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Numerosos estudios de la Unión Europea concluyen que hace tiempo que el incremento de la movilidad está originando más problemas que beneficios en los ámbitos social, económico y ambiental (1). A pesar de lo evidente de esta situación, en la administración española están lejos de estar asumidas. Por su lado, el gobierno central lanzó el Plan Director de Infraestructuras, que en su mayor parte es un catálogo de grandes infraestructuras para el transporte; las Comunidades Autónomas reclaman infraestructuras más potentes; en el ámbito local otro tanto; todos ellos son bien recibidos por la mayor parte de la ciudadanía como respuesta a la gran demanda de transporte. En definitiva existe un amplio consenso entre las fuerzas políticas y sociales, que no es más que el reflejo del consenso cultural y social: el "ideal de la hipermovilidad, la identificación de bienestar con la máxima facilidad para la realización de desplazamientos motorizados a la máxima velocidad posible" Sin embargo las cargas de esta política son inmensas. En el 97-98 la suma del gasto, público y privado en el sector del transporte equivale a más del 15% del PIB (el gasto en medio ambiente es el 1%), lo que equivale a más de 200.000 pesetas por ciudadan@ del Estado!. El modelo elegido no es otro que el apoyo a la "triple A del transporte": Automóvil, AVE y Avión, los tres medios de transporte que más problemas generan y que están afectando directamente a nuestro espacio natural. El esfuerzo en las sociedades industrializadas no se está dirigiendo a tratar de reducir al mínimo los movimientos de materiales o personas, al contrario, se apoyan cada vez más en los intercambios y desplazamientos a grandes distancias de crecientes masas de personas y mercancías, el proceso de globalización de la economía incrementa aún más esta tendencia. Las infraestructuras no son "neutrales" en la generación de la demanda, sino que la estimulan en función de las nuevas posibilidades que abren, así unas infraestructuras sobredimensionadas conducen a una actividad del transporte hipertrófica y a unos daños ambientales irreversibles en muchos casos. ESPACIOS AFECTADOS EN EL PARQUE DEL SURESTE El Ministerio de Fomento ha utilizado el "truco" de diseñar diferentes trazados para finalmente, en el período de información pública, conseguir cierto consenso social sobre el menos agresivo. Así se ofrecieron en su día tres trazados alternativos:
Estas "ofertas" constituyen una descarada trampa administrativa que persigue la elección generalizada del "menos malo". Las opciones que atravesaban los cantiles y el centro del Parque ya se sabían descartadas de antemano porque ponían en cuestión la simple existencia de este espacio protegido. Para el Ministerio de Fomento no hay posibilidad de estimar otras opciones fuera de los trazados previstos. El trazado finalmente elegido causará graves daños todos los espacios situados al Norte de las Juntas de los ríos Jarama-Henares (juntas, humedal de Cerro Gordo, área recreativa de Las Islillas, Huertos de Ocio,...), además de afectar directamente a las Juntas de los ríos y a parte del soto de ribera. La irresponsabilidad de la Administración les lleva a "meter" hasta 4 infraestructuras de alto impacto en un breve tramo del Jarama-Henares. El trazado que aquí aparece (bandas intermitentes de negro y naranja) es el que definitivamente ha sido seleccionado por el Ministerio de Fomento. Estas grandes infraestructuras (AVE+autopistas) demandarán ingentes cantidades de grava que hay que sacar de los yacimientos cercanos. No es ninguna casualidad que el Plan de Ordenación del Parque del Sureste se haya paralizado durante casi cinco años (y con él todo un plan de adaptación y restricción de la actividad minera en el valle del Jarama). La actividad minera en nuestra zona se intensificará de manera notable y con ella los problemas de degradación ambiental que lleva aparejados. PARA EL MINISTERIO, LA DISTANCIA MÁS
CORTA ENTRE DOS PUNTOS ES... UNA GRAN CURVA La elección de Atocha como estación de
cabecera obliga a realizar una El AVE ha suscitado una generalizada oposición en las localidades de la zona, a pesar de la restringida difusión del proyecto (sólo ha llegado a los Ayuntamientos afectados, que en su mayor parte no lo han puesto en conocimiento de sus vecinos). El proyecto se encuentra ya en construcción ha pesar de que se presentaron cientos de alegaciones (sólo desde la A.E. EL SOTO presentamos 440) y recogido miles de firmas. La propuesta más generalizada es la localización en Chamartín para la estación de cabecera y un trazado al Norte de la N-II, pero también hay ayuntamientos que ha tenido una oposición meramente "estética" a cambio de conseguir que el trazado pasara algunos metros más allá de su "patio trasero". UNA BREVE NOTA EN EL B.O.E.El 14 de noviembre de 1997 se publicó en el BOE una breve "nota-anuncio" por la que se abría el período de alegaciones a los trazados definitivos. A diferencia del primer proyecto, en aquella ocasión la distribución de los documentos sólo se realizó a los ayuntamientos, muchos de los cuales no prestaron atención hasta el plazo final de presentación de alegaciones. De esta manera se trataba de "colar", sin debate público, una infraestructura que provocará graves problemas urbanísticos, ambientales y económicos.
El AVE obliga a la realización de gigantescas obras por sus características: para ir a 350 Kms/hora necesita curvas muy amplias (varios Kms. de radio) y pendientes muy reducidas (menores del 2'5%), lo que hace que apenas pueda esquivar los obstáculos. Así hay que hacer grandes desmontes de terreno (de hasta 160 m. de anchura), altísimos viaductos, etc. Aumentar la velocidad de un tren de 100 a 400 Kms/h supone que la potencia debe multiplicarse por 64. Pero además de su descomunal consumo energético, el AVE ocasiona un fuerte incremento del ruido, gran degradación paisajística, la fragmentación de ecosistemas, dificultando muchísimo el tránsito de animales, personas y vehículos a ambos lados de la línea (que se aísla con vallas en todo su recorrido). Los enormes desmontes que se realizan aumentan los procesos erosivos, se modifican cauces, riberas y flujos hídricos: pérdida de suelos y de cubierta vegetal... Es evidente la vinculación que tiene el AVE con el fortísimo consumo de energía eléctrica y, por tanto, con la energía nuclear. En Alemania los ferrocarriles participan en la explotación de un par de centrales nucleares, en buena medida para garantizar los fuertes suministros necesitados por sus TAV. VENTAJAS DEL FERROCARRIL CONVENCIONAL
IMPACTOS SOCIALES Y ECONÓMICOS DEL AVE El AVE es incompatible con un modelo equilibrado y descentralizado del territorio. Solo sirve para unir grandes centros urbanos entre sí, no con el resto de las poblaciones, para primar a un tipo de viajero de alto nivel: "la red se concibe para prestar un servicio de alta velocidad competitivo con la aviación y capaz de atender preferentemente viajes por motivos de trabajo y negocios" se afirma en el Plan Director de Infraestructuras. El objetivo no es, pues, facilitar la accesibilidad a la gente común. Además centra la mayor parte de las inversiones en zonas que ya son ricas y tienen una gran cantidad de equipamientos e infraestructuras. El "disfrute" del AVE por sus usuarios lo pagamos entre todos. RENFE tiene 14.300 Kms. de vías en servicio pero sólo 6.000 tienen una calidad aceptable. A pesar de que se considera necesario renovar cada año del orden del 4% de la red, sólo se acomete esta tarea en un 0,2 o 0,3%. Una vez sobrepasado un cierto nivel de deterioro, el patrimonio ferroviario presenta altos costos de recuperación. Este abandono del ferrocarril convencional tiene una gran relación con el desvío de inversiones hacia el AVE y el automóvil:
La ausencia de inversión en el ferrocarril tradicional está provocando:
Se calcula que el costo de transportar a una persona 1 Km. en el AVE es de 22,6 pesetas, frente a las 11,5 que costaría el avión, 9,1 en coche o 6,8 en ferrocarril convencional (datos de 1992, suponiendo una ocupación del 100%). Este dato hace inviable económicamente la línea de AVE Madrid-Barcelona frente a la competencia con el avión, si no fuese por una continua aportación de fondos públicos.
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EL AVE TIENE ALTERNATIVAS
Es posible diseñar una política de transporte con menos impacto ambiental, más equidad social y mayor eficacia económica, con medidas al alcance de cualquier gobierno. Con políticas de reequilibrio entre los diferentes modos de transporte, el perfeccionamiento de las infraestructuras existentes y la mejora de los servicios. Se trata de dar un giro estratégico en la actual política de transportes y su concepción de un instrumento al servicio de la sociedad y nunca al revés:
Volcando el esfuerzo inversor en la recuperación y mejora de las líneas convencionales de ferrocarril y trenes de velocidad alta (Alaris y otros).
Uso del avión en su ámbito natural: distancias largas.
Potenciando el ferrocarril de cercanías en las ciudades y los regionales en las diferentes comarcas, dejando de dar prioridad a las inversiones que estimulan el uso del automóvil privado.
Favoreciendo el transporte público y no motorizado.
Para la elaboración de este artículo se han
incorporado datos y criterios propios, así como contenidos del informe de la Comisión de
Infraestructuras de COMADEN.
(1). Comisión Europea. 1995: "Hacia una tarifación equitativa y eficaz en el
transporte" (libro verde).
Esta página ha sido actualizada el viernes, 30 de noviembre de 2001