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En
el Parque Regional del Sureste están presentes tres de los ríos más
importantes de la Comunidad Madrileña, Jarama, Henares y Manzanares,
además del tramo bajo del Tajuña y pequeños arroyos como Pantueña
y Culebro. Todos ellos se encuentran, en mayor o menor medida,
afectados por graves problemas de contaminación y cambios radicales
en el entorno y morfología.
Muchos de estos problemas tienen su origen en el interior del Parque,
otros proceden de acontecimientos que se producen aguas arriba. Es el
caso de la carga contaminante que arrastra el Manzanares o el Jarama,
o la pérdida de caudal de este último como consecuencia del
tradicional cierre de compuertas que el Canal de Isabel II realiza en
los embalses de cabecera (Atazar y Vado), una práctica apoyada con
entusiasmo por la Confederación Hidrográfica del Tajo.
Desde hace ya tres décadas los ríos madrileños vienen siendo prácticamente
sacrificados para facilitar la rápida acumulación de beneficios en
la economía regional. A pesar de los indudables esfuerzos en
depuración y control de vertidos, la salud de los cauces sigue
siendo, en muchos casos, ínfima. Desde entonces se ha instalado en
las localidades ribereñas un desinterés (fomentado por las propias
administraciones) por las oportunidades económicas y sociales que
ofrecerían unos cauces recuperados. De esta ignorancia se aprovechan
actividades sin escrúpulos y se explica la notable tolerancia que las
administraciones (Regional, Confederación Hidrográfica y
Ayuntamientos) aplican a las agresiones fluviales que todavía se
producen.
Contaminación
de aguas
Vertidos
contaminantes tolerados:
Existen
numerosos casos de colectores de aguas residuales que vierten
directamente al río sin ninguna depuración previa, en otras
ocasiones se trata de filtraciones de pozos negros situados a pié
de río. El mejor ejemplo de estos casos se encuentra en el
polígono industrial de Paracuellos del Jarama que se extiende a lo
largo de la ribera. Estos talleres contaminan con autorización de
vertido de la CHT.
Vertidos
ilegales:
La
gran mayoría de las infraviviendas, industrias y construcciones
situadas fuera de ordenación urbanística carecen de colectores y
conexiones con las redes de saneamiento. Los vertidos son difíciles
de detectar y en muchos casos se trata de surgencias que aparecen en
el terreno, entre el foco y el cauce. Por ejemplo: Instalaciones de
Betel, junto a la presa del río Henares (Mejorada del Campo).
Vertidos
contaminantes "controlados":
Tras
la enfática existencia de numerosas depuradoras, oficiales y
privadas, se esconde muchas veces un funcionamiento deficiente (en
el mantenimiento o en el personal). Algunas depuradoras oficiales
tienen hace años superada la capacidad de tratamiento (Alcobendas)
y funcionan como auténticas "batidoras", otras eliminan
los fangos de manera clandestina vertiéndolos directamente al río
durante los días festivos (potabilizadora de Torrelaguna, La
China...). El programa de inversiones que se está aplicando en la
Región de Madrid mejorará próximamente la situación de las
instalaciones dependientes del Canal de Isabel II.
Los vertederos de residuos sólidos generan lixiviados que se
filtran al río a través del terreno (comprobado en el caso de
Valdemingómez).
Un caso especialmente preocupante
es el de la contaminación difusa por materia orgánica o por
nitratos, estos últimos procedentes del empleo masivo de
fitosanitarios en la agricultura. Su presencia se detecta por el
anormal desarrollo de la vegetación acuática. El caso más
preocupante (al margen de lagunas como la de El Soto, en Velilla) es
el tramo final del río Tajuña.
Para
más información genérica sobre contaminación de aguas, (pulsar
aquí)
Destrucción
y ocupación de riberas
La
ocupación del Dominio Público Hidráulico y zonas de
inundación de río, se ha acelerado en las últimas décadas,
especialmente por la ampliación de las explotaciones agrícolas, por
fenómenos de urbanización, o por la construcción de infraviviendas
y huertos a pié de río. En la actualidad la CHT está delimitando el
Dominio Público Hidráulico en algunos tramos (proyecto
LINDE) del Jarama y Henares.
Un caso extraordinario de alteración de riberas se produce en el
ámbito de la ampliación del Aeropuerto de Barajas. El
proyecto del Ministerio de Medio Ambiente ha llevado a cabo el desvío de un
tramo de 2 Kms del cauce, con la consiguiente destrucción del bosque
de ribera, así como la alteración de un tramo de 20 Kms., a pesar de
ser zona propuesta como LIC (Lugar de Interés Comunitario) por la
Administración Regional. Para más información sobre el proyecto de
ampliación del aeropuerto de Barajas, pulsar
aquí).
Los proyectos de la Administración Regional para la rehabilitación
del cauce, mediante la construcción de escolleras, se han
demostrado muy eficaces para proteger las parcelas agrícolas, pero se
han convertido en una auténtica canalización encubierta del cauce.
Este es el caso, entre otros, del tramo final del río Manzanares. El Proyecto
Cauce, impulsado por el Canal de Isabel II y la Consejería de
Medio Ambiente, insiste en este tipo de actuaciones. Las actuaciones
de rehabilitación de riberas, que generalmente lleva a cabo la
empresa pública GEDESMA, se tramitan al margen del procedimiento de
Evaluación Ambiental y son opacas al conocimiento previo de la
opinión pública.
Desecación
de cauces
El
modelo de gestión de agua que aplica el Canal de Isabel II se basa en
poner en el "mercado" la práctica totalidad de los caudales
que circulan por los ríos madrileños y algunos de las provincias
limítrofes. En la actualidad
el abastecimiento de agua para consumo doméstico, industrias y
agricultura, procede de la totalidad de los caudales de los ríos
madrileños, así como de Sorbe y Henares, desde Guadalajara (el PHN
prevé la construcción de una nueva presa en la cabecera del río
Alberche, en Ávila). El resultado de la aplicación de este modelo
mercantil es la crónica desecación de los cauces de los ríos que,
en el caso del río Jarama, se produce todos los veranos desde el año
1992. En los últimos cuatro años esta situación ya se repite en
otros cauces como el Sorbe, prácticamente desecado aguas abajo del
embalse de Beleña.
La desecación de cauces provoca graves daños al conjunto del
ecosistema fluvial: pérdida del bosque de ribera (cientos de árboles
perdidos en 1992-1993), estrechamiento del cauce, mortandades de peces
y otras especies, etc. Esta práctica se viene aplicando, por parte
del Canal de Isabel II, con independencia del régimen de lluvias y
del nivel de reservas de los embalses.
Aunque las zonas más directamente afectadas son los tramos aguas
abajo de las presas de El Vado y Atazar, la desecación de los cauces
afecta a todos los tramos aguas abajo, provocando incluso riesgos
sanitarios al no encontrar los vertidos, legales e ilegales,
suficiente agua en la que disolverse.
(Para más información sobre estos acontecimientos pulsar
aquí)
Minería
La
cuenca del Jarama contiene importantes reservas de áridos que desde
antiguo han sido extraídas para la fabricación de hormigones y las
obras públicas. La tolerancia de la Administración Regional durante
las últimas décadas ha facilitado que se concentraran un gran
número de graveras en el tramo bajo del Jarama. Hasta mediados de los
noventa todavía se facilitaban permisos por parte de la
Confederación Hidrográfica del Tajo para extraer áridos dentro del
cauce y utilizar sus zonas de dominio público como depósitos de
materiales. Ejemplos: gravera "El Toro" (San Fernando de
Henares), planta MINORCO (Mejorada del Campo).
Las graveras causan graves daños al suelo, a la vegetación, a la
calidad de las aguas (vertidos de lodos, evaporación, etc.). La
concentración de un gran número de estas explotaciones en un tramo
de la ribera multiplica los impactos (sinergia).Este es el caso de la
zona del Parque Regional del Sureste.
Desde que en 1999 se aprobó el Plan de Ordenación
de los Recursos Naturales del Parque Regional del Sureste se
intenta aplicar una novedosa ordenación de la actividad que minimice
los daños que causa esta tradicional actividad. El desinterés de la
Administración Regional por aplicar este "reglamento" está
facilitando una injustificada prolongación de estos problemas.
(Para más información sobre los impactos de graveras pulsar
aquí).
En el tramo medio, especialmente alrededor del aeropuerto de Barajas,
existen explotaciones y proyectos de minas de sepiolita. Estas
explotaciones se localizan en las inmediaciones del cauce, trabajan a
gran profundidad y generan una gran cantidad de lodos que acaban
vertidos al río. (Para más información sobre el último proyecto de
TOLSA pulsar
aquí).
Introducción
de especies alóctonas
La
pérdida de caudales que hace años soportan nuestros ríos, está
facilitando el desarrollo de especies propias de aguas estancadas.
Así el Jarama y el Henares, entre otros, cuentan con importantes
poblaciones de pez gato (Ictalurus
melas
), perca sol (Lepomis
gibbosus
), cangrejo americano (Procamburus
clarki
), carpín (Carasius
auratus
) o gambusia (Gambusia
holbrooki
).
Estas
introducciones proceden en muchos casos de pescadores que utilizaban
algunas de estas especies como cebo vivo para capturar Lucios (Exos
lucius)
y Black-bass (Micrpterus
salmoides
),
otras dos especies igualmente ajenas a nuestros cauces y más propias
de tramos
bajos de grandes ríos.
La importante expansión de estas poblaciones alóctonas se produce en
detrimento de las especies originales, cuyas poblaciones se han
reducido drásticamente. Este es el caso de la boga de río (Chondrostroma
polylepis
),
barbo común (Barbus
bocagei
),
o
la trucha común (salmo trutta fario), reducida esta ultima a
poblaciones marginales bajo la presa de El Vado. La invasión de
nuevas especies y su competencia por el alimento y el territorio se ve
favorecida por su mejor adaptación a la contaminación.
La pérdida casi total de algunas de las especies originales del los
ríos de la cuenca del Jarama (trucha, boga, calandino lamprehuela,
bermejuela...) constituye un grave empobrecimiento de la biodiversidad
fluvial, del patrimonio natural de la Región, y una evidencia del
desinterés de las diferentes Administraciones Regionales por la salud
de nuestros ríos.
Sobre el Jarama existe un informe realizado por la Plataforma "Jarama
Vivo" y presentado en las I Jornadas del Jarama (pulsar
aquí para acceder). Igualmente existe una tabla y mapa de impactos
detectados.
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CONTAMINACIÓN
DE AGUAS:
Vertido desde la Lavandería del IMSALUD, Mejorada del Campo.
CONTAMINACIÓN
DE AGUAS:
Deficiencias en sistemas de depuración. En la foto, salida de la
depuradora (industrial) de Alcalá de Henares.
DESTRUCCIÓN
DE RIBERAS:
Eliminación del bosque de ribera y desvío del cauce para ampliar el
Aeropuerto de Barajas.
DESTRUCCIÓN
DE RIBERAS (CANALIZACIONES ENCUBIERTAS):
Construcción de escolleras por parte de la Consejería de Medio
Ambiente, en el río Manzanares (inmediaciones de la desembocadura en
el Jarama).
DESECACIÓN
DE CAUCES:
Cauce del Jarama a su paso por Patones (junio 2002).
DESTRUCCIÓN
DE RIBERAS (CAUCES):
Dagrado ilegal del río Jarama, en Talamanca, 1998. Realizado por un
particular, fue denunciado por los vecinos ante la inhibición de la
Consejería de Medio Ambiente y la CHT.
MINERÍA
(VERTIDO DE LODOS):
Vertidos intencionados desde balsas de decantación de la gravera
Peñalver (San Fernando de Henares, 2000).
MINERÍA
(EXTRACCIÓN DE ÁRIDOS EN CAUCES):
Actividades toleradas por la CHT. En la foto, actividades en la zona
de Titulcia, 1994.
ALTERACIÓN
DE RIBERAS: Vertidos
de tierras procedentes de las obras de la M-45 (ribera del Jarama, San
Fernando de Henares, 2001)
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