioacumulable y representan un riesgo añadido a la contaminación química de los alimentos y el agua potable. Situación especialmente preocupante en casos como el lindano, organoclorado autorizado en España, con una vida media de 3-10 años, que se utiliza como insecticida en diferentes cultivos. El endusolfan, se aplica en cultivos de regadío, siendo necesario que transcurran 2-3 años para su degradación en el medio. Los autores presuponen que ambos productos se encuentran tanto en los eslabones de la cadena trófica (agua, fauna...) como en alimentos tratados, así como en otros, cultivados en suelos ya contaminados por este tipo de fitosanitarios. 

METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
La información que aquí se ofrece procede fundamentalmente del informe “MAPA DE RIESGOS DE PLAGUICIDAS DEL AREA XI DE LA COMUNIDAD DE MADRID”, del que son autores José Frutos García y  Virgilio Blanco Acevedo, técnicos de la Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud/Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. El informe fue presentado en el IV Congreso Nacional de Sanidad Ambiental, celebrado en Santiago de Compostela en mayo de 1996. 

Area de estudio: zonas agrícolas de Valdemoro, Ciempozuelos, Titulcia, San Martín de la Vega, Colmenar de Oreja, Chinchón, Valdelaguna, Villaconejos y Aranjuez (en negrita las poblaciones que total o parcialmente pertenecen al Parque del Sureste). La población de estas localidades alcanza los 84.578 habitantes, de los que el empleo agrario (1.519 personas) representa el 5,7% de la población activa, y un 1,79% de la población total. 

Encuesta: La extracción de datos se llevó a cabo mediante un sondeo (100 encuestas) dirigido a agricultores, así mediante el estudio de la estructura de
comercialización de los plaguicidas (empresas y cooperativas agrarias de la zona). La información se complementó con visita personalizada a cada explotación. 

La información que aquí se ofrece procede fundamentalmente del informe “MAPA DE RIESGOS DE PLAGUICIDAS DEL AREA XI DE LA COMUNIDAD DE MADRID”, del que son autores José Frutos García y Virgilio Blanco Acevedo, técnicos de la Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud/Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. El informe fue presentado en el IV Congreso Nacional de Sanidad Ambiental, celebrado en Santiago de Compostela en mayo de 1996. Así mismo se han complementado los datos con los procedentes de otro informe, “PESTICIDAS”, publicado en la revista "Daphnia", boletín sectorial de CC.OO.  

 

 

 

 


Esta página ha sido actualizada el viernes, 30 de noviembre de 2001