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Con pocas excepciones, las entidades locales siguen siendo testigos mudos del proceso de degradación ambiental que soporta la Comarca. Todo cuanto acontecía fuera de sus límites urbanizados les resulta ajeno y competencia de otros. Hasta hace muy poco si alguien trataba de hacer respetar o defender el río, lo más que podía esperar era una sonrisa comprensiva del responsable municipal de turno frente a semejante fantasía. En este ambiente de tolerancia e indiferencia no es de extrañar que los ayuntamientos hayan hecho la "vista gorda", algunos incluso colaborado en la depredación de sus propios términos municipales. A mediados de los años 90 todavía algún Alcalde de San Martín de la Vega, recién aprobada la pertinente ordenanza, animaba a las empresas de áridos a actuar en su municipio. Queda mucho para que se pueda decir que la variable ambiental forma parte de las prioridades de los municipios. Salvando las evidentes excepciones, que las hay, los responsables municipales tienen criterios difícilmente sostenibles, especialmente en el modelo de ciudad que proponen y en la "necesidad" de su crecimiento acelerado. Urbanismo: El modelo de ciudad que ahora hace furor entre los urbanistas que diseñan los PGOU ("a la carta") en nuestra zona tiene graves inconvenientes ambientales. Los crecimientos en forma de grandes urbanizaciones de chalets adosados requiere de grandes superficies (que acaban apuntando a las riberas o los cantiles, Rivas, Velilla, Getafe-Perales del Río, etc), de un elevado consumo de agua para regar tanta pradera o piscina privada. Pero sobre todo requiere de infraestructuras para el coche, el medio más utilizado en estas zonas. Los crecimientos urbanísticos no tienen ninguna consistencia racional con las tasas de natalidad que tiene nuestra Región y la considerable bolsa de viviendas vacías. La pretensión de la Comunidad de Madrid de construir cientos de miles de viviendas, en los próximos años (Plan Estratégico Regional) es una operación dirigida a generar negocios especulativos. De esta política participan todos los ayuntamientos de la Comarca, encantados en que se les facilite la recaudación del mayor número de licencias urbanísticas. Y el gestor que venga detrás que se haga cargo de las necesidades que se han generado. La mayor parte de los ayuntamientos de la zona tienen previsto en sus actuales Planes de Urbanismo crecimientos que en muchos casos representan triplicar o más, el censo de viviendas actual (en el número 17 de la revista "Taray" se recoge un informe sobre los crecimientos previsto en los municipios del Parque, aunque los datos conocidos posteriormente incrementan el problema). Un alto porcentaje de estas nuevas viviendas no se ocupan y sirven únicamente como transacción especulativa y refugio financiero. El precio ambiental que hay que pagar por estas estrategias es considerable. Localidades como Rivas ya asoma sus viviendas en los mismos cantiles del Cristo de Rivas y construye nuevas urbanizaciones a escasa distancia de los cantiles de El Piúl. Su previsión de crecimiento, para el 2010, se fija en 120.000 habitantes. Miles de vecinos dispondrán de hermosas vistas o la posibilidad de tener la vivienda a escasos metros de algunos de los ecosistemas más valiosos y frágiles del Parque, parajes que acabarán gravemente dañados por esta insoportable presión. San Fernando de Henares viene apostando por "saltar" al otro lado del Jarama. La construcción de la carretera entre esta localidad y Torrejón pretendía facilitar esa expansión, aun a costa de solicitar que se eximiera el proyecto del trámite de evaluación ambiental. Un caso insólito, para un espacio protegido. Velilla de San Antonio apunta su expansión hacia la vega, aunque los límites de las áreas protegidas del Parque representan un serio obstáculo para conseguirlo. Las expectativas de urbanización que está generando la Ciudad del Ocio, en San Martín de la Vega y Aranjuez, son preocupantes. Hoy, en definitiva, el modelo (único) de crecimiento urbanístico que se aplica por doquier es una seria amenaza para la protección del medio ambiente. La situación de la especulación urbanística en Madrid y en las localidades del Parque del Sureste ha generado sus propias páginas de información en esta web. a las que puedes acceder pulsando aquí. Infraestructuras: Infraestructuras y crecimiento van de la mano, el incremento de desplazamientos se realiza muchas veces en el único posible: el coche. Un auténtico drama en una zona que soporta una congestión crónica desde años por la influencia negativa de la N-II (ver M-50). Cualquier medida que facilite el "drenaje" de tanto coche es bien recibida por todos, ...especialmente por los ayuntamientos, que ven en las nuevas carreteras nuevas oportunidades de recalificación de suelos. En estas "oportunidades" se encuentra la razón de la escasa oposición municipal a autopistas y otras vías, aunque se trate de una axfisiante concentración de infraestructuras. La Consejería de Medio Ambiente Es la auténtica responsable de lo que sucede. Tiene todas las competencias, la obligación y toda la información (incluso la que les suministramos día a día desde los colectivos y los ayuntamientos). Tiene todas las oportunidades y lleva años permitiendo, quizás, que la degradación alcance niveles tan irreversibles que sea "razonable" la derogación o restricción de la Ley del Parque Regional del Sureste. A estas alturas es evidente que la Comunidad de Madrid no apuesta por la recuperación de nuestra Comarca. Sea como fuere la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid tiene sobre todo una responsabilidad administrativa y política. Baste decir que de unas cuarenta denuncias documentadas, presentadas por nuestra Asociación entre 1995 y 1999, tan sólo se ha concluido un expediente sancionador de 225.000 a una gravera "pirata" (a la que por supuesto se le permitió seguir trabajando hasta concluir sus labores siete meses más tarde). Cuando reclamamos información sobre los expedientes se nos niega, aunque la Ley no les impide hacerlo). Lo que si sabemos es que en todos los casos la Consejería no fue capaz de atajar, impedir o frenar una actuación ilegal y perjudicial para el medio ambiente en un espacio protegido y bajo su administración. Si atendemos a las políticas de recuperación ambiental, otro de los objetivos de la Ley del Parque, basta asomarse a los Presupuestos Regionales para encontrar auténtica calderilla: alrededor de mil millones de pesetas cada año para un territorio de 30.000 hectáreas, y eso que se incluyen inversiones habituales en cualquier otra comarca. La Consejería de Medio Ambiente es un grave inconveniente para el desarrollo de este proyecto ambiental. Lejos de entender las posibilidades que ofrece un entorno recuperado en el tramo medio-bajo del Jarama, se dedican a facilitar tiempo (más cuatro años de retraso para la aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, más de cinco años de retraso en la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión, aun sin concluir) a los depredadores ambientales, a buscar excusas para justificar que el medio ambiente tampoco es una prioridad de esta Administración ("tenemos que armonizar todos los intereses") La Confederación Hidrográfica del Tajo El común de los mortales cree que esta Administración está para proteger el río. Tiene las competencias que le otorga la Ley de Aguas y, sin embargo los ríos, especialmente el Jarama y Manzanares, pueden calificarse de auténticas cloacas y de riesgo para la salud. Se conocen con toda precisión los focos de contaminación, los tramos donde se producen los mayores aportes (basta consultar los valores de las distintas estaciones de control), los responsables, las riberas apropiadas por ocupas del río, etc. En el mejor de los casos su intervención contra las agresiones a la calidad de las aguas se limita a la imposición de módicas sanciones a los afectados. Proteger lo que se dice proteger no es un objetivo prioritario para la CHT. A lo largo de nuestra experiencia directa sobre el río la conclusión más razonable es que la Confederación se dedica prioritariamente a ordenar la explotación del río, considerando este como un recurso, bien para absorber los residuos, para extraer su líquido elemento, para domesticar su trazado irregular (ver proyecto de canalización), etc. Su preocupación evidente no es impedir o minimizar las causas de su deterioro, su interés prioritario se centra en detectar los usos y actividades que paquen el canon correspondiente. Un ejemplo típico es el de la apertura de pozos o el bombeo de agua, cualquiera puede abrir un pozo y extraer lo que quiera (o pueda. A la CHT le interesa sólo que pague, pero no hay ninguna limitación en el volumen de agua que se está bombeando, el agua es un recurso inagotable para esta Administración. Si de contaminación se trata, las empresas ya saben que la CHT no es un obstáculo para continuar el ahorro en sistemas de depuración, basta con pagar periódicamente ese impuesto encubierto que se denomina "sanción por vertidos que superan la concesión administrativa". Suelen ser además muy económicos/rentables (véase capítulo de denuncias). En definitiva, la Confederación Hidrográfica está al servicio de todos ...menos del río y su patrimonio natural. |
Las nuevas ubanizaciones de adosados ya asoman por los cantiles de Rivas. La presencia masiva de visitantes en los cortados es un fenómeno creciente que se ve favorecido por la recalificación de áreas residenciales a escasa distancia de uno de los ecosistemas más valiosos del Parque. En la fotografía: nueva zona residencial en la zona del Cristo de Rivas.
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Esta página ha sido actualizada el jueves, 17 de febrero de 2005